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Una estadounidense blanca dice ser la primera guerrera masái

Mindy Budgor [en] es una estadounidense, natural del Sur de California, que ha publicado el libro Warrior Princess: My Quest to Become the First Female Maasai Warrior [La princesa guerrera: mi búsqueda para convertirme en la primera guerrera masái] donde detalla su controvertido intento de convertirse en la primera guerrera masái.

Mindy comenta que viajó desde Estados Unidos a Kenia y que vivió entre los masái, que a su vez, la hicieron pasar por todos los rituales para convertirla en guerrera. Los hombres masái se convierten en guerreros después de pasar por rituales donde demuestran su valentía, coraje y paciencia. Por su parte, los masái [en] son un grupo étnico nilótico de seminómadas ubicados en zonas de Kenia y Tanzania. También son conocidos por sus tradiciones centenarias.

A photo of Mindy Budgor's book from amazon.com.

Foto del libro de Mindy Budgor en amazon.com

Su viaje ha desatado un intenso debate en Internet sobre la apropiación cultural y la falta de sensibilidad. TMS Ruge, cofundador de HiveColab [en], organización promotora de productos tecnológicos de Uganda, compartió [en] lo que pensaba sobre el título de guerrera de Mindy:

He estado dándole vueltas a la idea de publicar un post en respuesta al desacertado libro de la Princesa Guerrera que ha escrito Mindy Budgor (libro cuyo enlace compartí ayer). En parte, porque me indigné demasiado y pensaba que necesitaba recavar más información para entender por qué llegó a pensar esta chica que el libro era una buena idea. Luego pensé en las cantidad de veces que había oído sobre la creación de ONG “inexpertas” o de proyectos “producto de la culpabilidad del primer mundo” después de que un voluntario volviese a casa de su viaje de dos semanas a África o de que hubiese leído sobre alguna injusticia en el continente. Casi todos estos casos acaban convirtiéndose en desastres estrepitosos. Por tanto, ¿por qué iba a malgastar mis energías en un caso más?

Más tarde, publicó un comentario de Rarin Ole Sein, una mujer masái, en un grupo de debate de Facebook [en]:

He expresado lo que pienso sobre este sitio en otros lugares, pero tengo que añadir mi parte a esta discusión como mujer masái. Lo que más me molesta de ella es, desde luego, la mentalidad del “blanco que quiere salvarnos”. Ella fue a la tribu y parece que ahora todos deberíamos llevar traje, como si en realidad necesitásemos que viniese para mostrarnos cómo hacer las cosas. ¿Quién le dijo que queríamos ser ‘guerreras'? ¿Quién le dijo que para marcar la ‘diferencia’ tenemos que ser ‘guerreras'?

Esto se trata de una falta de sensibilidad cultural en toda regla. Esta joven por ser capaz de correr por la sabana dice que es una ‘guerrera’, incluso cuando solo ha pasado un mes entre los masái. ¿Qué diantres pasa? Normalmente, se requieren unos 15 años para convertirse en un guerrero menor (moran) e incluso en este caso algunos ni lo consiguen. Entonces, ¿qué quiere decir esta mujer? ¿Que los moran son unos vagos?

Ha insultado a muchas mujeres masái y a nuestra cultural en general. En especial, a todas las grandes mujeres que están trabajando por la igualdad de género. Por lo que tengo entendido, las mujeres masái no están interesadas en convertirse en guerreras. Aunque si lo quisieran, no necesitarían que viniese una extranjera para luchar por ellas.

