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Comunidades indígenas de La Montaña (México) devastadas por terribles tormentas y demora en la ayuda

Camp of indigenous people displaced by storms. Photo from The Tlachinollan Human Rights Center used with permission.

Campo con refugiados indígenas desplazados a causa de los huracanes en La Montaña. Fotografía del Centro de Derechos Humanos de La Montaña Tlachinollan. Uso autorizado.

Dos grandes tormentas tropicales, el Huracán Manuel y el Huracán Ingrid, asolaron México el pasado mes de septiembre, dejando 157 muertos [en] según los últimos datos oficiales. Una de las zonas más afectadas es La Montaña, una región situada al sur del Estado de Guerrero, y considerada como una de las áreas más pobres y marginadas del país.

El Centro de Derechos Humanos de La Montaña – Tlachinollán, cuya sede se encuentra en La Montaña, describía la situación en un artículo de opinión publicado en la versión online del periódico local El Sur:

En la Montaña, esa región olvidada que conforman 19 municipios y más de 650 comunidades indígenas, el panorama es desolador. Cuando comenzaron las lluvias, nadie imaginaba la destrucción que dejarían a su paso. No hubo un solo aviso sobre lo que se avecinaba que permitiera tomar precauciones. Simplemente, la lluvia inició y se prolongó como si fuera interminable, con una furia devastadora nunca antes vista.

[…]

El conteo de los fallecimientos en la Montaña, que asciende ya a más de treinta personas, debe considerarse todavía preliminar pues el colapso de carreteras y caminos mantiene en la incomunicación a pueblos ubicados en los lugares más recónditos de Acatepec, Metlatónoc y Cochoapa.

El gobierno ha declarado los 19 municipios como zonas de desastre natural.

El artículo también denunciaba la lentitud en la respuesta de las autoridades, lo cual según ellos «deja en evidencia el carácter discriminatorio del gobierno de México»:

Pero ninguna autoridad de alto nivel de los gobiernos federal y estatal llegó a la Montaña los primeros días del desastre. Con las autoridades volcadas en el traslado de turistas acapulqueños, la penuria de las comunidades indígenas de la Montaña fue, en los hechos, relegada a segundo plano.

Camp of indigenous people displaced by storms. Photo from The Tlachinollan Human Rights Center used with permission.

Campo con refugiados indígenas desplazados a causa de los huracanes en La Montaña. Fotografía del Centro de Derechos Humanos de La Montaña Tlachinollan. Uso autorizado.

La Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos (WOLA, por sus siglas en inglés), que premió al Centro de Derechos Humanos de La Montaña – Tlachinollán con un Human Rights Award [en] en 2009, también compartía [en] la visión del Centro:

Según Tlachinollán, varias comunidades indígenas de la región están afectadas por las inundaciones; las carreteras han quedado destruidas, las cosechas de las que dependía su supervivencia se han quedado en nada, y las comunidades no tienen electricidad y están incomunicadas. No tienen comida, agua, medicinas ni gasolina y la respuesta del gobierno ha sido lenta e insuficiente.

Además, WOLA pidió a las autoridades mexicanas que tomasen cartas en el asunto y que «respondiesen inmediatamente a las necesidades de las comunidades en la región de La Montaña de manera coordinada y transparente».

Paris Martínez informó el 25 de septiembre en el sitio web Animal Político de la situación en Moyotepec y La Lucerna, donde viven dos comunidades indígenas de La Montaña:

Según los cálculos de sus autoridades tradicionales, en estos dos campamentos permanecen más de 3 mil personas, que han dado por perdidas sus viviendas y sus cosechas, ya sea por haberse derrumbado o por estar a punto de hacerlo. Y como Moyotepec y La Lucerna, los habitantes de al menos media centena más de localidades indígenas de La Montaña, permanecen en campamentos y refugios a los que la asistencia oficial apenas ha salpicado.

Martínez compartía dos vídeos de los campamentos.

En su crónica, Martínez destacó que el 22 de septiembre los habitantes de Moyotepec llevaban ocho días esperando a que llegase la ayuda. Sin embargo, bastaron sólo unas horas, después de que los periodistas publicasen los testimonios de los afectados, para que llegasen a Moyotepec doctores de la Secretaría de Salud y del Ejército acompañados de camiones con mantas, pastillas para potabilizar el agua y comida. El periodista señaló que las autoridades llevaban tanta prisa que pasaron por delante del campamento de La Lucerna sin prestar ningún tipo de asistencia.

Al final de su artículo, Martínez informaba de la visita a la región de la Secretaria de Desarrollo Social, Rosario Robles, un día después de la rápida operación de socorro. Robles declaraba que estuvieron presentes en «todo el Estado de Guerrero» y que la supuesta falta de atención a las comunidades indígenas no se debía al trabajo de su gobierno, sino a la poca cobertura de los medios de comunicación.

Los medios de información ciudadana son los únicos que denuncian la negligencia del gobierno, como es el caso del artículo de Nina Lakhani en Al Jazeera [en]: «Varios periódicos nacionales han insinuado que las autoridades actuaron de manera negligente en el plan de evacuación de Guerrero porque estaban demasiado ocupados con los festejos de uno de los festivos nacionales».

Esta semana Global Voices recibió un correo electrónico del Centro de Derechos Humanos de La Montaña – Tlachinollán en el que explicaban que los jóvenes indígenas están utilizando las redes sociales como Facebook para compartir la información y organizar la llegada de ayuda humanitaria a sus comunidades. 

Tlachinollán también informaba que según el gobernador de Guerrero, Ángel Aguirre Rivero, más de 13.000 habitantes de La Montaña han sido desplazados y que actualmente hay 49 campos en los que la población se está refugiando debido a que sus casas se han visto afectadas por las inundaciones. Además, 31 comunidades deberán ser reubicadas y 215 – un tercio de las comunidades indígenas de La Montaña – se han quedado aisladas e incomunicadas desde el 14 de septiembre.

Por último, Tlachinollan hace referencia a todos sus esfuerzos para ayudar a las comunidades indígenas afectadas por los huracanes:

En Tlachinollán, todos estamos volcados con esta emergencia y estamos llevando a cabo diferentes acciones: desde recoger la ayuda humanitaria y llevarla a las comunidades hasta documentar cómo se distribuye la ayuda estatal y abrir canales de comunicación con las autoridades federales para recordarles que esta región es una prioridad debido a que ya era una de las regiones más pobres del país.

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