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El “nido de serpientes” de la oposición rusa

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La oposición rusa está en guerra consigo misma, y no sólo debido a la habitual tectónica ideológica. Las diversas fallas, que infamemente permiten al Kremlin “dividir y vencer” a los aspirantes a salvadores de Rusia, son ciertamente políticas, pero las divisiones se deben también a idiosincrasias y negocios turbios. Observemos el caso de Konstantin Lebedev y sus camaradas izquierdistas, Sergey Udaltsov y Leonid Razvozzhaev. El trío ha estado bajo investigación criminal desde octubre de 2012, tras un programa transmitido por la cadena de televisión rusa NTV, que mostraba imágenes de su encuentro con políticos georgianos, presuntamente relacionados con un complot para favorecer disturbios en Rusia, con el objetivo de desestabilizar el régimen de Putin.

Contexto

Inicialmente, el caso contra Lebedev, Udaltsov, y Razvozzhaev galvanizó a la oposición, reuniendo a las diferentes facciones en apoyo de hombres acusados en base a un documental de NTV aparentemente falso. (Los blogueros han señalado ciertas pistas técnicas que indican que el video podría ser un montaje recortado.) Demócratas nacionalistas como Vladimir Milov animaban al público a apoyar a Lebedev, quizás por solidaridad con el aliado de Milov de Opción Democrática, Stanislav Yakovlev, que antes trabajó junto a Lebedev en el movimiento “Smena” (Cambio). Alexey Navalny, otro liberal nacionalista, también salió a la calle para pedir la liberación de Lebedev, evidentemente para aprovechar la oportunidad de criticar al jefe del Comité de Investigación Alexandr Bastrykin, contra quien Navalny personalmente ha hecho campaña desde julio de 2012.

También había varias razones más amplias para unirse en este caso: los investigadores lo ligaron a la investigación en constante expansión de “Bolotnoe Delo”, sobre “los disturbios” en la manifestación masiva del 6 de mayo de 2012; Razvozzhaev afirma que la policía le secuestró y le torturó cuando estaba detenido; y los opositores suelen estar dispuestos a creer que sus supuestos líderes no traman sus acciones en secreto con conspiradores extranjeros.

Sorpresas desagradables

Konstantin Lebedev en prisión preventiva, 18 de octubre de 2012, captura de pantalla de YouTube.

Konstantin Lebedev en prisión preventiva, 18 de octubre de 2012, captura de pantalla de YouTube.

A principios de este mes, el 5 de abril de 2013, el presunto heroísmo de Lebedev terminó abruptamente, cuando fiscales del estado anunciaron que se había confesado culpable de todas las acusaciones de organizar disturbios masivos en mayo de 2012 y actos violentos en otros lugares de Rusia. A raíz de esta noticia, los presos políticos activistas de la oposición volvieron a barajar sus lealtades, produciendo una mezcla de censura y justificación en los medios de comunicación y en las páginas de Facebook y Twitter. El desencanto de los detractores de Lebedev sólo es comparable con la indignación de sus defensores.

Para aquellos que creen que Lebedev traicionó a Udaltsov y Razvozzhaev, la naturaleza de su confesión es bastante sencilla. El artículo de Oleg Kashin en Colta.ru el 8 de abril de 2013 es un buen ejemplo de esta actitud. En ese artículo, Kashin sostiene que los opositores deberían haber aprendido a no confiar en la inocencia de Lebedev. Alude al accidentado pasado de Lebedev, que incluye ejercer como secretario de prensa de un movimiento pro-Kremlin, al mismo tiempo que entraba en la política de protesta izquierdista. Si bien esta mancha en la historia de la vida de Lebedev es bien conocida, Kashin también considera los rumores de que Lebedev disfrutaba lujos especiales (como acceso a Internet y acceso al patio sin vigilancia) cuando estaba en prisión preventiva, que tenía un polo con una cámara espía cosida en la tela, y que—antes de la investigación de Bolotnaya—siempre parecía ser un hombre con recursos extraordinarios, que a veces transportaba maletas llenas de dinero en efectivo a través de fronteras internacionales.

