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Policía brasileña: censores y censurados

In the protests on Independence Day in Brasilia, a Reuters photojournalist states he has been attacked by a police dog and several other members of the press were also injured. Photo Osvaldo Ribeiro Filho copyright Demotix (07/09/2013)

Un periodista fotográfico de Reuters declaró que fue atacado por un perro policía durante las manifestaciones llevadas a cabo durante el Día de la independencia en Brasilia. Foto de Osvaldo Ribeiro Filho copyright Demotix (07/09/2013)

El clima de protesta que inunda Brasil desde junio ha sacado a la luz diversos casos en los que manifestantes y periodistas pacíficos se convirtieron en víctimas de acciones policiales desproporcionadas.

En las manifestaciones llevadas a cabo en el Día de la independencia de Brasil, 7 de setiembre, de este año, se registraron 18 casos de agresión contra profesionales de los medios por parte de agentes de seguridad, que según el blog Periodismo en las Américas, del Centro Knight de la Universidad de Texas, representaron el 85% de un total de 21 ataques contra estos profesionales registrados ese mismo día.

Fue en Brasilia, Distrito Federal de Brasil, donde hubo más intervenciones contra miembros de la prensa (12 en total), entre las que se registraron, ataques a periodistas del Correio Braziliense (diario de Brasil) que se fotografiaron y fueron fotografiados [pt] mientras eran víctimas de acciones policiales desproporcionadas.

El caso más mediático de los ataques contra la prensa fue la denuncia del periodista de Reuters, Ueslei Marcelino, herido cuando cubría el accionar policial cerca del Estadio Nacional de Brasilia. El perfil @roteirodecinema [pt] publicó en Twitter:

Fotógrafo de Reuters confirmó en Instagram que la policía militar de la capital utilizó perros para atacar a la prensa en la manifestación del día de ayer.

Estas acciones agresivas se transformaron en restricciones al derecho de protesta o en un ataque a la libertad de prensa, dos conceptos muy valorados en toda democracia.

Según una encuesta [pt] realizada por la Asociación brasileña de periodismo investigativo, o Abraji, durante junio, cuando se realizaron las manifestaciones más importantes, al menos 52 periodistas fueron agredidos en Brasil mientras cubrían estas protestas. Un informe exhaustivo [pt] (.xlsx) de Abraji lista todos los miembros de la prensa atacados por agentes de seguridad y por manifestantes en junio de 2013.

El primer caso reconocido de una periodista víctima de acción policial desproporcionada fue el de Giuliana Vellone, del diario Folha de São Paulo, herida en un ojo por una bala de goma [pt], en las manifestaciones en Sao Paulo en junio de 2013 (informado por Global Voices). El post de Facebook [pt] donde ella explica lo ocurrido fue compartido casi 12,000 veces. Todas las historias que relatan ataques a miembros de la prensa, agentes de los medios de prensa tradicionales o no, a manos de la policía en  São Paulo, Rio [pt], Brasilia, y en otras ciudades, muestran, según el blog Periodismo en las Américas, “la recurrencia con la que las fuerzas de seguridad actúan con violencia contra los periodistas”.

A photojournalist was arrested for being suspected of throwing a beer can at a police car during the Independance Day celebrations, on Avenida Presidente Vargas in Rio de Janeiro. Photo Marcio Isensee e Sá copyright Demotix (07/09/2013)

Un periodista fotográfico fue arrestado por ser el sospechoso de arrojar una lata de cerveza a un patrullero durante las celebraciones por el Día de la independencia, en la Avenida Presidente Vargas en Rio de Janeiro. Foto Marcio Isensee e Sá copyright Demotix (07/09/2013)

Represión: policías victimarios y víctimas

La complejidad del tema es evidente cuando se analiza considerando el contexto profesional en el que trabajan los policías brasileños. Por un lado, el accionar de la policía y su relación con los ciudadanos y la prensa misma están cerca de ser identificadas con acciones que no son democráticas. Por otro lado, tampoco podemos decir que los policías, hombres y mujeres, que trabajan en las calles, lo hacen en una clima pacífico y democrático, cuando se encuentran con quienes llevan pancartas y exigen una democracia mejor.

Como informó Global Voices en julio, las recientes manifestaciones, además de sacar a la luz prácticas policiales excesivas, también muestran que dentro de esta organización hay oficiales que cuestionan la estructura actual de su institución [pt].

