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El internauta ruso n°1 se enfrenta a juicio

Pussy Riot, chúpate esa. Esta misma semana, el 17 de abril de 2013, el bloguero más controvertido de Rusia, Alexey Navalny (a menudo considerado como la mayor esperanza de un avance electoral para la oposición, si llegara a suceder), será juzgado por malversar alrededor de medio millón de dólares de una empresa maderera estatal de Kirov, ciudad de aproximadamente tantos habitantes como dólares robó supuestamente Navalny. En un país constantemente hostigado por procedimientos legales politizados, un proceso contra el internauta más prominente del país promete un auténtico espectáculo.

Rusia es un lugar en el que no son raras las atrocidades judiciales. El pasado agosto, Pussy Riot podría haber marcado un nuevo estándar para los escándalos globales, pero los juicios contra los antiguos oligarcas Mikhail Khodorkovsky y Platon Lebedev en 2004 y 2010, así como el «asesinato judicial» en 2009 de Sergei Magnitsky, colega del banquero inversor William Browder, llevan una década oscureciendo la imagen de Rusia en el extranjero y en el propio país. Por no hablar de los siniestros juicios contra más de dos docenas de sospechosos «Bolotnoe Delo» (supuestos instigadores de actos de violencia contra la policía antidisturbios en una manifestación masiva que tuvo lugar el pasado 6 de mayo). Más de la mitad de esa gente se ha estado pudriendo en prisión durante meses antes de su juicio. Otros se libraron de la cárcel, pero también esperan su comparecencia ante el tribunal. El musculoso Maxim Luzianin ya ha sido sentenciado [ru] a más de cuatro años de prisión.

Alexey Navalny en una protesta en Moscú el 26 de mayo de 2012. Foto de MItya Aleshkovskiy, CC 3.0.

Alexey Navalny en una protesta en Moscú el 26 de mayo de 2012. Foto de MItya Aleshkovskiy, CC 3.0.

Varios activistas han creado una web, 6may.org [ru], para concienciar sobre la investigación aún en marcha, publicar regularmente boletines de apoyo a sospechosos concretos y animar al público a hacer donaciones [ru] para su defensa legal y para la campaña de publicidad a su favor. El propio proyecto de Navalny sobre prisioneros políticos, rosuznik.org [ru], también recauda fondos populares para los acusados Bolotnoe Delo, entre otras cosas.

¿Qué apoyo en la red, aparte de la de su propia web RosPil, puede esperar Navalny si acaba también él entre rejas al final de su juicio en Kirov?

Mientras escribo este artículo, exactamente quinientos usuarios de Facebook han prometido asistir a una manifestación [ru] en el exterior de la plaza Novopushkinsky de Moscú, prevista para el día que empiece el juicio de Navalny en Kirov. La concentración, que aún tiene que recibir la autorización de las autoridades de la ciudad, ha sido organizada por la «Federación Ciudadana», un movimiento vinculado [ru] al casi opositor oligarca Mikhail Prokhorov y a activistas por los derechos humanos como Lev Ponomarev.

La sección de comentarios de ese evento de Facebook muestra la mezcla habitual de personas que expresan su apoyo y de trolls amargados. Por ejemplo, Sergei Valuev escribe [ru]:

Я не поддерживаю Навального, потому что ему не верю

No apoyo a Navalny porque no le creo.

Ilya Barsukov declara [ru]:

Наваленный такой же вор как и правящая псевдо элита! Стране нужен настоящий лидер- оппозиционер, но я такого пока не вижу. И видимо не увижу, т. К. Путин в своем деле профессионал

Navalny es el mismo tipo de ladrón que la pseudo elite dirigente. El país necesita un verdadero líder de la oposición, pero no veo ninguno así. Y aparentemente no voy a verlo, porque parece que Putin es todo un profesional [manteniendo fuera a los competidores].

Mientras tanto, el creador del grupo, Igor Bakirov, intenta ceñirse al guión [ru]:

Друзья, реально нужно чтобы на митинг пришло много много людей, приглашайте своих друзей и друзей своих друзей

Amigos, necesitamos de verdad que montones y montones de personas vengan a la concentración. ¡Inviten a sus amigos y a los amigos de sus amigos!

También en Facebook, la periodista Alexandra Astakhova ha iniciado un grupo [ru] llamado «¡El caso contra Navalny es un caso contra todos nosotros!». La descripción del propio grupo comienza con estas combativas palabras:

Эта группа объединяет тех, кто понимает: уголовные дела, сфабрикованные против Алексея Навального, направлены против всех нас. Шаг за шагом преступный режим, опьяненный безнаказанностью, делает жизнь в нашей стране невыносимой, шаг за шагом подбирается к нам, к нашим друзьям.

Este grupo reúne a los que entienden que los casos legales inventados contra Alexey Navalny están dirigidos contra todos nosotros. Poco a poco, el régimen criminal –intoxicado de impunidad– hace más insoportable la vida en nuestro país. Poco a poco, va sitiándonos, va sitiando a nuestros amigos.

El grupo de Astakhova (abierto al público) tiene ya más de 1660 miembros [ru], incluyendo muchos miembros prominentes, rusos y extranjeros, de la prensa moscovita (y más de un activista), como Miriam Elder de The Guardian, Tikhon Dzyadko y Ksenia Larina de Ekho Moskvy, el activista Ilya Yashin, el humorista Viktor Shenderovich, Ilya Barabanov y Yevgenia Albats de The New Times, la activista Olga Romanova, Tonia Samsonova de Slon.ru, Simon Kruse de Berlingske y Aleksandr Ryklin de EJ.ru, por nombrar unos cuantos.

Captura de pantalla de las instrucciones que da Oleg Kalman en su diario para «convertirse en agente secreto de Navalny», 13 de abril de 2013.

Captura de pantalla de las instrucciones que da Oleg Kalman en su diario para «convertirse en agente secreto de Navalny», 13 de abril de 2013.

En una campaña fotográfica que de alguna manera imita a la web antihomofóbica loveislegal.ru (una asociación que Navalny y los demás preferirían evitar, probablemente), los simpatizantes de Navalny han comenzado a publicar fotografías [ru] de sí mismos mostrando carteles que dicen «¡El caso contra Navalny es un caso contra mí!». Oleg Kalman, colega de Astakhova en el periódico Vedomosti ha animado [ru] también a los rusos a «convertirse en agentes secretos de Navalny» y a hacer pintadas con el apodo de Navalny en el asfalto en cualquier sitio que puedan. (Kalman insiste en que esto es legal, siempre y cuando la gente pinte en el suelo, aunque también advierte a los lectores que lo hagan por la noche cuando nadie les vea). «No es vandalismo, no estan destruyendo la propiedad de nadie, y la pintada se borrará sola en un par de meses» asegura al público.

Los internautas rusos –o al menos, los más activos residentes en Moscú– parecen estar listos para la lucha. ¿Quedarán sus protestas en un simple lloriqueo o provocarán una nueva ola de agitación social? ¿Están listos los rusos para acepar el reto de la causa Navalny? ¿O sufre la nación la incapacitante fatiga del «prisionero político»? La inviolabilidad del pavimento moscovita, junto con el destino de varios seres humanos, pende de un hilo.

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