Africa is a Country comentó las causas [en] del viaje de Mindy a Kenia y, posteriormente, criticó la cobertura mediática que ha recibido su libro por parte de los medios occidentales:

Muchos de nuestros lectores nos han pedido que publiquemos algo sobre Mindy Budgor, una joven estadounidense del sur de California de clase media y de origen caucásico. Esta joven, por su parte, viajó a Kenia para una campaña de relaciones públicas de la ropa deportiva Under Armour antes de empezar su Máster en Administración de Empresas. Asimismo, intentó dar la sensación de que su viaje se debía a una causa feminista para acabar con el sexismo entre los masái. Era predecible que Budgor acabaría publicando un libro (Warrior Princess: My Quest to Become the First Female Maasai Warrior) y que no deje de hablar de su “tribu” de masáis. Ahora, a ella la entrevistan revistas femeninas e incluso los idiotas de The Guardian o de la BBC (que deberían avergonzarse de ello). De hecho, The Guardian ha decidido consentir esta estupidez muchas veces, a pesar de que siempre se consideran el mejor de los periódicos de Reino Unido. Todavía seguimos pensando por qué no han publicado el artículo sobre Mindy en su página de África, si de verdad consideraban que su libro merecía ser publicado. Una cosa es hablar sobre cambiar los malos hábitos con los que se ha escrito sobre África y otra, bastante diferente, es ir en serio.

Young Maasai warriors doing the traditional warriors' dance. Photo released under Creative Commons (CC BY-SA 3.0) by Wikipedia user Bjørn Christian Tørrissen.

Jóvenes guerreros masái durante la tradicional danza del guerrero. Foto publicada con Creative Commons (CC BY-SA 3.0) por el usuario de Wikipedia Bjørn Christian Tørrissen.

Rachel Kay Albers expresó [en] su indignación al comentar lo que ha hecho Budgor:

¡Estoy completamente INDIGNADA! Su página web es lo PEOR de todo. Aparentemente, la “primera guerrera masái” lleva pinta uñas de Chanel y tiene pendientes de perlas. Están tomándome el pelo, ¿¡verdad!? Ah, sí, y el 25% de los beneficios de destinarán al “empoderamiento” de la mujer. ¡Claro! Luchemos por el empoderamiento de la mujer de color buscando a “valientes” chicas blancas de clase media para que sean sus heroínas y, además, obtengan beneficio de ello. “¡Adelante! ¡Haceros dueñas de nuestra cultura y encima ganad dinero! ¡Yo me llevaré el 25%! ¡Valiente empoderamiento…!”

Sin embargo, otro lector, Micah, defendió [en] a Mindy diciendo que persiguió su pasión por conocer una cultura diferente:

Creo que Budgor cumplió su sueño de vivir en una cultura muy interesante y ha realizado un trabajo increíble para crear un universo alrededor de esta experiencia. Todos los que la han desacreditado están celosos del cambio que le dio a su vida con su viaje y solo se han centrado en su situación “privilegiada”. Felicito a Mindy por sus esfuerzos y creo que el libro es interesante y ofrece mucho información sobre una cultura de la que no sabía nada. ¡¡¡¡¡Enhorabuena, Mindy Budgor!!!!!

April Conway, que vivió durante cinco años en una aldea africana, muestra su desacuerdo [en] con el comentario de Micah:

Yo soy una de los que está en contra (el libro es una basura y con este se está explotando a una noble tribu para obtener beneficios) y te aseguro que no estoy celosa de ella. De hecho, creo que es tonta. He pasado cino años de mi vida en una aldea africana y he intentado aprender de su gente sin cambiar su cultura y sin explotar su cultura en mi beneficio. Creo que no tienes ni idea de lo que estás hablando. Si quieres aprender algo, ponte a leer algunas de las respuestas a este artículo que han escrito mujeres masái y personas de Kenia. De veras, vivir tres meses en un sitio son vacaciones; hablar de ello como si fuera otra cosa es ridículo.

En otro post, Africa is a Country compartió las respuestas de dos de sus lectoras [en] que dio la casualidad de que eran masái. aerofloatbo escribió:

Soy una masái (de Kenia) y hemos visto a este tipo de mujeres (blancas) venir e irse muchas veces. Hay mujeres masái que son parlamentarias, médicas, abogadas, profesoras de universidad, funcionarias, maestras, enfermedaras, empresarias, etc. Pero, naturalmente, nosotras no existimos para ignorantes como esta tal Mindy cuyo único propósito parecía que era desacreditar a los hombres masái (nuestros hijos, hermanos, padres y maridos) de una forma u otra. Cuántos libros van a escribirse sobre una mujer de raza blanca que se enamora de un hombre masái, abandonan todo por él, ayudan a las pobres ignorantes mujeres masái, enseñan a los hombres cómo comportarse y un largo etc. ¡Estoy muy muy cansada de esto! Me sorprende que esta vez fuese una estadounidense porque, normalmente, los PEORES son los británicos.