En agosto, un teniente de la Policía Militar de Rio Grande del Norte (PMRN), tras defender la desmilitarización de la policía brasileña en Facebook, recibió una sanción administrativa [pt] por parte de un coronel, quien le pidió al Jefe de policía que tomara las medidas apropiadas contra el teniente que, según su punto de vista,

não conseguiu assimilar e aprender a real e verdadeira razão de ser policial militar e da importância transcendental e imensurável da Polícia Militar do Rio Grande do Norte.

no asimiló ni aprendió la razón verdadera y real de ser un policía militar, así como tampoco, la importancia trascendental e inconmensurable de la Policía Militar de Rio Grande del Norte.

Hay algunas normas que dan un marco de justificación legal a este tipo de [pt] actitudes, por ejemplo, el Código Militar Penal Brasileño [pt], una ley de 1969 que entre otras cosas establece:

Art. 166. Publicar o militar ou assemelhado, sem licença, ato ou documento oficial, ou criticar públicamente ato de seu superior ou assunto atinente à disciplina militar, ou a qualquer resolução do Govêrno:

Pena – detenção, de dois meses a um ano, se o fato não constitui crime mais grave.

Art. 166. Publicar sobre los militares o semejantes, sin permiso, en un acta o documento oficial, o criticar públicamente un acto de un superior o algún tema relevante a la disciplina militar, o cualquier resolución del gobierno:

Sanción: Arresto, de dos meses a un año, si la ofensa no constituye un delito más grave.

En 2008, una investigación de la UNESCO, De un disparo a Twitter [pt] (.pdf), coordinada por Silvoa Ramos y Anabela Paiva, indicó que los propios agentes de policía utilizaban las redes sociales para “escapar” del muro de opresión, y así amplificaban “la voz de los que no pueden hablar” y encontraban “una forma de exponer la realidad de los cuarteles”.

Hasta oficiales superiores sufrieron represalias [pt] por expresar sus opiniones en internet, como podemos observar en el comentario del Mayor Alexandre, de la Policía Militar de Rio de Janeiro [pt] en Twitter:

Sofri diversas punições por expressar minha liberdade de expressão – que deveria ser um direito constitucional – por aqui.

He sufrido diversos castigos por ejercitar aquí mi libertad de expresión, que debería ser un derecho constitucional.

O Ten Cel @Wanderby, ícone de honestidade da PMERJ, ficou meses alocado em lugares de 3º ou 4º nível. Eu fui movimentado 10 vezes em 1 ano.

El Teniente Coronel @Wanderby, ícono de honestidad del PMERJ, por meses apostado en lugares que corresponden al 3ro o 4to rango militar. Me cambiaron de posición 10 veces en 1 año.

Los oficiales de policía mismos critican en las redes sociales el contexto de la organización policial.

Algunos piensan que estas características organizacionales están directamente ligadas a la naturaleza de las unidades militares, como lo expone [pt] el policía militar Ronaldo Vasconcelos Monteiro en Facebook:

A militarização só interessa aos oficias e aos governantes pois só assim conseguem se perpetuar no poder como Deuses praticamente tendo os praças amordaçados de mãos atadas o tempo todo. Resquício de ditadura militar mesmo. Não passa de uma instituição arcaica e sucateada que já deveria ter sido extinta a muito tempo. Prova disso é a PF [Polícia Federal] e PRF [Polícia Rodoviária Federal] que não são militarizada e funcionam tão bem quanto, senão melhor do que essa corporação militar da idade do bronze.

Los oficiales y los gobiernos se interesan en la militarización porque es la única manera en la que pueden lograr perpetuar su poder como Dioses, además de mantener las armas en los espacios públicos y de atar las manos de los demás casi todo el tiempo. Es un recordatorio de la dictadura militar, una institución arcaica que debería haberse extinguido hace tiempo. Las pruebas son la PF [Policía Federal] y la PRF [Policía Rodoviaria Federal] que no están militarizadas y funcionan igual de bien, o incluso mejor, que las unidades militares, que pertenecen más a la Era de Bronce.

Una investigación que relacione los siguientes dos contextos sería relevante: cuando la policía es vergonzosamente autoritaria y coarta el derecho a manifestarse con libertad en las calles y cuando los policías mismos son víctimas de la opresión generada por sus propias instituciones, establecidas legalmente.

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