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Bahamas: ¿la vida empieza a los 40?

A principios de la semana pasada, Bahamas [en] celebró su cuadragésimo aniversario de independencia [en] de Gran Bretaña. Algunos bloggeros compartieron sus reflexiones sobre el hito.

Weblog Bahamas [en] ofreció un poco de contexto para el evento:

En 1973, nos embarcamos en un viaje que debería haber llevado a nuestro pequeño estado insular “hacia adelante, hacia arriba, juntos”. La principal pregunta a la que nos enfrentamos es, tras 40 años de democracia relativamente ejemplar, de relativa estabilidad política, un crecimiento económico sostenido durante la mayor parte de los años y con todos los retos e implicaciones que tiene ser un Pequeño Estado Insular en Desarrollo (PEID), ¿nos hemos movido hacia adelante, hacia arriba, y lo hemos hecho juntos? Dos argumentos principales apoyan decididamente una respuesta negativa a esta pregunta.

El mensaje se refirió a los desafíos como el crimen, la educación y la dependencia económicallamados “males en contra de nuestra sociedad, concluyendo que:

Aunque hemos recorrido un largo camino desde que obtuvimos la independencia de Gran Bretaña, no es suficiente, y aunque hemos llegado a nuestro 40º aniversario, no hemos aprovechado nuestras fortalezas ni aprovechado al máximo las oportunidades

Nosotros practicamos fácilmente la corrupción a todos los niveles de la sociedad: el estado, la organización y la familia [eso] ha destruido nuestra brújula moral. En este punto, hay que ceder el paso a la reflexión y ‘mantener un espejo a nosotros mismos ya que nuestro maravilloso país se encuentra en el estado en que está, gracias a nosotros.

Political Bahamas Blog [en], por su parte, se preguntó qué decían de este día tres gigantes, íntimamente involucrados en la marcha de las Bahamas a la libertad:

Imagina estos tres gigantes, Cecil Wallace-Whitfield, Sir Lynden O. Pindling y Sir Milo B. Butler, mirando desde donde sus espíritus están descansando y admirando el progreso de estos últimos 40 años. Algunos aspectos destacados de esta conversación imaginaria incluyeron:

Cecil: Y entonces el pueblo contestó a nuestras plegarias el 10 de enero de 1967, cuando finalmente se realizó el gobierno de la mayoría. ¡Qué día más glorioso fue!. Todos lo celebramos con el pueblo.

Lynden: Es cierto, pero ese fue el comienzo de muchos otros retos. Cecil, no pasó mucho tiempo antes de empezar a luchar entre nosotros mismos. Usted y los otros siete nos dejaron y formaron la PLP libre y luego el FNM. La mayor batalla que dictamos, aunque se basó en nuestra decisión de buscar la independencia política.

Milo: ¡Y menuda batalla aquella!. Casi destruyó nuestra marcha hacia una meta común mucho más alta.

Cecil: Eso es cierto. También dije que la independencia no se debería buscar entonces, ni en ningún antes de las dos próximas elecciones generales. Creíamos que la independencia debería ser una fuerza unificadora entre los bahameños, no una fuerza divisoria entre nuestro pueblo.

La conversación inventada prosiguió para recordar a la gente que los sectores clave de la sociedad estaban en aquel entonces opuestos a la independencia, sobre todo los medios de comunicación y la iglesia. El diálogo continuó, terminando con una nota optimista:

Cecil: La Constitución nos ha servido bien durante estos últimos 40 años. A pesar de nuestros desacuerdos intensos y amargas batallas políticas, lo hemos hecho bien como un país independiente.

Milo: Mira lo que se ha logrado en los últimos 40 años. Hemos establecido un programa nacional de seguros, la universidad de las Bahamas, un banco central y una fuerza de defensa y tantas otras instituciones que sirven a nuestro pueblo. Y mira la gran cantidad de bahameños que educamos en tantas ocupaciones profesionales y cualificadas. No puedo esperar a ver lo que va a pasar en los próximos 10 años a medida que se aproxime el 50º aniversario de la independencia.

Lynden: Estoy de acuerdo. Sabes, cuando lo miras, que realmente construimos una base firme que, año tras año, asegura que el país que dejamos atrás, sin duda, continuará presionando hacia adelante, y marchando juntos hacia una meta mucho más alta. 

Pero BlogWorld [en] saludó al día con “sentimientos profundamente encontrados”:

Por un lado, por supuesto, me siento orgulloso de este día, orgulloso de que a los cuarenta años no hemos sufrido ninguna de las calamidades que los expertos han predicho; orgulloso de que realmente hemos hecho una nación de estas rocas estériles y cayos... Me siento orgulloso, también, de la contribución que han hecho los bahameños a la historia aquí y en todo el mundo, lo que hemos estado haciendo desde hace más de un siglo. Y estoy orgulloso de que en la superficie, nosotros los bahameños creamos una sociedad que defendió la igualdad de todas las razas, sin derramamiento de sangre.

Al mismo tiempo, sin embargo, estoy profundamente inquieto por este momento. Hoy habrá mucha conversación, en todo el espacio radioeléctrico y en el ciberespacio, por las mismas cosas que he mencionado anteriormente. Los mayores pondrán nombres a sus recuerdos, como lo he hecho yo, y hablarán de por qué se sienten orgullosos. Y ellos (nosotros) esperarán su orgullo para comunicarse, de alguna manera por ósmosis, con la mayoría del pueblo bahameño, en el que la edad media es 29. Y aún así, todavía, no hemos invertido nada sustancial o duradero para garantizar que estas razones para estar orgullosos pasen al torrente sanguíneo de la nación bahameña.

Nicolette Bethel pronto se centró en los detalles de su malestar [en]:

A los cuarenta años, esto es lo que esta nación (de la que estoy orgullosa) no tiene:

- Una biblioteca nacional, cuyo trabajo es recoger las publicaciones y otros documentos y guardarlos en un lugar seguro que esté abierto a todos los miembros, donde incluso los más pobres puedan ir a descubrir las cosas que los ancianos gritan;

- Una estación de radiodifusión nacional, cuyo trabajo consiste en producir una programación que ofrezca a los bahameños razones para estar orgullosos de sí mismos;

- Un plan de estudios nacional que determine qué cosas deben saber los jóvenes bahameños al momento de convertirse en adultos, y enseñarles;

- Un centro nacional que celebre, aliente y nutra la creatividad innata que tenemos;

- Una filosofía nacional que proporcione a los ciudadanos bahameños algún ideal o meta a la que aspirar; algo que podamos representar dondequiera que vayamos, y que no cambie cuando el partido político en el poder cambie.

Y todo esto ocurre en un clima en el que menos del 1% del presupuesto nacional se invierte en la educación superior, en la creación de los tipos de instituciones donde la investigación puede ser permanente y más para estar orgullosos de descubrir, escribir y compartir.

Concluyó [en] desafiando a los jóvenes bahameños para que prediquen con el ejemplo:

Tenemos cuarenta años, y el mundo no se queda quieto. Yo reto a la generación que viene después de la mía a que rectifique los errores que hemos cometido, y a que haga algo más que creer en los bahameños: invertir también en nosotros.

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