Menos de una semana después, el 15 de abril de 2013, Olesia Gerasimenko de Kommersant publicó un extenso perfil de Lebedev, regurgitando—como había hecho Kashin—muchos de los detalles más sórdidos de su vida, como sus afiliaciones pro-Kremlin, su inusual ropa de vigilancia integrada, y muchos rumores que circulan desde hace tiempo entre los amigos más cercanos de Lebedev. El artículo también incluye los detalles de la confesión de Lebedev, transmitidos por su novia, Polina Starodubtseva. En un post de Facebook ese mismo día, Gerasimenko se felicitaba por un “trabajo bien hecho”, revelando que había realizado aproximadamente sesenta y cuatro horas de entrevistas con treinta y dos personas diferentes en la investigación de la historia de Lebedev. “Seguramente así es cómo la gente criba oro” declaraba triunfante. Entre las 118 personas a las que “les gusta” el post de Facebook de Gerasimenko estaban sus compañeros periodistas Yuri Saprykin, Yevgenia Albats, Ilya Azar, y Michael Idov.

Albats ofreció sus propios pensamientos en un tuiteo aparte, indicando claramente que el trabajo de Gerasimenko había agriado su simpatía por Lebedev:

Читаю сопли по поводу Лебедева. Дети малые, стукачи были, есть и будут. В СССР до 30% взрослого населения сотрудничало с КГБ.

Estoy leyendo todo este lloriqueo sobre Lebedev. Niños: Hubo, hay y [siempre] habrá informantes. En la URSS, hasta el 30% de la población adulta colaboró ​​con la KGB.

Apoyar a los amigos

Por supuesto, no todo el mundo acepta la idea de que Lebedev se ha vendido. Stanislav Yakovlev (mencionado anteriormente), a quien el artículo de Gerasimenko implica en un complot del Kremlin para reemplazar el revoltoso liderazgo de las protestas populares con un doble de pega, ha arremetido en muchas ocasiones contra el creciente número de los que menosprecian a Lebedev. El 10 de abril de 2013, por ejemplo, Yakovlev publicaba en Facebook la siguiente cita de Lebedev, tomada de escuchas telefónicas a conversaciones de Skype entre Lededev y su financiero georgiano, Givi Targamadze (que niega la autenticidad de las grabaciones):

Тут еще надо понимать, что наша оппозиция не монолит и уж точно не джентльменский клуб, а скорее террариум единомышленников.

Aquí tenemos que entender que la oposición [de Rusia] no es un monolito, y ciertamente no es un club de caballeros, sino más parecido a un nido de serpientes.

En esa conversación, Lebedev estaba tratando de convencer a Targamadze de la necesidad de mantener el secreto de su planificación, dado que incluso se podría esperar que otros opositores les delatasen a las autoridades si se enteraban de sus conversaciones. Yakovlev presumiblemente reproducía este extracto para connotar que los miembros de los movimientos de protesta están demasiado dispuestos a acusarse entre sí de traición, y que otra persona podría fácilmente haber traicionado a Lebedev y haberle obligado a confesar.

Maria Baronova, una de los muchos sospechosos acusados de incitar (aunque no “organizar”) la violencia en Bolotnaia el pasado mes de mayo, optaba por oponerse a Yakovlev, argumentando que la avalancha de la oposición por apoyar a Lebedev echa por tierra la noción de que es un sálvese quien pueda:

Почему только вот террариум о нем беспокоился, когда он сдавал все идя на сделку с подонками?

Dígame entonces, ¿por qué estaba “el nido de serpientes” preocupado por su bienestar, mientras que él renunciaba a todo para llegar a un acuerdo con esos maleantes [del Comité de Investigación]?

Esto inició una larga y acalorada discusión que luego atrajo a la madre de la novia de Lebedev, Irina Starodubtseva, que llamó a Baronova “una tonta” y “una mujer histérica” (Starodubtseva estaba explotando – irónicamente, dado su género compartido – un tropo sexista con frecuencia utilizado en los ataques a Baronova, es decir, que su “emocionalidad” distorsiona su juicio.) En su propia página de Facebook, Irina Starodubtseva también publicaba varias condenas de Oleg Kashin, tras su artículo del 8 de abril (mencionado anteriormente).

Nadie, sin embargo, ha defendido a Lebedev tan apasionadamente como su vieja amiga la periodista de Kommersant y ex activista Anastasia Karimova, cuyas cuentas de Twitter y Facebook son un tesoro de gestos solidarios para el hombre que ella describe como su “mentor”, “hermano mayor” y “punto de apoyo”. Días después de que las autoridades llevaran a Lebedev detenido y lo pusieran en prisión preventiva, Karimova escribía en Facebook un ferviente llamamiento a los funcionarios del Comité de Investigación, Alexandr Bastrykin y Vladimir Markin, (a quien ella llama “miserables payasos de mierda”), implorándoles a “poner fin a este circo” y a liberar a Lebedev.

