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La policía brasileña secuestra libros “subversivos” a activistas

Group of young women pose with some "subversive" literary works in protest against seizures at the house of protesters by the police.

Un grupo de jóvenes mujeres posan con algunas obras literarias “subversivas” en protesta por el secuestro de libros que realiza la policía en la casa de varios manifestantes. Foto del álbum Libros Subversivos #RéuConfesso [pt] de Carina Kunze en Facebook

En Puerto Alegre, la capital de Rio Grande del Sur, el estado más sureño de Brasil, octubre comenzó con una orden de allanamiento de un centro cultural y de un asentamiento urbano, orden que la policía ejecutó y por la que secuestró [pt] libros y computadoras a activistas políticos.

En la mañana del 4 de octubre, 2013, mes que se ha vuelto tradicional en calendario de los movimientos sociales nacionales, la Policía Civil registró dos viviendas privadas como parte de una investigación en curso que comenzó en junio y que busca identificar “a los responsables de los violentos actos ocurridos en las protestas”.

La medida que Tarso Genro, actual gobernador del estado, consideró “enmarcada dentro del estado de derecho [pt]”, provocó en la red reacciones en apoyo a los activistas. Con la etiqueta #RéuConfesso [pt] (#ReoConfeso), los usuarios de los medios sociales comenzaron a subir fotos con libros “peligrosos” en sus manos en señal de solidaridad.

Quienes están siendo investigados en este momento aseguran que hay algo más detrás de esta operación, como lo revela [pt] el perfil del centro cultural Moinho Negro [pt], lugar que la policía también allanó: 

O mandado policial deixa explícito que estão investigando as organizações políticas que de alguma forma estão inseridas nos protestos deste ano, tentando identificar (leia-se: forjar) uma formação de quadrilha para provocar supostos atos de violência nos protestos.

Esta orden de allanamiento demuestra que la policía está investigando a las organizaciones políticas que se encuentran de alguna manera relacionadas a las protestas de este año, en un intento por identificar (léase: forjar) una conspiración que provoque supuestos actos de violencia en las protestas. 

Lucas Maróstica [pt], estudiante de ciencias sociales en la Universidad Federal de Rio Grande del Sur (UFRGS) y miembro del Coletivo Juntos! [pt] (Colectivo Juntos!), también describió en Facebook [pt] la presencia de la policía en su casa:

Acabo de chegar de viagem, no aeroporto de Confins/MG recebi uma ligação desesperada da diarista do meu prédio avisando que a Policia Civil iria invadir meu apartamento e aprender meu computador.

Ainda não entrei em minha casa, mas pelos informes panfletos e adesivos também foram levados. Uma clara perseguição política ideológica por parte de um governo que se propunha ser diferente dos anteriores. (…)

Acabo de regresar de un viaje; en el aeropuerto de Confins/MG [Estado de Minas Gerais] recibí llamadas desesperadas del conserje de mi edificio que me avisaba que la policía estaba por entrar en mi casa y secuestrar mi computadora. 

Yo no había ingresado a mi casa todavía, pero me habían advertido que también se habían llevado panfletos y calcomanías. Una persecución claramente ideológica llevada a cabo por un gobierno que decía ser diferente de sus predecesores. (…)

Entre otras cosas, la policía se llevó la computadora personal de Maróstica y libros de filosofía política. El 4 de octubre, Maróstica, cuya abogada, Luciana Genro [pt], solía ser miembro del parlamento federal y es hija de un gobernador, fue llevado e interrogado por la policía. Tras dos horas de interrogatorio, Maróstica tuvo acceso al proceso que lo acusa de “conspiración, destrucción de la propiedad pública, actos violentos, ‘agitación de las masas’ [pt]”. Según el estudiante y activista, los cargos contra él no presentan pruebas concretas en su contra, más allá del testimonio de un oficial de policía que lo había identificado. 

Matheus Gomes [pt], otro activista a quien también le registraron la casa, emitió para la policía una declaración oficial el 9 de octubre. Gomes se descargó [pt] en su perfil, y enmarcó la situación de los movimientos sociales en Puerto Alegre [pt] en el contexto nacional:

Estamos diante da tentativa de transformar uma parcela importante dos sujeitos políticos que organizaram o Bloco de Lutas em criminosos. Eles querem dizer que somos parte de uma quadrilha, falaram que eu sou líder de uma facção criminosa. É isso que os governos e a polícia fazem com quem reivindica direitos sociais básicos como transporte, saúde e educação! Devemos nos atentar a escalada repressiva em curso no Brasil inteiro.

Estamos frente a un intento de hacer pasar por delincuentes a un importante grupo de personas políticamente activas, que organizaron el Bloco de Lutas (bloque de lucha) [movimiento que llevó adelante las protestas de junio y julio en Puerto Alegre]. Quieren hacer creer que somos parte de un pandilla, dijeron que yo soy el líder de una pandilla delictiva. ¡Eso es lo que los gobiernos y la policía hacen a los que demandan derechos sociales básicos como el transporte, la salud y la educación! Debemos estar atentos a la actual escalada en la represión en todo Brasil. 

Ésta no fue la primera vez en el año que la Policía Civil secuestró obras literarias durante uno de sus operativos. A fines de junio, la Federación Anarquista Gaucha [pt] vivió una experiencia similar [pt]. 

¿Qué hay en el nombre de una calle? 

"Amarildo de Souza (1965/1966 - desaparecido em 2013)"

La calle General Vitorino se convirtió en “Amarildo de Souza (1965/1966 – desaparecido en 2013)”. Foto compartida en Facebook por Defesa Pública da Alegria.

En un momento en que la policía militar lidia con los manifestantes en forma violenta y con mano dura, el grupo Defesa Pública da Alegria (Defensa Publica de la Alegría) encontró un método pacífico y creativo para manifestarse a favor de la demilitarización de la policía militar. La agrupación se formó hace un año tras una protesta contra la privatización de espacios públicos en beneficio de la Copa del Mundo 2014. En esa protesta, los manifestantes destruyeron un inflable gigante de “Tatu-bola” (“armadillo del fútbol”), el símbolo del inminente evento deportivo patrocinado por Coca-Cola.

El día siguiente a los allanamientos realizados por la Brigada, los residentes de Puerto Alegre despertaron para ver que los nombres de algunas de las calles principales de la ciudad, nombradas en honor de figuras militares, habían sido renombradas en honor a la memoria de “activistas políticos y otras víctimas de represión de estado en América Latina [pt]”. Entre los nombres elegidos se encuentran el del periodista Vladimir Herzog, víctima de la dictadura militar, cuyo asesinato fue reconocido recientemente por el gobierno; el de Elton Brum, miembro del Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra, asesinado [pt] en 2009; y el del albañil Amarildo, asesinado dentro de una Unidad de la Policía Pacificadora [pt] en la favela Rocinha en Rio de Janeiro este año.

En un época tan tumultuosa para la democracia, la memoria puede ser algo poderoso.

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