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El Líbano: ¿Qué vale un pasaporte? Un amargo debate

Pasaporte libanés...uno de los peores 10 pasaportes. Crédito de la foto: Blogger <a href="http://speaktheblues.blogspot.com/2012/06/gripes-about-lebanese-passport-renewal.html">Ali Sleeq</a>

Pasaporte libanés…uno de los 10 peores pasaportes. Crédito de la foto: Bloguero Ali Sleeq

No fue ninguna sorpresa ver el pasaporte libanés entre los diez peores del mundo en términos de libertad para viajar y restricciones. Sin embargo, el Índice de Restricciones de Visado de Henley & Partners, publicado a principios de la semana pasada, puso de relieve la sombría condición de la tierra de los cedros y provocó reacciones amargas en todos los frentes. Al menos la bloguera @AbirGhattas no se perdió la ironía [en] desde el punto de vista del conocido y dramático problema racista [en] del Líbano:

Debe ser muy duro para la “madame” estar en la misma lista con la “servidumbre” procedente de Nepal, Sudán, Pakistán y Sri Lanka.

Por supuesto, la broma no termina aquí, ya que la Seguridad General libanesa rápidamente emitió un comunicado de prensa afirmando que [ar] “el pasaporte libanés es el mejor del mundo”. El comunicado añade que El Líbano no tardaría en adoptar un “avanzado” pasaporte biométrico.

Esto no impresionó a nadie:

¡Los de Seguridad General se niegan a aceptar la clasificación del pasaporte! 

Revolution 961 calcula [en] que el pasaporte libanés es también uno de los más caros de obtener:

Con sólo 5.296.760 km² que los titulares del pasaporte libanés pueden visitar sin necesidad de visado, un ciudadano libanés debe pagar el precio más alto del mundo -40 dólares (y 70 dólares si lo necesita el mismo día) para conseguir ese famoso pasaporte azul durante un año. Por otro lado, los pasaportes daneses y japoneses, por ejemplo, permiten más de 73.000.000 km², que es más de 15 veces que nuestro pasaporte. Sin embargo, un danés paga 10,4 dólares por un año (104 dólares por un pasaporte de 10 años), mientras que un japonés paga 13,5 dólares (135 dólares por 10 años).

La perspectiva de datos biométricos tampoco es realmente algo que se espere con impaciencia; el bloguero Gino lo cuenta [en] cómo lo ve:

En cuanto a lo de los “nuevos datos biométricos”, eso sólo significa una cosa: ¡MÁS DINERO! =D Ya pagamos cientos de dólares para renovar nuestros endebles pasaportes por unos pocos años (el más caro, según creo). Añadir chips RFID y hacer el análisis biométrico sólo significa una cosa: alguien cercano a Seguridad General o uno de los políticos/caciques se llevará los derechos exclusivos, nos cobrará cantidades exorbitantes y se hará millonario por un pasaporte que seguirá siendo igualmente inútil y frustrante.

Mientras tanto, @eliefares [en] del blog A Separate State of Mind deploró [en] el hecho de que aunque las reacciones iban desde la negación a la indignación, se hace muy poco para ayudar efectivamente a mejorar la situación:

(…) los méritos de un pasaporte no están en su apariencia, su tamaño o la sensación que proporciona en la mano o la eficiencia con que se escanea en los controles fronterizos. Pero no le digas eso a la gente, porque podemos retorcer cualquier dato sencillo a nuestra disposición en lo que sea que nos haga dormir mejor por la noche. Digamos que es una forma de vida. Digamos que es perpetuar el status quo. ¿Quieren los libaneses realmente mejorar su pasaporte? Tal y como están las cosas, a muchos de ellos probablemente les da igual.

¿Qué importancia tiene un pasaporte de todos modos? En un mundo donde las fronteras están desapareciendo significativamente entre algunos países, mientras otros permanecen prácticamente bloqueados, un pasaporte puede significar todo. Una cada vez mayor cantidad de personas puede sentirse ciudadanos del mundo, pero su país de origen desempeña un papel importante al determinar las oportunidades sociales y económicas a las que tendrán acceso. En un país con tanta agitación, la doble ciudadanía se convierte en un codiciado objetivo.

Por ello el tuit de @Khaladk [en] puede parecer extraño, pero es una frase que se oye a menudo en Beirut:

¡Cuando mi esposa reciba su pasaporte australiano, vamos a quemar ceremoniosamente el libanés en el consulado!

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