Ciudadano ruso Depardieu

El 3 de enero de 2013, Vladimir Putin sancionó [ru] nueve leyes (sobre todo de inmigración) y un decreto ley con el que se naturalizaba [ru] al actor de origen francés Gérard Depardieu. No es sorprendente que muchos blogueros y periodistas rusos reaccionaran ante este último hecho, dado lo extrañísimo que resulta. El caso Depardieu tiene todos los ingredientes: el ego de un famoso, el culto a la personalidad y la intriga internacional. En el contexto político nacional, el más reciente ciudadano ruso es para algunos un símbolo del honor patriótico. Para otros, es un contratiempo en la lucha contra cualquier cosa que se asocie con Vladimir Putin (que entregó personalmente a Depardieu su nuevo pasaporte unos días después en Sochi).

Cortinas de humo

Gérard Depardieu y Vladimir Putin, Sochi, Rusia, 6 de enero de 2013, Foto de la Oficina de Prensa e Información de la Presidencia, CC 3.0.

Mientras la mayor parte de la RuNet discutía y se quejaba de la estrella de Matrimonio de conveniencia, unos cuantos blogueros y periodistas observaban con detenimiento uno de los otros nueve documentos que Putin firmó el 3 de enero, concretamente las nuevas enmiendas al estatus legal de nacionales extranjeros residentes en Rusia.

Esa nueva ley [ru] establece lo siguiente:

[…] Федеральным законом предоставляется право работодателям и заказчикам работ (услуг) привлекать и использовать для осуществления трудовой деятельности иностранных работников, временно проживающих в Российской Федерации, без наличия разрешения на привлечение и использование иностранных работников. Одновременно указанной категории иностранных граждан предоставляется право осуществлять трудовую деятельность без разрешения на работу.

[…] la Ley Federal proporciona a los empleadores y patronos el derecho de convocar y contratar empleados extranjeros temporalmente residentes en la Federación Rusa sin necesidad de tener un permiso [especial] para convocar y contratar trabajadores extranjeros. Igualmente, esta categoría de nacionales extranjeros obtiene el derecho a trabajar sin permiso de trabajo.

Muchos de los que se fijaron en esta ley concluyen precipitadamente que Putin acaba de abrir las puertas a todos los trabajadores emigrantes. La periodista [ru] Natalia Oss, por ejemplo, aprovechó su página de Facebook para acusar [ru] al Kremlin de conspirar para llenar Rusia de «gastarbeiters» (literalmente, «trabajadores invitados» en alemán) para decantar al futuro electorado a su favor. Su tono es implícitamente racista:

Да честные добрые гастарбайтеры честно проголосуют за кого угодно доброго без всяких подтасовок. Я бы на их месте голосовала за благодетеля – и работу дал, и паспорт, и 282-ую, и маму с папой позволил перевезти сюда и в поликлинику записать. Не понимаю, почему это не волнует демократическую общественность?

Sí, los gastarbeiters buenos y honrados votarán honestamente por cualquiera, sin cortinas de humo. Si yo estuviera en su lugar, también votaría por mi benefactor, el que me dio trabajo, pasaporte, el código penal 282 [un estatuto contra el discurso del odio], el que me deja traer a mis padres e ingresarlos en un hospital. No entiendo como eso no preocupa a una sociedad democrática.

El estratega político Gleb Pavlovsky publicó [ru] esta entrada del Facebook de Oss, respaldando la sospecha de que la naturalización de Depardieu ha sido una cortina de humo para esta reforma legal más seria.

Teorías conspiratorias

No obstante, Oss y Pavlovsky parecen no haber leído con atención la nueva legislación. Por una parte, la ley no se inmiscuye en quién tiene permitido entrar en territorio ruso para buscar empleo, sino que está totalmente dirigida a reducir los requerimientos (y el papeleo) que se exigen a los empleadores. Es más, el texto utiliza una frase que suena coloquial, pero que de hecho está muy bien elegida: «empleados extranjeros temporalmente residentes en Rusia». Resulta que la residencia temporal es un estatus legal especial [ru] de los trabajadores extranjeros, un estatus que el gobierno federal restringe a cuotas bastante exiguas.

