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¿Son los ciudadanos o los famosos los dueños de las playas de Santa Lucía?

Normalmente, los santalucianos pueden ir a la playa que deseen [en], pero gracias al reciente casamiento de un famoso, se prohibió el acceso a la playa que rodea a un balneario local, lo cual ha replanteado viejas cuestiones sobre el acceso a las playas y la productividad de los grandes balnearios.

El catalizador de la discusión fue la renovación de los votos matrimoniales del actor Matt Damon y su esposa Luciana Barroso. El evento, al que asistieron muchos otros famosos de primera categoría, tuvo lugar en el balneario Sugar Beach, cerca de la ciudad de Soufriere: Damon reservó la totalidad de la propiedad más cara, de 78 habitaciones. Como resultado de ello, no sólo el acceso a la playa, sino también las actividades pesqueras de la zona, fueron restringidas; los internautas han manifestado muy activamente sus opiniones sobre la cuestión.

En el grupo de Facebook Santalucianos por el progreso [en], el debate fue apasionado: algunos señalaron que esto no era un problema, en particular porque la isla se beneficiaría de la atención internacional; mientras tanto otros, como Iain Sandy, consideraron que la restricción de acceso conducía a la isla a un camino sin retorno [en]:

Saben… Como alguien que nació en el Caribe, que no apreció lo que tenía hasta que vivió lejos de allí por unos 30 años, les diré que entiendo a aquellos que no comprenden la situación. He conocido a muchos lucianos que no recuerdan la última vez que fueron a algún lugar cercano a la playa (o a las montañas). Les puedo decir que también estuve en países donde los hoteles se las han arreglado para adueñarse o para complicar el acceso de los vecinos a las playas… y siempre comienza “sólo” con una playa. Siempre comienza con “señores, Ustedes deben comprender que estamos recibiendo ingresos”.

Minerva Ward reflexionó sobre las prioridades de quienes adoptaron la decisión [en]:

¿Cuál es la prioridad? ¿La privacidad de los famosos que visitan Santa Lucía? ¿Los beneficios económicos de que los famosos visiten Santa Lucía vs. el costo social? ¿El posible tiempo en el aire que puede obtener Santa Lucía por la visita de una celebridad? ¿Las pérdidas económicas de los vecinos que son desplazados o cuyos negocios son afectados por las visitas de los famosos? ¿La protección de nuestros derechos como santalucianos pese a los beneficios potencial o realmente percibidos? ¿Descartamos nuestros derechos constitucionales como santalucianos para hacer felices a los famosos? ¿Quién adopta esa decisión y bajo qué ley ejerce esa autoridad? ¿Cuál es la prioridad para Usted?

Agregó que si a los vecinos comienza a molestarle la industria del turismo [en], todos sufrirán:

En turismo hay una teoría llamada el Índice de Irritación por el que pasa un destino turístico: Euforia -> Apatía-> Molestia-> Antagonismo. Cuando molestamos los derechos de los ciudadanos, impactamos en sus ingresos, ponemos los deseos de los turistas (por encima de) los suyos o no controlamos los impactos sociales negativos del turismo, debemos tener cuidado de no llegar rápidamente a la etapa [de] Molestia y Antagonismo. Entonces, nos haremos un verdadero daño a nosotros mismos ya que la simpatía y hospitalidad que una vez se le dispensó a los visitantes se convertirá en molestia, hostilidad e incluso delitos contra los turistas.

Amatus Edward opinó que la cuestión se estaba agrandando demasiado y que los compromisos que se estaban haciendo no eran ninguna novedad [en]:

El turismo es una organización de servicios y estamos dejando de lado muchas cosas para obtener dinero. No es raro que dejemos de lado derechos por el dinero. No hay hedor. Estamos siendo muy sutiles.

¿Qué es un fin de semana? Hace años que algunos de ustedes no van a la playa. ¿Qué tal si fuera un fin de semana tormentoso? Nos estamos metiendo en problemas. Crezcan, hermanos.

