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Social Media Buzz: Efectos colaterales del discurso de Assad

Como parte de nuestra colaboración con la organización Syria Deeply [en] publicamos una serie de artículos que recogen las voces de civiles atrapados en este fuego cruzado, así como las opiniones que de este conflicto tienen algunos escritores y periodistas de distintas partes del mundo. 

Millones de sirios utilizan las redes sociales como Facebook, Twitter, YouTube o Skype para difundir y debatir sobre el conflicto. Cada semana Mohammed Sergie revisa las conversaciones de la red en inglés y en árabe, recogiendo lo más destacado de lo que se denomina el Social Media Buzz o alboroto en las redes sociales.

El pasado domingo 6 de enero, el presidente Bashar al Assad pronunció un extraño discurso, el primero desde junio, que incendió la red con comentarios en Facebook y Twitter [en, ar] y que impactó tanto a sus defensores como a sus opositores. Assad se reafirmó en que no existe revolución en Siria y en que aquellos que piden su destitución son criminales y terroristas que trabajan para enemigos extranjeros. Propuso un plan para alcanzar la paz en el que reafirmaba su postura de los últimos 21 meses, negándose a negociar con los rebeldes armados e insistiendo de manera sistemática en permanecer en el poder.

A la retransmisión del discurso le siguió un predecible flujo de reacciones. Los opositores de Assad lo rechazaron, señalando que no se dijo nada nuevo, mientras que sus defensores se mostraron vigorosos, regocijándose de la resistencia de su asediado presidente.

El Discurso de Assad fue celebrado por el pueblo sirio y rechazado por los terroristas

Aunque la principal demanda del conflicto sirio sigue siendo la suerte del largo mandato que Assad y su familia han mantenido durante varias décadas, el debate en Siria se ha extendido a otros asuntos más variados — ninguno tan sensible ni potencialmente mortífero como el de las hostilidades sectarias que están proliferando en el país. Esa misma semana, Subhi Hadidi, un importante periodista sirio del diario con sede en Londres, Alquds Alarabi, desencadenó un irritante intercambio de comentarios.

Todo comenzó cuando Hadidi declaró que los alauitas deberían analizar la raíz de los comportamientos violentos de algunos miembros de sus sectas, como reacción a la aparentemente infinita oleada de vídeos [en] que muestran a soldados sirios mofándose y asesinando a prisioneros desarmados.

Es necesario, sobre todo para los hijos e hijas de la secta alauita, analizar la educación que llevó a estos niños a comportarse de manera tan bárbara, antes que condenar el régimen.

Algunos se sintieron ofendidos por estas declaraciones, entre ellos Samar Yazbek [ar], escritora y periodista alauita defensora de la revolución y que calificó a Hadidi de sectario. Yazbek preguntó por qué la gente permanecía callada tras saberse que uno de los citados soldados era suní. La respuesta de Hadidi trata de aclarar el asunto, aunque su agresividad parece no haber conseguido tal efecto.

Cualquier ciudadano, suní o druso, puede analizar la raíz de los comportamientos violentos llevados a cabo por miembros de su misma secta o de cualquier otra. Entonces, ¿por qué es vergonzoso (¡y sectario!) para un ciudadano alauita hacer lo mismo?

Asaad Abu Khalil, autor del blog Angry Arab y fiero opositor a la revolución siria, enlazó los tuiteos de Hadidi [en] en su blog, alertando a los lectores de su “carácter sectario.”

Los inequívocos signos del islamismo continúan en Alepo. La siguiente imagen muestra a rebeldes vaciando botellas de licor en una alcantarilla, imagen que ha preocupado a muchos defensores liberales de la revolución ante la posibilidad de no poder beber alcohol en una Siria posterior a Assad.

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