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Hugo Chávez y el Perú

Como ya es por todos sabido, Hugo Chávez, presidente de Venezuela, falleció el 5 de marzo. Sin embargo quizás es poco conocida la relación que había entre Chávez y el Perú, la cual empezó en 1974 cuando para el sesquicentenario de la Batalla de Ayacucho, Hugo Chávez llegó al Perú como cadete y parte de la delegación militar venezolana. Es probable que desde ese momento surgiera su admiración por el General Juan Velasco Alvarado, en ese entonces Presidente del Perú y artífice del llamado Gobierno Revolucionario de las Fuerzas Armadas.

Posteriormente, en 1992, el Presidente Fujimori brindó asilo a 93 militares venezolanos, seguidores de Chávez, que intentaron un infructuoso golpe de estado contra Carlos Andrés Pérez.

El siguiente hecho saltante en esta relación se produce en el año 2000, cuando se rumoreaba que el régimen de Chávez, ya presidente, brindaba protección al prófugo Vladimiro Montesinos, asesor del en ese entonces presidente peruano Alberto Fujimori.

La campaña electoral presidencial peruana del 2006 tuvo a Hugo Chávez como un actor más, pues su apoyo al candidato Ollanta Humala era más que evidente. Sin embargo Humala no ganó en aquella ocasión, y para su candidatura en las elecciones del 2011, las cuales ganó, evitó ser relacionado con Chávez. Empero, es desde el 2006 que data el funcionamiento en el Perú de las Casas del Alba, organización dedicada al apoyo humanitario, a las que se ha investigado en varias oportunidades acusadas de constituir en realidad una injerencia e infiltración del “chavismo”.

Hugo Chávez junto a Ollanta Humala en el palacio de Miraflores, en Venezuela. Foto compartida por el usuario de Flickr chavezcandanga, bajo licencia Creative Commons (CC BY-NC-SA 2.0)

Hugo Chávez junto a Ollanta Humala en el palacio de Miraflores, en Venezuela. Foto compartida por el usuario de Flickr chavezcandanga, bajo licencia Creative Commons (CC BY-NC-SA 2.0)

Otro hecho que motivó especulaciones fue la aparición de latas de pescado con fotografías de Humala y de Chávez, supuestamente como parte de la ayuda a los damnificados del terremoto de Pisco en el 2007. Pero la ayuda de Chávez a los damnificados no se limitó a esto si no que además donó 100 casas nuevas en un proyecto habitacional que fue bautizado como “Simón Bolívar”, en la semidestruida localidad de Chincha, hecho que los lugareños contrastaron con el poco apoyo recibido del gobierno del entonces Presidente Alan García.

Así pues es comprensible entender que el presidente venezolano provocó en el Perú, en su momento, reacciones más encontradas que en otros países. La mayor parte de la clase política, salvo la izquierda, no simpatizaba con él, y la prensa tampoco lo tenía entre sus favoritos, con las mismas excepciones. Pero las reacciones a su muerte en los blogs están bastante moderadas.

Por ejemplo Jorge Enrique Seoane Morla, de Metro Press & Photo, se pregunta por el futuro de los países que recibían ayuda de Venezuela bajo el régimen chavista, y opina:

Equivocado o no pretendió, ser el aglutinador de una América Latina en torno a si mismo y a una “Revolución Bolivariana” en la cual los intelectuales e historiadores peruanos no creen ni aprueban. Es más, muchos, en el Perú, creen que Simón Bolívar fue nefasto para los intereses peruanos […] El Perú de Ollanta Humala (y de Nadine [esposa de Humala]), felizmente que se distanció de Venezuela y la infiltración de las casas ALBA. Somos Libres.

El blogger Luis Vigil republicó hace un tiempo un artículo del historiador Antonio Zapata, que incidía en la relación entre Chávez y Fujimori:

Algunos medios de comunicación no querrán acordarse, pero Humala no es el aliado principal de Hugo Chávez en nuestra historia política, sino Fujimori. El manto autoritario hermana al Perú de la década de 1990 con la Venezuela de los últimos años.

Juan Acevedo, un conocido caricaturista peruano, hace una pequeña evaluación de Chávez en su perfil en Facebook y concluye:

Cuando Chávez surgió, su discurso me pareció bienintencionado y simplón. Como él se entendía, era un soldado y como tal batalló e hizo bastante. […] Chávez, como Fidel, Velasco, y otros, sin ser iguales entre sí, creyeron que podían cambiar la historia y se la jugaron a fondo desde sus tareas de gobierno. Cometieron errores, por supuesto, y gruesos, pero se la jugaron. Otros se acomodaron nomás y encima con eso se pretendieron novedosos. Ojalá no cejemos de apostar a que podemos cambiar lo que es injusto, lo que está mal, lo que es feo, lo que es falso…

El profesor y periodista Hugo Neira rememora la Venezuela que conoció a lo largo de los años y escribe citando sus propios artículos antiguos:

lo que vi, nunca me gustó. La extrema descomposición social de uno de los países no solo entre los más ricos del continente sino con una renta petrolera envidiable. Vi la degradación de la vida venezolana en medio del esplendor de sus clases medias, ciegas a la pobreza de los cerritos y al desamparo de los pobres en medio de ricos que no merecían sus fortunas. Hasta que pasó lo que pasó. Llegó Chávez. “Llegó el llanero, no tan solitario, y se va a quedar un buen rato, tiene apenas 50 años, y va a revertir los dividendos petroleros hacia abajo. El método puede no convencernos, pero es lo que ocurre en países rentistas, Venezuela hoy y Argentina ayer, cuando el egoísmo social deja crecer una masa enorme de excluidos.

Neira continúa:

No me gustó Chávez pero tampoco la Venezuela anterior a Chávez. Así de sencillo […]: “A Chávez lo auparon para otra cosa, para que corrigiera una democracia corrupta, pero se ha inventado esa « democracia directa », cuando toda la que se vuelva directa deja de serlo. No le gusta la palabra compromiso ni mediación, es decir, no sólo lo que a Venezuela le falta sino la esencia de toda política. Chávez es un político de la antipolítica, como lo fuera Fujimori. Lo llamaron para curar la peste y aportó el cólera. Pero, aun así, nadie lleva por completo razón, ni la oposición ni las bases chavistas, cada una con su ulcerada y parcial verdad venezolana.

Pero más allá de opiniones, el Perú recibió la muerte de Chávez con respeto. El congreso de la república guardó un minuto de silencio en su memoria, aunque no faltó quien se opusiera por considerar que se trataba de un dictador. En las afueras de la embajada venezolana en Lima, diversos simpatizantes acudieron a mostrar su pesar y rendir homenaje. El gobierno por su parte declaró tres días de duelo nacional, y el Presidente Humala encabeza una comitiva que viaja a Caracas para los funerales del presidente Chávez. Por otra parte, el alcalde provincial de Chincha anunció la construcción de un busto en honor al presidente venezolano.

Post original publicado en el blog Globalizado de Juan Arellano.

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