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“Advocacy”, sí, eso es lo que hacemos

Pilar Sáenz es física de formación desde hace años, pero luego de involucrarse con la Comunidad de Usuarios de Software Libre de Colombia terminó convirtiéndose en activista del software y la cultura libre.

Hasta hace menos de un año no sabía qué nombre le daban a eso que comencé a hacer en 2011 cuando decidí oponerme a la que en su momento se denominó la Ley Lleras (un proyecto de ley similar a aquellos presentados en otros países como la Ley Sinde en España y la Ley Hadopi en Francia) y que resultó en la creación de un colectivo de Internet autodenominado RedPaTodos*.

Advocacy es un término inglés, sin traducción exacta en español, salvo el vago término de “incidencia política“, definido como una serie de acciones de parte de un individuo o un grupo que tienen como objetivo influir las políticas públicas dentro de los sistemas políticos, económicos y sociales e instituciones.

Interveción en Maloka el Día de Internet. Ley Lleras para cuidadanos y Piratas. Foto por Luis Alejandro Bernal Romero, compartida en Flickr por RedPaTodos Aztlek (CC BY-SA 2.0)

Interveción en Maloka el Día de Internet. Ley Lleras para cuidadanos y Piratas. Foto por Luis Alejandro Bernal Romero, compartida en Flickr por RedPaTodos Aztlek (CC BY-SA 2.0)

En Colombia, decir que se hace “incidencia política” genera desconfianza. Cuando uno dice que trata de influenciar a congresistas o personas del gobierno hay tres opciones: te tratan como un soñador utópico, de esos que gustan perder el tiempo pensando bobadas, te consideran como un lagarto que pide favores o peor aún piensan que eres un corrupto que busca conseguir contratos.

Cuando uno afirma que quiere incidir políticamente, suelen decirte que no sueñes con cambiar las cosas, que hagas algo práctico como trabajar, que te conformes con vivir en el país más alegre del mundo y que quejarse no sirve de nada, a menos que seas de la “clase política”; ese selecto grupo que, vaya uno a saber por qué, gobierno tras gobierno continúa en el poder y que salvo contados casos no actúa a favor del pueblo sino a favor de su misma clase.

Así que, ¿cómo un grupo de ciudadanos que no son de la clase política, ni milita en ningún partido ni lo pretende, termina sentado con asesores de dos de los ministerios (el de Comunicación y el de Comercio) y en varios despachos de congresistas sin importar si su partido es uno de los tradicionales como el partido liberal, los nuevos movimientos independientes que apoyan al gobierno actual como el partido de la U o el partido Verde o un partido de la oposición identificado con la izquierda como el Polo Democrático? ¿Cómo fue que logramos influir?

La única respuesta es la misma por la que arrancamos todo y la que nos permite contarlo: Internet. Para nosotros la red es un nuevo espacio público que permite la organización y la participación.

Volvamos al 2011, momento en que el congresista German Vargas Lleras presenta un proyecto de ley que proponía crear un mecanismo para que las empresas que prestan servicios de Internet puedan quitar contenidos aparentemente infractores al derecho de autor, salvando así su responsabilidad por los actos de sus usuarios. Este proyecto era parte de la implementación del TLC (Tratado de Libre Comercio) con Estados Unidos y su texto copia lo que existe allá. La DMCA es una ley concebida para la red de hace 15 años cuando Google recién nacía, no existía Facebook ni Twitter y navegábamos a una vertiginosa velocidad de 56 kb por segundo. Esta ley permite en EE. UU. que las empresas bloqueen contenido “posiblemente” infractor.

El texto de la Ley Lleras era una mala copia de esa, la vieja y controvertida DMCA, con añadidos como tratar a los internautas del país de presuntos culpables susceptibles del peor castigo, la desconexión. La Ley Lleras vulneraba nuestra libertad de expresión, favorecía la censura y restringía el acceso a la información. Interfería justo con el tipo de acciones en línea que nos permiten incidir como ciudadanos.

Podría haber sido uno de esos proyectos de ley que pasan de agache, votados a pupitrazo, sin discusión, al mejor estilo de este mediocre Congreso que no estudia los temas sobre los que vota y que presenta leyes mal escritas (o peor aún, copiadas) y escasamente defendidas. Un congreso que más parece un circo y no el recinto donde se construyen las leyes.

Sin embargo, un grupo de amigos y conocidos activistas del software y la cultura libre, que manejamos y vivimos del uso y la transformación de esas mismas tecnologías, decidimos decir no, oponernos e ir más allá de quejarnos por las redes o solo burlarnos al llamar a ese proyecto #LeyLleras. Tercamente decidimos usar esa misma tecnología para que nuestra voz se escuchara más allá de nuestro círculo, para “hacer algo”, ver cuáles eran los mecanismos legales que teníamos y utilizarlos. Así nació RedPaTodos.

Con este proyecto de ley comenzamos a aprender sobre cómo incidir políticamente y aunque suene pretencioso, eso es lo que hemos hecho. En estos dos años hemos participado de debates en el Congreso, reuniones informales con congresistas y el gobierno; hemos escrito artículos informativosdocumentos de soporte para demandas en la Corte Constitucional y comentarios jurídicos para las leyes presentadas sobre el tema. Luego de dos años de trabajo sumamos tres proyectos de ley fracasados (uno archivado, uno declarado inexequible y otro retirado) y ya conseguimos una promesa de diálogo para el cuarto proyecto de ley. No es un mal balance para un grupo de ciudadanos sin experiencia en el mundo de la política.

Cuando comenzamos lo hicimos con la pesimista seguridad de que no podríamos ser exitosos. Lo más extraño es que hasta ahora lo hemos logrado. Nuestra esperanza es mantener Internet tan libre y abierta para que otros activistas puedan usarla para lo que nosotros ya estamos haciendo y mucho más. Para que la incidencia política, desde lo virtual, en otros temas como salud, impunidad o género, por nombrar algunos, siga siendo posible.

*RedPaTodos es un colectivo de organizaciones e individuos de la sociedad civil que promueve un uso incluyente de Internet y aboga por el respeto a los derechos fundamentales y las libertades civiles de todos los colombianos en el entorno digital.

Este post apareció originalmente en el blog Las 2 Orillas.

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