¿Reducir o no los subsidios de educación en Las Bahamas?

La educación, la democracia y las prioridades sociales están en entredicho entre los blogueros bahameños que abordan la reciente decisión del gobierno de reducir el subsidio que brinda a la Facultad de Las Bahamas [en]. Hace una semana, Rick Lowe, que escribe en Weblog Bahamas [en], expresó sus pensamientos positivos acerca de la reducción de subsidios:

En caso de que no lo veamos, el país tiene una deuda de aproximadamente US$5 mil millones. Asumiendo que nuestra población total es de 350.000, serían US$14.285 por persona.

Si dividimos esto entre la población laboral, de aproximadamente 150.000, serían US$33.000 por cada uno.

Estos números son impresionantes, y vienen empeorando anualmente, así que algo se debe hacer.

Seguramente suena como una medida despiadada, pero si el gobierno no empieza a conseguir maneras de reducir los gastos tendremos que pagar un precio mucho mayor. Chipre viene a la mente.

Aun así, el autor estaba un poco escéptico sobre si el gobierno tomaría o no las medidas.

La pregunta es, ¿el gobierno seguirá fiel a sus ordenes y hará recortes también en otras áreas o se trata a caso del típico sondeo político?

Otra cosa que el gobierno debería hacer es dictar una enmienda constitucional que restrinja el déficit y los préstamos, y balancear el presupuesto.

Parece que fue hace poco cuando la mayoría tenía que pagar para pasar por la facultad. Hoy en día damos por hecho que nuestro camino a ello debe ser subsidiado.

¿En qué momento nos equivocamos?

La publicación provocó reacciones en la página de Facebook del blog [en]; Lowe defendió su posición en una publicación de respuesta:

Se debe pagar por esos subsidios. Ya sea porque la Facultad de Negocios (COB por sus siglas en inglés) crea su propia ganancia por medio de estudios, etc. o por una mayor cantidad de impuestos. La situación del gobierno pidiendo préstamos para subsidios en perjuicio de las generaciones futuras es insostenible.

Los beneficios concentrados (estudiantes de la Facultad de Negocios en este caso) y los costos dispersos entre todos los ciudadanos son sencillamente injustos para el público general que está sujeto a impuestos.

¿Qué impide que personas conscientes (personas que ven valor en la educación, alumnos de COB, etc.) comiencen un fondo para donar a COB y ayudar a los estudiantes más necesitados? A mi parecer, ¿no sería una mejor idea?

Al día siguiente, Blogworld [en] publicó un enlace a una declaración de prensa [en] hecha por la Union de Estudiantes de la Facultad de Las Bahamas, señalando que “la prensa en general se había concentrado en una pequeña parte del documento” [la protesta de la unión en el Parlamento sobre el asunto] pero que la figura total es “el valor que le damos a los jóvenes adultos en nuestra sociedad que han decidido de educarse a sí mismos en casa, y el valor que le damos a su lugar en nuestra llamada democracia”.

La bloguera Nicolette Bethel resaltó algunos puntos clave sobre la declaración que particularmente llamaron su atención; en otra publicación [en], hizo un cita de un articulo [en] que sugiere que “lo que se hace en la universidad es humano… a las universidades, al menos las públicas, se les ordena formar o ayudar a formar seres humanos en el sentido literal de estas palabras – no solamente trabajadores entrenados o ciudadanos con conocimientos, sino herederos responsables y miembros de una cultura humana”.

Finalmente, escribió una publicación acerca de su posición en el asunto [en], examinando la situación desde un punto de vista estudiantil:

En el trascurso de estas semanas, la Unión de Estudiantes de la Facultad de Las Bahamas ha trabajado arduamente para resistir la propuesta de la universidad para subir las tasas en respuesta a la proposición de cortes de subsidios del gobierno.

Su trabajo ha incluido intentos de encuentro o charlas con la administración de la universidad, con el consejero de la universidad, con el Ministro de Educación y con el Ministro de Finanzas. Su publicación de prensa mas reciente se encuentra aquí [en]; animo a leerlo a quienes son rápidos en desestimar a los estudiantes por su pasión, te muestra otra de sus facetas y puede darnos valor para tratarlos con el respeto que se le debe a los adultos que están cuestionando legítimamente sus derechos a participar en nuestra democracia y cuestionando su lugar en nuestra sociedad.

Bethel continúa:

Seré la primera persona en decir que, dado el hecho de que nuestra sociedad ha decidido que solamente la educación ofrecida gratuitamente a sus ciudadanos es la que se termina en nivel secundario, no me opongo al principio de encarecer la matrícula. Aquí están mis razones:

En el principio, el gobierno era el primer subsidiario de la educación superior. Las tasas siempre existieron, pero hasta 1998, eran US$25 por hora de crédito. El resultado fue una dotación insuficiente de la institución.

En 1998, reconociendo los cambios en la universidad y el desarrollo de los cursos de pregrado, la facultad elevó los costos de matricula en un periodo de tres años de US$25 hasta $US100 por hora de crédito en el presente, para cursos de nivel bajo (100-200) y US$150 para cursos de nivel alto (300-400).

