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México: Amenazas de muerte a quienes informan sobre narcotráfico

Categorías: Latinoamérica, México, Derechos humanos, Guerra y conflicto, Libertad de expresión, Medios ciudadanos, Periodismo y medios

El mes pasado en México, un cártel de narcotraficantes ofreció una recompensa de 600.000 pesos por información sobre la identidad y la ubicación de una persona que ha estado utilizando los medios sociales para informar sobre violencia relacionada con el narcotráfico [1] en el estado norteño de Tamaulipas. La guerra contra el narcotráfico [2] ha tenido un efecto duro y escalofriante sobre la prensa de México, con violencia a veces letal contra periodistas obligando a agencias de noticias a censurar su cobertura del crimen. Pero este y otros incidentes recientes han demostrado que tanto periodistas profesionales como ciudadanos se enfrentan ahora a estas amenazas.

Comité de Relaciones Exteriores del Congreso de los EE.UU. Esta imagen es de dominio público. [3]

Comité de Relaciones Exteriores del Congreso de los EE.UU. Esta imagen es de dominio público.

A diario, los cárteles entablan combate en todo el país, enfrentándose con cárteles rivales, traficantes, el ejército y la policía. Esta nueva realidad ha dejado a México en un estado general de inestabilidad violenta y miedo, ya que muchas de estas peleas resultan en víctimas civiles. A finales del año 2012, los observadores calculaban [4] [en] que este conflicto continuado, a gran escala se había cobrado la vida de más de 60.000 personas y ha desplazado a más de 230.000. El gobierno mexicano sostiene que el 90% de los muertos por el conflicto han sido trabajadores del tráfico de drogas, pero organizaciones de derechos humanos [5] [en] se muestran escépticos sobre esta afirmación.

México siempre ha sido lugar de cultivo y punto de tránsito importante para los traficantes de drogas ilícitas de Sudamérica, debido en gran parte a la fuerte demanda de cocaína, marihuana y heroína en los Estados Unidos. Pero el violento conflicto entre los cárteles de la droga, policías y agentes militares se ha intensificado drásticamente en los últimos seis años.

En 2006, poco después de su elección, el ahora ex presidente mexicano Felipe Calderón [6] decidió poner fin a la actitud generalmente pasiva que el gobierno había mantenido con respecto a las organizaciones del narcotráfico en México. Con la primera gran operación militar contra los barones de la droga, Operación Michoacán [7], el país comenzó una nueva fase en una guerra contra el narcotráfico que ha convertido a México en uno de los países más violentos del mundo. El Comité para la Protección de los Periodistas [8] [en] informa que sólo durante la administración de Calderón, dieciséis periodistas profesionales fueron asesinados en lo que defensores creen fueron intentos dirigidos a frenar los informes sobre la violencia del narcotráfico.

Fuerzas militares mexicanas en Michoacán. Foto de Diego Fernández. Publicada como recurso de dominio público [9]

Fuerzas militares mexicanas en Michoacán. Foto de Diego Fernández. Publicada como recurso de dominio público

Como en cualquier conflicto interno, la información es vital y por lo tanto es muy importante controlarla. Los medios de comunicación y los gobiernos ahora autocensuran sus propios contenidos – algunos porque se dice que están colaborando con los cárteles, otros porque han sido explícitamente amenazados [10] por cubrir noticias “incómodas”. En respuesta, los periodistas ciudadanos han estado trabajando para cubrir el vacío, informando sobre la violencia que ven a su alrededor.

“Los Nuevos Corresponsales de Guerra” [11] [en], un nuevo estudio de Microsoft Research, describe los cambios que el conflicto ha provocado en el flujo de información en México:

Según se extiende la violencia de la guerra contra el narcotráfico y los medios de comunicación tradicionales se debilitan, ciudadanos frustrados recurren a los cada vez más dominantes medios sociales para obtener información y sobrevivir. Twitter en particular se ha convertido en una de las principales fuentes de alertas activadas por ciudadanos en varias ciudades mexicanas; la gente a menudo informa, confirma, comenta y difunde información y alertas sobre la violencia, normalmente según se desarrolla.