Tras el crítico artículo de Kashin sobre Lebedev, Karimova tuiteaba airadamente:

Сегодня Олег Кашин умер для меня, как журналист. RIP.

Hoy, por lo que a mí respecta, Oleg Kashin murió como periodista. Q.E.P.D

El anuncio fue bastante sorprendente teniendo en cuenta la amistad desde hace mucho tiempo de Karimova con Kashin, a quien debe, en parte, sus credenciales opositoras, tras su cobertura de su treta política en enero 2005, cuando ella llevó mandarinas a la sede del FSB en plena Revolución Naranja de Ucrania. Karimova y Kashin se reconciliaron rápidamente, pero su irritación con los críticos de Lebedev no ha disminuido. De hecho, a fecha tan reciente como el 16 de abril del 2013, se quejaba en Twitter de los “hipócritas de doble rasero”, en alusión a los enrarecidos sentimientos de la oposición por Lebedev y a su perdurable buena relación con el fundador de Vkontakte.ru, Pavel Durov, que ha sido sospechoso de colaborar con la policía rusa contra el movimiento de protesta. (Parece que Karimova no ha leído o no ha aceptado la interpretación de Anton Nossik de las recientes “filtraciones” incriminando a Vkontakte.ru, que él argumenta son parte de una campaña para debilitar económicamente a esta red social de orientación independiente.)

El hombre que no encaja

Lo más interesante que emerge de los tuiteos de abril de Karimova es que ella cree que el subordinado de Lebedev, Yuri Aimaletdinov, jugó un papel clave en la transformación de la opinión pública en su contra. Aimaletdinov, conocido simplemente como “Alimych” en su círculo de amigos, es variadamente descrito como “accesorio inevitable” de Lebedev, su “ayuda de cámara”, e incluso su “esclavo”.

Aimaletdinov es el hombre que no encaja en el caso. Aparece en la película de NTV que sustenta toda la investigación contra Lebedev, Udaltsov, y Razvozzhaev, y sin embargo, los investigadores lo consideran un testigo y no un cómplice. Esto podría deberse a que, como el propio Aimaletdinov mantiene, simplemente no es lo suficientemente importante como para haber jugado un papel en la organización de un complot revolucionario. En una entrevista de noviembre de 2012 con Openspace.ru, fue abrumadoramente evasivo cuando se le preguntó por su estatus único en el caso. El 17 de abril 2013, Aimaletdinov indicaba en Facebook que está limitado por un acuerdo de confidencialidad con los fiscales del estado. (Ese mismo día, se reveló que Lebedev también tiene prohibido hablar de los detalles de su acuerdo.)

También el 17 de abril, Yulia Polukhina de Novaya Gazeta publicaba un resumen de su conversación con Aimaletdinov, llegando a la conclusión que él está probablemente más involucrado en el caso que lo que dice. Por ejemplo, Aimaletdinov aparentemente sabe ciertos detalles sobre los investigadores que sería imposible conocer si él no estuviera ayudando en su trabajo. (Por ejemplo, explica Polukhina, es aficionado a nombrar individualmete a los agentes encargados del caso y a describir el interior de sus oficinas).

Karimova y Aimaletdinov, en la carretera, 4 de agosto de 2012, publicado en Twitter.

Y luego está la conexión de Aimaletdinov a Karimova y Lebedev—una amistad rigurosamente catalogada en tuiteos y fotos de Instagram que se remontan años atrás. Hay fotos de Karimova abrazando a Aimaletdinov, de Aimaletdinov besando a Lebedev, y de sus diversos viajes a Georgia y por toda Russia. Si se leen las bromas hechas constantemente a expensas de Aimaletdinov, uno empieza a preguntarse si Lebedev y Karimova no se lo merecían. Por ejemplo, el 26 de abril de 2012, Karimova tuiteaba:

Какой ад. Я знакома с Алимычем уже 7 лет и только что узнала, что его зовут ЮРИЙ. И у него, помимо имени, даже есть фамилия!!!

Qué vergüenza. He conocido a Alimych durante 7 años ya y me acabo de dar cuenta de que su nombre es YURI. Y no sólo eso, ¡sino que incluso tiene un apellido!

Aimaletdinov de nuevo con Karimova, publicada el 17 de noviembre de 2012 en Twitter.

