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¿Las pensiones rusas roban a unos para pagar a otros?

Un joven Vladimir Putin, representado como un rejuvenecido Mr. Burns de Los Simpsons, por Egor Zhgun, captura de pantalla de YouTube.

Un joven Vladimir Putin, representado como un rejuvenecido Mr. Burns de Los Simpsons, por Egor Zhgun, captura de pantalla de YouTube.

El sistema ruso de pensiones está a punto de sufrir una nueva serie de reformas que devolverán el programa a un diseño totalmente de reparto, al menos durante 2014. La decisión de congelar los depósitos a los fondos bursátiles de pensiones de los trabajadores parece ser un intento de ahorrar dinero al presupuesto federal, en medio de un estancamiento del crecimiento económico. Mientras el gobierno lucha por conseguir fondos a corto plazo para pagar las pensiones, los rusos de a pie denuncian que esta maniobra es «confiscatoria» [ru]. De hecho, las reacciones [ru] fueron tan aplastantemente negativas que incluso Vladimir Putin juzgó necesario [ru] decir públicamente que «el gobierno no está debatiendo la confiscación de estos ahorros, ¡Dios no lo quiera!» (la justificación oficial para congelar los fondos de pensiones es la revisión de los gestores de fondos privados).

Las garantías de Putin no parecen haber convencido a muchos de los especialistas en economía de la RuNet, que confían poco en que el estado cumpla su promesa de reintegrar el capital perdido a los fondos de pensiones (el ministerio de Hacienda ha prometido [ru] devolver el dinero con un 7% de interés, aunque los beneficios medios [ru] de los fondos de pensiones en el mercado bursátil se sitúan entre el 8 y el 9%). Ciertamente, el pesimismo no se limita a la gente que dice entender el sistema de pensiones, que en los últimos años se ha hecho muy complicado. Muchos rusos parecen creer que la complejidad del sistema de pensiones [ru] se ha concebido, al menos en parte, para explotar la confusión de la gente.

Durante la última década, los rusos han pagado un 22% de sus ingresos [ru] al programa nacional de jubilaciones. De ese dinero, el 6% financia los pagos básicos fijos garantizados a todos los pensionistas, que se recaudan conjuntamente (en enero de 2013, esta cantidad era de 3,610 rublos [112 $] al mes). El otro 16% se deposita en cuentas individuales que funcionan con un sistema de reparto, como los depósitos de pagos básicos. No obstante, las cuentas individuales se registran de forma separada, permitiendo que la gente cobre pensiones ligeramente más altas si su sueldo era mayor cuando trabajaban. Cuando alguien deja de trabajar, sus beneficios mensuales se calculan dividiendo el valor total de su cuenta individual por 228 (su esperanza de vida en meses tras la jubilación) y añadiendo 3,610 rublos. Este es el sistema que se aplica a las pensiones de los rusos nacidos antes de 1967, la última generación genuinamente soviética.

Para los rusos nacidos a partir de 1967, el gobierno ha jugado con un programa de inversión de los ahorros en bolsa para aumentar los fondos de pensiones. Según este sistema, solo se destina el 10% de los ingresos a las cuentas individuales antes descritas. El 6% restante se invierte en la economía, y se permite que las personas elijan quién administra el dinero: gestoras privadas (verificadas por el gobierno) o el Vnesheconombank, el banco estatal de desarrollo (el banco estatal se encarga de las cuentas por defecto, la gestión privada requiere una petición expresa). El año pasado, el estado revisó el programa, reduciendo la contribución predeterminada a las cuentas de inversión al 2%, y exigiendo que quien quisiera depositar el 6% en su totalidad tuviera que solicitarlo.

Esquema de RIA Novosti sobre el destino de los rublos de las pensiones, 28 de enero de 2013, captura de pantalla.

Esquema de RIA Novosti sobre el destino de los rublos de las pensiones, 28 de enero de 2013, captura de pantalla.

Según la legislación [ru] presentada el lunes 30 de septiembre de 2013 ante el parlamento, el gobierno quiere ahora eliminar por completo la libertad de la gente para contribuir a los fondos bursátiles de pensiones, al menos durante 2014. Además, el estado planea integrar todos los depósitos gestionados privadamente en 2013 al Vnesheconombank, que da unos beneficios medios ligeramente menores.

Alrededor de un cuarto de los futuros pensionistas pertenecientes al grupo de personas nacidas a partir de 1967 (es decir, 20 millones de personas de un total de 76,5 millones) confían sus fondos de pensiones a gestoras privadas. Muchos de esos rusos –los que muestran confianza en el mercado bursátil nacional– son los jóvenes profesionales [ru] seguros de sí mismos que pueblan hoy la Internet rusa. A pesar de haber madurado en los turbulentos años 90, un número cada vez mayor de esta categoría desea arriesgar una parte de los pagos de su pensión a cambio de la posibilidad de aumentar sus ganancias en el futuro.

Las reacciones populares en la red dejan claro que la indignación por la «confiscación» de los fondos de pensiones se mezcla fácilmente con las críticas al gobierno de Putin. Aunque solo representa un 40% del dinero acumulado en un año por el mercado ruso de los fondos de pensión, los blogueros culpan [ru] a los 99 000 millones de rublos [ru] que costarán los Juegos Olímpicos de Sochi de ser un lastre para el presupuesto federal y de hacer necesario el saqueo de las pensiones. El analista político Evgeny Gontmakher ha explotado la aparente falta de comunicación entre Putin y el ministerio de Hacienda para argumentar [ru] que el presidente está perdiendo el control de su administración. En LiveJournal, otros han adoptado retóricas anticorrupción (popularizadas por Alexey Navalny), preguntando [ru] si los edificios palaciegos que albergan las oficinas [ru] de los fondos de pensiones serían en parte la causa de las dificultades financieras del sistema.

El economista Alfred Kokh, en un comentario publicado en Facebook [ru] el 1 de octubre de 2013, dijo que el sistema de pensiones ruso es una «bomba de relojería en marcha». Las únicas opciones del gobierno, dice, son aumentar la edad de jubilación, congelar los beneficios y mudar a un sistema de cuentas de ahorro (como el que se acaba de suspender). No obstante, esas medidas van a costarle al gobierno puntos de popularidad. Antes del «invierno del descontento» 2011-2012, las manifestaciones más graves que había sufrido Putin fueron las protestas contra la monetización de los beneficios de las pensiones [en] en 2005. ¿Hasta qué punto debe empeorar la actual crisis rusa de las pensiones antes de que la gente se eche a las calles de nuevo?

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