Una encuesta [12] [en] realizada por Freedom House y el Centro Internacional para Periodistas a blogueros y periodistas mexicanos mostró que el 96% de los encuestados conoce a un colega que ha sido atacado. La organización encuestó a 102 periodistas en 20 estados mexicanos. El noreste de México parece ser el epicentro de esta batalla como informa Insight Crime [13] [en]:

El grupo criminal Los Zetas es el principal sospechoso en los asesinatos de tres activistas de medios sociales en Nuevo Laredo en 2011, incluyendo la bloguera y periodista ciudadana “la nena de Nuevo Laredo”. Los ataques llevaron al llamado “Manifiesto de Twitter” en el que los usuarios de medios sociales dijeron: “Hemos sido abandonados a nuestra suerte en esta lucha desigual de ciudadanos libres contra los traficantes de drogas”.

Recientemente, un usuario de medios sociales que informa sobre la violencia del narcotráfico usando el nombre “Valor por Tamaulipas” en Twitter [14] y Facebook [15] ha sido el blanco de estas amenazas. Un cártel de narcos [1] sin identificar ha distribuido panfletos en Tamaulipas y sus alrededores ofreciendo una recompensa de 600.000 pesos (aproximadamente 46.000 USD) a cualquier persona que proporcione información que pueda revelar la identidad real de @ValorTamaulipas. Un video que muestra la ejecución de un hombre advierte a cualquiera que informe sobre la violencia narco sobre las consecuencias que podrían afrontar por sus acciones. El video, que inicialmente apareció en YouTube [16] pero fue eliminado porque violaba las condiciones de servicio del sitio, menciona directamente a “Valor por Tamaulipas”. @ValorTamaulipas no ha sido persuadido para dejar de informar, diciendo, “No me rindo si ustedes no se rinden” [17].

En una entrevista publicada por CNN Mexico [18] [en] el individuo resume lo que muchos periodistas ciudadanos piensan sobre informar en México: “Creo que lo que me está pasando a mí es lo menos relevante que puede estar pasando en mi estado”, dijo el bloguero.

Hay cientos de familias que esperan a sus desaparecidos, que en el momento de presentar denuncias fueron atemorizados por las mismas autoridades, que les decían que mejor dieran por muertos a sus parientes.

Aunque los que siguen el caso parecen creer que @ValorTamaulipas es una persona situada dentro de México, es posible que @ValorTamaulipas sea un grupo o una red trabajando desde varios lugares distintos dentro o fuera de México.

El nuevo presidente de México, Enrique Peña Nieto [19], ha continuado la estrategia militar y policial de Calderón contra las organizaciones narcotraficantes. También ha prometido [20] [en] desarrollar una mayor infraestructura para los programas de enriquecimiento de los jóvenes y de creación de empleo, aunque los observadores se muestran escépticos sobre si cumplirá esta promesa. Las autoridades han argumentado que la pobreza y la falta de oportunidades de trabajo han llevado a muchos jóvenes a buscar trabajo en el narcotráfico y que el país se ha vuelto dependiente de la industria como resultado.

El peligro claro e inminente que presentan los cárteles de la droga para los periodistas ciudadanos en México es único en el contexto mundial. La mayoría de los blogueros y usuarios de medios sociales de todo el mundo que afrontan represión por informar sobre cuestiones políticas están siendo restringidos por gobiernos, empresas de Internet, o alguna combinación de los dos. Pero las comunidades de medios ciudadanos de México se enfrentan a otro tipo de amenaza. A diferencia de gobiernos y empresas, los cárteles de la droga operan fuera de la ley y su reputación internacional tiene poca incidencia en su éxito financiero. La defensa de políticas y las campañas públicas pueden sentar las bases para un cambio relativo a gobiernos o empresas, pero estas tácticas pueden no dar resultado en el contexto mexicano.

Más allá de continuar con esta labor valiente y a menudo peligrosa, es difícil saber cómo pueden los defensores de medios ciudadanos trabajar en contra de esta forma de represión. Lo que está claro es que aquellos que continúen informando sobre la violencia del narcotráfico deben tomar grandes precauciones para proteger su anonimato en línea. Para obtener más información sobre cómo mejorar las protecciones de seguridad de sus propias comunicaciones en línea, consulte la Guía para Bloguear en el Anonimato [21] [en] de GVA.