Paul Clifford entendió que los que decían que la exposición valía la pena no veían el panorama general [en]:

No se trata de una compensación de unos dólares para los pescadores y operadores de taxis acuáticos que viven precariamente… se trata de que los lucianos están siendo dejados a un lado del desarrollo de la industria del turismo… limitándola a puestos de trabajo en la industria de los servicios, ‘administradores’ de intereses externos.

Leo Robinson pensó que pase lo que pase, siempre habrá equilibrios [en]:

Esto no es nuevo. Si queremos jugar a gran escala en este negocio, estos son algunos de los inconvenientes con los que tenemos que lidiar. Hay que pagar un precio por todo. Nada es gratis. Si estamos perforando en busca de petróleo, tenemos que prepararnos para manejar los problemas de la contaminación y de los derrames. Si atraemos enormes eventos deportivos, le cedemos al gobierno la autoridad de cerrar las rutas, las escuelas, etc. Quien toma las decisiones: ni tú ni yo. Le dimos al gobierno la autoridad de hacerlo cuando los elegimos para ser responsables del país. Mi derecho a ir a la playa para construir castillos de arena es un asunto pequeño y egoísta, si pensamos que estamos hablando del bien mayor del país. Hay muchas otras playas a las que puedo ir y en las que puedo construir castillos de arena.

Shazi Chalon señaló que, en otros lugares, todo el tiempo se limitan espacios por razones económicas [en]:

En Nueva York, la industria cinematográfica es la que gana más dinero…¡En cualquier momento podemos ver que se limita el acceso de personas que valoran su libertad de movimiento, al subterráneo, las calles y a áreas enteras, en beneficio de los actores y del equipo de filmación, sin que haya queja alguna de los ciudadanos de la Gran Manzana!!!

Leigh Allain sintió que no se había dado aviso suficiente sobre las restricciones [en]:

Ninguno de nosotros estaría hablando de esto si la población de Soufriere hubiera sido previamente informada. Si los vecinos hubieran sido informados a tiempo, a nadie le importaría porque todos habrían tenido tiempo más que suficiente para hacer otros planes. Ahora todos estarían deseándole lo mejor a la pareja y agradeciendo por la publicidad y temprana novedad de sus planes. ¿Se imaginan planificar y pagarle a un guía para caminar por los Pitones y al llegar encontrarse con que está tapada porque alguien está haciendo una película o un documental? EL PELIGRO Y LA AMENAZA REALES son que esta es sólo la punta del iceberg, lo que quiere decir que un día los Pitones, el Parque Nacional y las playas estarán vallados y protegidos de los vecinos y de los visitantes a menos que paguen y no me refiero a una entrada barata sino a billetes de un día de hotel, etc. Viajando al exterior aprendí a valorar la posibilidad de ir a la playa y pasar un buen rato en Santa Lucia sin registrarme en un hotel y sin seguridad, lo que sólo ocurre si se paga.

Gerry George dijo que el cierre de la playa era un problema menor comparado con el protocolo que se necesitaba [en]:

Estaría perfectamente bien que bloquearan la playa cuando y donde fuera necesario. NO OBSTANTE, debería haber un procedimiento claro y estandarizado para hacerlo. Este debería consistir en consultas y avisos a las personas potencialmente afectadas (accionistas) y el pago de los permisos necesarios a los accionistas. También, en caso de ser necesario, debería compensarse a los desfavorecidos (cuyos medios de subsistencia sean impactados negativamente). Esos niveles de compensación deberían ser negociados y manejados por los correspondientes funcionarios responsables. También deberían cumplirse requisitos standard para las reuniones masivas… requisitos para emergencias, presencia de personal de seguridad/policía, etc. El punto es que puede suceder que, en ciertas ocasiones, sea necesario impedir el acceso a ciertos lugares (calles, etc.) al público en general y debería haber reglas y procedimientos para hacer esto. Esto no tiene que ver con el status de famoso y por eso no deberíamos confiar en normas ad hoc elaboradas para el caso concreto. Además, no debería ser el hotel el que tome la decisión de cerrar la playa ni debería ser el que saque provecho de su cierre (un huésped que les pague para cerrarlo) a su discreción, ya que la playa no es su propiedad exclusiva.

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