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Elecciones a la alcaldía de Moscú ponen a prueba cultura de Internet rusa

El mundo pensó que el régimen de Putin flaqueaba por primera vez cuando la sociedad civil de Moscú explotó tras las elecciones nacionales hace dieciocho meses y decenas de miles de manifestantes salieron en masa a las calles, lo que entusiasmó a una clase emergente de «creativos» conectados a través de Internet. Los manifestantes se juntaron por todo el país, pero sólo Moscú demostró ser capaz de mantener un movimiento popular de verdad. Conforme pasaban las semanas, los rusos desviaron su atención a las elecciones presidenciales de marzo de 2012, que Vladimir Putin ganó fácilmente, lo que debilitó la fuerza del movimiento de protesta. Desde entonces, la tan aclamada Revolución de la Nieve se ha desvanecido, sin un catalizador como las elecciones parlamentarias de diciembre de 2011.

Ahora entran en escena Sergéi Sobianin, el alcalde de Moscú, y su sorprendente anuncio [ru] esta semana convocando elecciones anticipadas (programadas para el 8 de septiembre de 2013), lo que convertirá a este verano en una guerra para ver quién dirigirá la ciudad durante los próximos cinco años. En la ronda de protestas de 2011-2012 los descontentos de la ciudad de Moscú siempre se veían presionados para exagerar el llamamiento nacional de su causa. Por ejemplo, cuando los principales miembros de la oposición de Moscú acudieron en gran número a Astracán en abril de 2012 para apoyar la huelga de hambre de un político rebelde, fue un intento claro para demostrar que Moscú no estaba sola en la lucha contra el régimen de Putin.

Es obvio que esa teatralidad no hará falta en las próximas elecciones a la alcaldía de Moscú, en las que son innecesarias distracciones como esas muestras de solidaridad artificial.

Vladimir Milov, discussing migration policy, 7 February 2013, clip from YouTube.

Vladímir Milov debatiendo políticas de inmigración, 7 de febrero de 2013, vídeo de YouTube.

El político Vladímir Milov, sin embargo, no está de acuerdo con que Sobianin haya librado a Moscú de la distracción. Milov escribió ayer, 4 de junio de 2013, en su blog de LiveJournal y defendió precisamente lo contrario [ru] al insistir en que la oposición debería mantenerse fiel a su objetivo previo y centrarse en ganar escaños el año que viene en el Ayuntamiento de Moscú:

Вывод – надо бороться за главную цель, большинство в Мосгордуме, и ни в коем случае не отвлекать ограниченные ресурсы на мэрскую кампанию, заведомо проигрышную. Не все матчи можно выиграть – если мэром останется Собянин, по факту ничего не изменится. Зато если мы отвлечем ресурсы на мэрскую кампанию, перебросив их с выборов в МГД, то там победить будет шансов уже меньше.

[Mi] conclusión es que necesitamos perseguir el objetivo principal, conseguir mayoría en el Ayuntamiento de Moscú, y de ninguna manera deberíamos desviar nuestros recursos limitados hacia una campaña por la alcaldía que seguramente vamos a perder. No se puede ganar todo, y de hecho nada cambia si Sobianin sigue siendo alcalde. Pero si desviamos los recursos para las elecciones al Ayuntamiento hacia una campaña por la alcaldía, nuestras opciones de ganar escaños en éste sólo se reducirían.

Debido a estos consejos, Leonid Volkov, gurú de la democracia digital y parte del círculo íntimo de Alekséi Navalny, tildó [ru] a Milov de «títere del Kremlin» (un «murzilka»), espetando que la carrera política de Milov probablemente esté financiada por el Kremlin.

