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Indignación mundial por desnacionalización de dominicanos de origen haitiano

Categorías: Caribe, Latinoamérica, República Dominicana, Derechos humanos, Etnicidad y raza, Medios ciudadanos, Política, Protesta, Relaciones internacionales
Campaña "reconocido". Imagen tomada de su página de Facebook. [1]

Campaña “reconocido”. Imagen tomada de su página de Facebook.

La sentencia No.168-2013 [2] (PDF) dictada por el Tribunal Constitucional Dominicano tiene a la comunidad internacional de cabeza. La polarización dentro del país también se ha hecho cada vez más palpable y el debate en las redes sociales y la prensa no ha tomado ni un minuto de descanso.

El Premio Nobel en Literatura, Mario Vargas Llosa, publicó en El País el polémico artículo “Los Parias del Caribe” [3] donde compara la sentencia con las leyes hitlerianas contra los judíos y resalta la complicidad del Estado Dominicano en este proceso de migración indocumentada:

A la crueldad e inhumanidad de semejantes jueces se suma la hipocresía. Ellos saben muy bien que la migración “irregular” o ilegal de haitianos a la República Dominicana que comenzó a principios del siglo veinte es un fenómeno social y económico complejo, que en muchos períodos —los de mayor bonanza, precisamente— ha sido alentado por hacendados y empresarios dominicanos a fin de disponer de una mano de obra barata para las zafras de la caña de azúcar, la construcción o los trabajos domésticos, con pleno conocimiento y tolerancia de las autoridades, conscientes del provecho económico que obtenía el país […]

Las organizaciones internacionales Amnistía Internacional [4] y Human Rights Watch [5] también han denunciado la decisión del Tribunal Constitucional. 

El economista e historiador, Bernardo Vega, hizo declaraciones sobre el tema para el programa El Despertador [6], donde reiteró que:

Es el estado que tiene un compromiso moral con esas personas por traerlos aquí.

Después de hacer un recuento histórico que abarca desde los tiempos de la Primera Guerra Mundial hasta el presente, concluye de forma contundente que la República Dominicana es cómplice y responsable de estas irregularidades.

Por otro lado, la historiadora, Rosario Espinal, publicó en su blog y en varios periódicos de circulación nacional un interesante artículo titulado Matanza Electoral [7], que ventila una perspectiva diferente. En su opinión, la drástica medida del Tribunal Constitucional responde a intereses políticos y no a una guerra racista. En sus palabras:

Desnacionalizar los dominicanos de ascendencia haitiana tiene como objetivo inmediato sacarlos del registro electoral para que no puedan votar, y para eso tenían que sacarlos del registro civil, y para eso, el Tribunal Constitucional hizo vericuetos jurídicos hasta llegar a 1929. Los mataron electoralmente a todos de un porrazo, haciendo legal lo ilegal. He aquí el nuevo orden constitucional dominicano.

Sea cual sea la razón detrás de esta sentencia, el malestar se ha generalizado. El 4 de noviembre, la

Imagen tomada de la página de Facebook de la campaña "reconoci.do". [1]

Imagen tomada de la página de Facebook de la campaña “reconoci.do”.

coalición Dominicanos y Dominicanas por el Derecho de la Región Enriquillo, realizó una marcha concentración en la zona de los bateyes -comunidades rurales situadas en los alrededores de las zonas azucareras- donde reafirmó que no acepta la desnacionalización de dominicanos de ascendencia haitiana. Una miríada de ONG's y activistas sociales se han manifestado en contra de la sentencia.

Por otro lado, un movimiento de neo-nacionalistas, repitieron una y otra vez consignas como “Muerte a los traidores” y “Ellos allá y nosotros acá” en un acto celebrado en el Altar de la Patria [8], el 5 de noviembre. Los responsables de dicha manifestación abogaron por la defensa de la soberanía nacional, ante la premisa de que “luego no habrá patria” si no se defendía la sentencia.

El posicionamiento del presidente Danilo Medina no ha logrado calmar las aguas; lejos de pronunciarse en contra de esta medida, ha convocado a reuniones diplomáticas con decenas de embajadores, en las que explica los alcances de la sentencia. 

Por el momento, solo queda esperar que la presión internacional y las revueltas en el país logren presionar lo suficiente a las diferentes entidades políticas, como para enmendar los daños que ha causado la fatídica sentencia No.168-2013.