No se han aplicado más incrementos en los costos de matrícula desde el [año] 2000. Los estudiantes de hoy en día estudian por los mismos costos que en el 2000, pero el poder adquisitivo del dólar bahameño vale apenas 80 centavos del dólar correspondiente al año 2000. El incremento en el costo de la matricula originalmente propuesto por la administración de la universidad (de US$100 a US$120 por hora de crédito) puede ser visto como un intento de recobrar esos ingresos perdidos. Pero esto no es todo. No solamente el dólar bahameño de 2013 compra 20% menos que el dólar de 2000, lo que los estudiantes reciben por este dinero es considerablemente más de lo que recibían en el año 2000. La matrícula de la universidad no se ha incrementado en ese periodo, pero lo que se le brinda a los estudiantes ha aumentado constantemente en los últimos 13 años.

Luego procede a explicar:

Puedo ver la razón detrás del incremento. Con todas las cosas de la misma manera, hasta yo lo apoyaría, aun cuando estoy teóricamente convencida con argumentos que en la educación superior vale ser totalmente subsidiado por nuestro gobierno. Mi perspectiva pragmática en este país a este punto, reconoce que nuestra cultura, tan influenciada por los Estados Unidos, tiende a desvalorizar las cosas por las que no pagamos; por el contrario, mientras más pagamos por algo aquí en las Bahamas, más tendemos a respetarlo.

No obstante dicho esto, no apoyo el incremento adicional de las tasas en un intento de recuperar los costos.

¿Por qué?

En primer lugar, los servicios de los estudiantes en la facultad están por debajo del promedio, aun con todas las mejoras; en el mismo periodo, aunque la inversión en la matrícula y la calidad de educación ha mejorado, los cambios en la vida estudiantil han sido diferentes.

En segundo lugar, la actitud que se difunde hacia los estudiantes en el campus parece ser que ellos son un mal necesario -o, para usar un lenguaje más sutil, que simplemente están sobrando, estudiantes escolares de mal comportamiento a los que se debe ver mas no escuchar, y que deberían ser respetuosos con sus mayores, aceptando cualquier trato que se les distribuya, sin cuestionar la ineficiencia y sin criticar la mediocridad. A diferencia de la calidad de la educación dada en la universidad (que a pesar de todo, es alta – y una de las de mejor costo/beneficio en el hemisferio), la calidad de vida del estudiante (y de la facultad) es baja. Pedirle a un estudiante pagar tasas adicionales sin tomar en cuenta estas fallas es pedir demasiado.

Blogworld añade:

Yo dije que de haber un equilibrio, apoyaría un aumento en las tasas de la matrícula. Por ejemplo, si ese incremento estuviese conectado a la transición de la facultad a un mayor estatus universitario, no tendría ningún problema con la propuesta. Pero no es así, es un movimiento desesperado por parte de la administración de la facultad enfrentada con reducciones drásticas e insostenibles a su subvención, para conseguir maneras de mantener el servicio que se ofrece actualmente.

Así que para mí, el asunto real es si Las Bahamas como conjunto, y sus representantes, el gobierno, ven algún valor verdadero en la educación nacional superior.

Como muchos me han dicho antes, hay algo fundamentalmente sin visión y absurdo sobre la reducción de subsidios hecha por el gobierno. Mientras el propio gobierno se enfrenta a la necesidad de reducir sus propios gastos en 25% en un período de dos años que está transfiriendo a sus agencias, no está aplicando estos recortes en todo el conjunto: se ha considerado algunas agencias para ser exoneradas. Que no se haya exonerado a la Facultad de las Bahamas, lista a ser trasladada a una mayor posición académica que el gobierno aún no ha garantizado, deja mucho que desear sobre el lugar que ocupa el intelecto en la sociedad de las Bahamas, y sobre el compromiso real de la educación universitaria nacional.

Finalmente llega a una conclusión:

Estos factores, junto con la relativa falta de indignación acerca de la proposición del gobierno de reducir la subvención de la Facultad de Negocios, sugiere que el gobierno, junto con la sociedad que lo apoya, en realidad no toma la educación superior seriamente. Lo que se pide que haga la Facultad de Las Bahamas, al mismo tiempo que se está subiendo de nivel académico, es reducir US$6.25 millones de su presupuesto actual en los siguientes dos años. Esto, a ser hecho “sin ninguna reducción en la calidad y nivel de servicios al publico” [en].

Dejando por fuera las destrezas de un doble discurso, lo que le pide el gobierno a la facultad es llevar agua en un colador. ¿Me opongo al incremento de tasas para la educación superior? En principio, no. Pero cuando es la única manera de mantener los servicios que hoy en día se proporcionan, quedo con serias y graves preguntas sobre la propuesta.

En un revés interesante, otro bloguero en Weblog Bahamas afirma [en]:

El Gobierno del Partido Liberal Progresista está equivocado al reducir los presupuestos de la Universidad de la Bahamas por varias razones (incluyendo… el hecho de que el Primer Ministro dijo apenas el mes pasado que no haría nada para “comprometer la educación”). Me concentraré en lo que yo creo que es la razón más importante: el impacto probado de los gastos públicos de la educación en un país que está creciendo económicamente.

En Las Bahamas, asumimos un conjunto de retos, de los cuales nuestros declinantes estándares educacionales están debilitando constantemente la fuerza laboral y la falta de habilidades. No es el momento de quitar los fondos de nuestra única institución de educación superior.

La imagen utilizada en esta publicación es de Nick Bygon, utilizada bajo licencia Attribution-NonCommercial-ShareAlike 2.0 Generic de Creative Commons. Se puede visitar el álbum de Nick Bygon en flickr mediante el siguiente enlace.

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