Leah, otra lectora masái, dijo que se sintió ofendida [en] con el libro:

Como mujer masái, me siento muy ofendida por el intento de Mindy de hacerse famosa a costa de la cultura masái. Ella no ha hecho nada que ninguna mujer masái no haya hecho antes y si nosotras no somos guerreras es por una buena razón. ¡Es como si yo voy ahora a Estados Unidos y digo que soy la primera jugadora de rugby porque me he pasado dos semanas entrenando!

Un debate en la página de Facebook de Africa is a Country, que se puede visualizar a través de este enlace: “Please.Stop:With.This.Nonsense (“How Did This California Girl Become a Real Warrior Princess?”), obtuvo 62 comentarios y 66 me gusta en el momento de escribir este post. Citando un comentario del debate, Chad McClymonds expresaba su enfado [en]:

Dios mío. Lo peor de todo es que las editoriales rechazan a muchos escritores africanos de muy buena calidad, mientras que esta porquería se publica y además se divulga por todas partes. Ojalá fuese una parodia porque no tiene ningún sentido.

Laurah Sambuli se burlaba de ella [en]:

Me leí el libro con la esperanza de enterar de que había matado a un león con su lanza o con sus propias manos (así es como te convertías en guerrero masái). Y dice que ha conseguido cambiar las diferencias de género entre los masái.

Tunan Nyokabi comentó [en]:

¡No tiene sentido! Laurah Sambuli, estos libros son muy falsos y, encima, están escritos por personas que no tienen ni idea de nuestra cultura. Gracias a ellos, se continúan extendiendo los estereotipos.

Debido a la lluvia de críticas que recibió Mindy por su intento de convertirse en guerrera masái, Mindy usó su página web para explicarse [en]:

Nunca fue mi intención enamorarme de África ni vivir con los masái. Pero me enamoré de África y acabé viviendo entre los masái. A lo largo de mi primer viaje a Kenia como voluntaria en una clínica para mujeres, conocí a un hombre que me inspiró mucho. Su nombre es Winston. Este guerrero masái me explicó los ritos de paso para convertirte en guerrero, un rito por el que no podían pasar las mujeres ya que no somos lo suficientemente fuertes ni valientes. Yo, por mi parte, quería pasar el rito. Esto me hizo pensar en mis puntos débiles, mis limitaciones físicas y la falta de confianza en algo que desconocía. Sin embargo, quizás podría haberme olvidado de lo que aquel día me dijo Winston si no hubiese conocido en ese mismo día a una mujer masái que se llamaba Faith. Ella me contó que las mujeres en su tribu habían querido tener el derecho para convertirse en guerreras durante generaciones. Faith me contó que las mujeres deseaban conseguir este título y, por tanto, el respeto de la tribu. Me lo contó con mucha seridad y me animó a que intentara entender su significado.

Concluyó diciendo [en]:

Al final, un grupo de ancianos decidieron ponerse manos a la obra para que las mujeres tuviesen el derecho a convertirse en guerreras porque creían que así sería más fácil preservar su cultura. Actualmente, están trabajando para que veinte chicas masái en Loita puedan tomar parte en las próximas clases para formar guerreros.

Por otra parte, mi experiencia con los masái me cambió. Cada día, trabajé duro tanto física como psicológicamente, a pesar de que muchas veces me hubiese rendido muy fácilmente. Me dio la impresión de que a los masái no les importaba que fuese blanca, judía o que viniese de una familia acomodada.

Mi intención al compartir mi historia no era desatar controversia y, menos aun, indignación, sino sensibilizar a la gente con la tribu y mostrarles que cualquier persona tiene la libertad de explorar otros puntos de vista.

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