Aimaletdinov, sin embargo, no es ningún encantador, pero subestimado, protagonista de esta historia. Aunque dijo a Polukhina que le presentaron a Lebedev a través de una organización sindical comunista (RKRP, que repudió a Lebedev al enterarse de su confesión), en su entrevista de noviembre con Openspace.ru, Aimaletdinov había dicho que se conocieron en un grupo juvenil pro-Kremlin, donde la amiga (una prostituta) de un amigo de Aimaletdinov había ofrecido sus servicios. (Aimaletdinov dijo que sólo se había unido en busca de comida y camisetas gratis).

Aimaletdinov abraza a Lebedev, 4 de agosto de 2012, publicada en Twitter.

El enfado de Karimova con Aimaletdinov parece haber ocurrido en algún momento a finales de octubre, en la época en que él fue interrogado, pero no detenido, por la policía. En un post en Facebook el 2 de noviembre 2012, alude a su comportamiento “demente” en un reciente viaje a Kostroma. En un tuiteo del 8 de abril de 2013, Karimova acusaba a Aimaletdinov de ser responsable de difundir rumores para hacer parecer a Lebedev un traidor—rumores que aparecieron en los artículos de Kashin y de Gerasimenko sobre el tratamiento especial de Lebedev en prisión preventiva. Aimaletdinov ha respondido a Karimova en Facebook y en una serie de mensajes obscenos, negando sus acusaciones, y llegando incluso a insultar a sus “cortas piernas” y a su “gordo” ex-marido.

Cismas hoy y mañana

Si hay un soplón en el nido de serpientes, ¿quién es? Es Aimaletdinov, el esclavo que rompió sus cadenas, por decirlo así, o ¿fue Lebedev todo el tiempo? ¿Podrían estar trabajando juntos para echar la culpa a Udaltsov y Razvozzhaev? O tal vez las sospechas de Yakovlev son correctas y el desertor real es Ilya Ponomarev, cuyo nombre figura (junto con el de Karimova) en las conversaciones de Lebedev con Targamadze. Ponomarev, después de todo, es ampliamente sospechoso de colaborar con las autoridades en diversas iniciativas. Aunque su ex asistente Maria Baronova es reacia a hablar en contra de su ex jefe, los dos entraron en conflicto a principios de este año, cuando Ponomarev visitó a los investigadores federales en relación con su caso. ¿Fue a defenderla, como él dice, o era el objetivo algo siniestro? Si es lo primero, ¿por qué dice haber advertido a Baronova al respecto de antemano, cuando ella dice que no lo hizo?

Si la reacción del periodista Alexandr Podrabinek sirve de indicación, el efecto de la confesión de Lebedev será agravar las relaciones entre los dos mayores bandos del movimiento de protesta: los liberales y los izquierdistas. Podrabinek, un liberal, está convencido de que el 6 de mayo fue un desastre para el movimiento porque los liberales permitieron a los izquierdistas radicales secuestrar el proceso y alienar a las masas con un llamamiento a la violencia:

В целом наша страна, надо признать, иммунитета к коммунизму и его разновидностям не приобрела.

En general, tenemos que reconocer que nuestro país no ha adquirido inmunidad al comunismo y sus variaciones.

Consideremos este punto de vista junto a los comentarios del miembro de Frente de Izquierda Alexey Sakhnin a Kasparov.ru tras la noticia de la confesión de Lebedev. Sakhnin señala que Lebedev nunca fue miembro del Frente de Izquierda (a diferencia de Udaltsov, Razvozzhaev y Ponomarev), y argumenta que Lebedev es probablemente un provocador enviado a perturbar la organización. Como era de esperar, él no ve el 6 de mayo como prueba de la falta de popularidad de la izquierda, sino como evidencia de su superior peso político en relación con la “élite liberal”—como lo demuestra la decisión de las autoridades de organizar provocaciones:

А эта демонстрация, в отличие от остальных, не была связана с элитной фрондой, с теми, кого называют системными либералами. Это большая угроза для власти. В таких условиях не с кем договариваться.

Pero esta manifestación, a diferencia de las otras [en diciembre de 2011 y febrero de 2012], no estaba ligada a la Fronda de élite, a aquellos que se llaman a sí mismos liberales de la clase dirigente. [La manifestación del 6 de mayo] fue una gran amenaza para las autoridades. En tales condiciones, no hay con quien negociar.

Las controversias y escándalos de este tipo son interminables en la oposición rusa. Tanto si se denigra por ser una “tusovka” (camarilla) política o un nido de serpientes, como si se celebra como “clase creativa” de Rusia, es difícil evitar la sencilla realidad de que estas personas operan en un turbulento todos contra todos, donde los que ahora son amigos se pelean poco más tarde. Todo esto nos lleva a preguntarnos: ¿qué conflictos traerá el mañana?

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