En su página de Facebook, Oss se encontró con las opiniones opuestas de su colega periodista Vasily Gatov, que explicó que Rusia necesita desesperadamente más emigrantes para mantener su sistema de pensiones. Tras salirse inútilmente por la tangente hablando de la caída del Imperio Romano, Oss declaró que «la ciudadanía para los emigrantes es, literalmente, un acto de violencia contra los nativos [rusos]».

En este punto de la conversación, Oss se enfrentó a Dmitri Bialik, otro periodista con experiencia en asesoría política. (También es un renombrado troll de Internet conocido en LiveJournal como «re3us»). Primero, Bialik explicó cómo Oss (además de Gatov y Pavlovsky) no había interpretado bien la ley. Al no conseguir de esta forma que se retractara o disculpara, Bialik hizo lo que mejor sabe hacer: trolear. Primero escribió [ru] esto en la página de Facebook de Oss:

К гастарбайтерам этот закон вообще никакого отношения не имеет. Журналисты, как обычно, качают деревья, чтобы устроить ветер.

Esta ley no tiene ninguna relación con los gastarbeiters. Los periodistas, como de costumbre, se limitan a sacudir los árboles y echare la culpa al viento.

Minutos después, Bialik mencionó a Oss en la página de Facebook de Pavlovsky, donde se burló de ella dos veces más, primero insultando su falta [ru] de «pensamiento imaginativo» y después su lamentable ortografía [ru].

En una respuesta más sustancial a argumentos similares a los de Bialik (que blogueros como Kovane [en], Dmitri Khabliuk [ru] y el usuario de LJ arkhip [ru] habían publicado en otros sitios), el nacionalista ruso Konstantin Krylov también investigó [ru] el régimen legal que rodea a los «empleados extranjeros temporalmente residentes en Rusia». Krylov está convencido que el sistema de cuotas que mantiene el estatus de residente temporal está atestado de fisuras. En su LJ, enlazó a una agencia de servicios que ofrece asistencia [ru] a extranjeros que desean emigrar a Rusia, y señaló que hay una larga lista de excepciones [ru] al sistema de cuotas que podrían, en principio, facilitar la obtención de ese permiso.

Oss también había denunciado la aparente facilidad con la que los extranjeros pueden entrar y tener residencia legal en Rusia. En su intercambio con Gatov, mencionaba un borrador de ley que pretende reformar los estatus de ciudadanía federal (zakonoproekt 191469-6 [ru]) y que según ella permitiría convertirse en ciudadano ruso a cualquier nacido en la antigua URSS. De hecho, la ley solo aclara un derecho a la ciudadanía ya codificado en una ley de 1991, que garantiza la ciudadanía rusa a los antiguos ciudadanos soviéticos nacidos en el territorio de la Federación Rusa de Repúblicas Socialistas Soviéticas (no toda la Unión Soviética). Sin referirse directamente a la postura de Oss (o a su error), el bloguero Andrei Sporov publicó una breve defensa [ru] de la ley 191469-6 en su LiveJournal del 4 de enero, el mismo día de todo el jaleo sobre los inmigrantes franceses y asiáticos.

Aturdido y confuso

Desde luego, Gérard Depardieu robó el espectáculo de esta semana en Rusia. De hecho, parece haber organizado tal revuelo que incluso los internautas y los periodistas que habitualmente se concentran en otros temas «más importantes» demostraron síntomas de distracción y fatiga. Si Oss y sus colegas sirven de medida, tendremos que preguntarnos qué más se le habrá pasado o qué otras cosas no habrá entendido bien la clase parloteadora de Rusia en los cuatro últimos días.

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