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Trinidad y Tobago: Jack se cayó y rompió su corona

Años de acusaciones contra el exvicepresidente de la FIFA, y luego Ministro de Seguridad Nacional de Trinidad y Tobago, Jack Warner, llegaron a un punto crítico el 21 de abril cuando el Primer Ministro del país aceptó su renuncia del gabinete [en].

La renuncia le sigue a la presión que rodeaba la publicación de este informe del Comité de Integridad de CONCACAF [en]. (Warner había sido presidente de CONCACAF por cerca de dos décadas). El informe fue escrito por el exJuez Presidente y Procurador General de Barbados, David Simmons: en este, se acusó a Warner de varios actos de corrupción y malversación de fondos. Un par de horas después de renunciar al ministerio, Warner también renunció a su puesto como presidente del Congreso Nacional Unido [en], el partido político más grande del gobierno oficialista de coalición Asociación del Pueblo [en].

El viernes, dos días antes de la renuncia, Trini World Views [en] censuró al gobierno el estrechar filas alrededor de Warner en vez de actuar con rapidez:

Lo último en esta fila de políticos que escupen en la cara del público son los informes de CONCAFAC sobre Jack Warner, el Ministro de Seguridad Nacional y a esta altura visto como el Ministro intocable de Todo. Lo que es más preocupante, sin embargo, es la respuesta del gobierno, que no difiere de antes, excepto quizás con más trabajo en relaciones públicas ya que el gabinete se empeña en defender al equivocado.

Curiosamente, el bloguero pensó que despedir a Warner no marcaría en este momento la diferencia en la suerte del gobierno:

A estas alturas, debería ser despedido como Ministro de Seguridad Nacional, de eso no hay duda. Pero ¿qué se logrará con esto? Con su influencia y con la manera del gobierno de manejar ministerios para su propio beneficio, ¿quién dice que no pondrán a alguien que siga sus pasos? ¿Dónde, además, deja esto a los otros que deberían en la misma manera haber sido erradicados hace mucho?

La publicación continúa:

Más nos quejamos, más rápido nos ignoran. A estas alturas es muy tarde para sólo despedir a un ministro corrupto. La putrefacción que el gobierno ha causado en el estado es demasiado grave para volver atrás y liberarse de la corrupción a tal punto que [la mitad] de los ministros terminarán en la cárcel, y la otra mitad mendigando por comida, y ni siquiera el Primer Ministro quedaría en pie cuando se asiente el polvo ético. Para el gobierno, las oportunidades de hacer lo correcto pasan a diario, y la oportunidad de redimirse ha pasado.

En Wired868, Lasana Liburd [en] apuntó que las semillas de la destrucción de Warner se plantaron hace mucho tiempo:

Hace tres años, Eric St Cyr, el entonces Presidente de la Comisión de Integridad, recomendó que Warner eligiera entre su posición en el gobierno y su posición en la FIFA. Si hubiese dejado el fútbol, el parlamentario de Chaguanas West podría haber evitado la pelea con Blazer y el presidente de la FIFA Sepp Blatter y hubiese completado su período como miembro del gabinete.

Si Warner renunciaba a su puesto en el gobierno, podría haber seguido beneficiándose del flojo escrutinio que se permiten la mayoría de los administradores deportivos.

Pero, como Ícaro, Warner estaba intoxicado de su propio poder y era cuestión de tiempo antes de que volara demasiado cerca del sol.

Liburd consideró lo que la controversia Warner reveló sobre la psiquis trinbagoniana:

Trinidad y Tobago, a pesar de llevar 50 años como nación independiente, aun parece demasiado inmadura políticamente como pueblo para ver el vínculo entre la corrupción y las dificultades; incapaces de entender que los millones que se robaron y desperdiciaron los políticos y sus seguidores quizás tengan una relación directa a los hospitales mal equipados, rutas inseguras, la pérdida del subsidio de gas, servicios básicos inadecuados tales como el agua y, por supuesto, el aumento del flagelo del crimen.

Warner sabía que una población más propensa a la supervivencia que al amor comunitario haría la vista gorda al sufrimiento de sus vecinos si alguien sentía que se sacaba un dólar de ello. Y se alimentó de la veta egoísta de Trinidad y Tobago por décadas.

Philip Edward Alexander [en] observó que muchas de las figuras públicas que ahora condenan a Warner han sido acusadas de incorrecciones con anterioridad:

Quizás sea hora de inspeccionar a cada miembro del Parlamento, comparar sueldos con posesiones y [aplicar] las normas más estrictas de la Ley de Integridad en la Vida Pública a todos en el directorio.

Mientras tanto, Dervedia Thomas recopiló una publicación de Storify acerca de la reacción [en] a la renuncia de Warner en Twitter.

El equipo caribeño de Global Voices [en] continuará con el monitoreo de estas reacciones y de mayores desarrollos de esta historia.

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