Navalny, por supuesto, es la gran esperanza de la generación más joven en esta carrera, y ha señalado [ru] su interés por participar, aunque todavía no ha aclarado totalmente si eso significa que aspira a una candidatura o si hará campaña a favor de otros. (De hecho, en lo que quizás provocó la ira de Volkov en Twitter, Milov se burló de las evasivas de Navalny y aludió a sus semejanzas con la infame mística de Putin). Navalny, un bloguero, activista anticorrupción y figura pública que —según una encuesta nacional [ru] reciente — es conocido por más del 40% del país, sería sin duda el candidato potencial más interesante para enfrentarse a Sobianin. Si se presentara, su campaña pondría a prueba la especulación común de que la cultura de masas rusa se ha transformado debido a la desaparición del monopolio de la información por parte de la televisión (y por el aumento simultáneo de Internet, donde Navalny es una superestrella).

Las elecciones parlamentarias de diciembre de 2011 fueron otro experimento a la hora de calcular la influencia de Internet, ya que Navalny usó blogs y redes sociales para iniciar una campaña contra el partido político dominante del país, Rusia Unida. El alcance de la red fuera de Moscú, sin embargo, es discutible. Según un estudio [ru] llevado a cabo el pasado otoño por el Fondo de Opinión Pública (FOM), mientras el acceso a la red ha crecido muy rápido en territorio ruso, la extensión en el uso de Internet en Moscú y San Petersburgo (alrededor de un 70%) es aún un 20% superior a la media nacional.

Alexey Navalny attends opposition demonstration in Moscow, 26 February 2012, photo by Evgeniy Isaev, CC 2.0.

Alekséi Navalny acude a una manifestación opositora en Moscú, 26 de febrero de 2012, foto de Evgeniy Isaev, CC 2.0.

A pesar de que Internet llega a rusos fuera de la capital, las peculiaridades de las preferencias de los moscovitas, que tienden a productos occidentales (es decir, Facebook y Twitter en lugar de Vkontakte y Odnoklassniki) debilitan los esfuerzos de hombres como Navalny, cuya audiencia se ve reducida por completo de manera involuntaria.

En las elecciones a la alcaldía en septiembre ninguno de estos obstáculos estará presente. La cultura de Internet de Moscú —una excentricidad a escala nacional— por fin puede influir en la corriente dominante, con blogueros e internautas aporreando sus teclados durante los próximos tres meses, interviniendo, atacando y ejerciendo cualquier influencia que de verdad posean.

Dicho esto, mucho depende de si la ciudad accederá o no a inscribir a Navalny como candidato, si es que de verdad decide presentarse. Actualmente Navalny está siendo juzgado por delito de malversación de fondos, lo que le privaría del derecho legal a presentarse como candidato electoral si se le declara culpable. Además, la legislación [ru] que dará a Moscú su primer alcalde electo tras diez años es el mismo documento que establece trabas importantes para la candidatura. A menos que Navalny encuentre un partido político inscrito que le nombre candidato, tendrá que recoger casi 120 000 firmas de los habitantes de la ciudad. Todos los candidatos deben conseguir también el apoyo del 6% de los representantes municipales adjuntos [ru] de Moscú, que sólo pueden respaldar a un candidato. (Ver Artículo 37, Punto 15.5 del código electoral de la ciudad de Moscú [ru]).

El activista de izquierdas Sergei Udaltsov, que hoy anunció [ru] en su blog Ekho Moskvy que también piensa presentarse como candidato para el escaño de Sobianin, calcula que sólo hay unos 90 representantes adjuntos del lado de la oposición de los que se podría esperar apoyo para la alcaldía. A estos problemas hay que añadir el hecho de que militantes de la «oposición» más afines al régimen como Mikhail Prokhorov [ru], Alena Popova [ru] y otros podrían unirse a la competencia, así que las opciones de Navalny ciertamente parecen escasas.

Si Navalny lo intenta y no puede inscribirse como candidato, la pregunta que queda será qué reacción de los «descontentos de la ciudad» de Moscú provocará esto. ¿Recurrirán a un boicoteo desesperanzado, como ya propone [ru] el bloguero fotográfico emigrado Rustem Adagamov, o se alzará de nuevo la capital de Rusia, alentada por la fuerza liberadora y movilizadora de Internet?

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