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Alexey Navalny no asistirá a “marcha rusa” nacionalista

Orthodox activist attends Russian March, 4 November 2011. YouTube screenshot.

Activista ortodoxo asiste a Marcha Rusa, 4 de noviembre de 2011. Captura de pantalla de YouTube.

Todos los años en Rusia, irónicamente en el “Día de la Unidad”, los nacionalistas del país realizan una marcha en Moscú. Alexey Navalny —el más destacado bloguero y opositor de Rusia— ha asistido a cada una de estas manifestaciones entre 2007 y 2011. El año pasado fue diferente. Navalny se quedó en casa el Día de la Unidad, y dijo que estaba resfriado. Fue la primera “Marcha Rusa” desde las protestas contra el Kremlin de fines de 2011 y comienzos de 2012, y muchos especulaban que Navalny temía arriesgar sus nuevas credenciales de disidente desfilando junto a cabezas rapadas y vándalos enmascarados (imprescindibles en el desfile). En la mañana del 2 de noviembre de 2013, Navalny anunció que no asistiría a la Marcha Rusa de este año, programada para el 4 de noviembre.

Navalny reveló su decisión en un artículo de LiveJournal [ru], donde describe su imposibilidad de participar en la marcha nacionalista como su “propio fracaso político”. En el artículo, se lamenta de que la marcha no se haya transformado, como él esperaba, de una “reunión de personajes marginales y escolares haciendo el saludo con el brazo derecho en alto” a una “procesión común y corriente de ciudadanos conservadores”. Citando sus experiencias en la campaña edil de estos meses, Navalny dice que los moscovitas todavía temen las manifestaciones callejeras de los nacionalistas, y explica que ahora tiene “una gran carga de responsabilidad” para “observar el equilibrio político” que le hizo ganar el segundo lugar en las elecciones.

Aunque insiste que su ausencia en la marcha refleja un nuevo “equilibrio”, Navalny también elogió a los organizadores de la marcha (y aplaudió a tres —Konstanin Krylov, Aleksandr Belov y Vladimir Tor— por su nombre), y prometió seguir promocionando activismo nacionalista en el futuro. Navalny incluso llama al Movimiento Social Ruso [ru] nacionalista “un excelente ejemplo de una nueva manera de organización de derechos humanos”. En respuesta al comentario de un lector, Navalny también se comprometió [ru] a “ver hasta el final” su petición en línea para implantar un régimen de visa contra la inmigración de Asia Central y el Cáucaso. Ciertamente, concluye su artículo con una señal de alarma:

Участие в РМ важно. Все, кто раздумывает идти или нет – приходите.

Participar en la Marcha Rusa es importante. A todo el que esté pensando ir —¡que vaya!

¿Afirmaciones como esta son lo que Navalny quiere decir cuando habla de manejar “cargas” y mostrar “equilibrio”? Más probablemente, Navalny tiene en mente la necesidad de aventajar a los operarios del Kremlin, que han usado su participación pasada en la Marcha Rusa para sostener que es un racista y un extremista. Específicamente, Navalny dice que no proveerá a sus enemigos con material de él parado al lado de “escolares que hacen el saludo con el brazo derecho en alto”. Hasta separa la necesidad de boicotear a los periodistas de televisión Evgeny Kiselev y Vladimir Solovev, favorables al Kremlin, que ya antes lo han comparado con fascistas.

Además, Navalny escribe que no es el único político nacionalista que sufre represión en el régimen de Putin, y cita la negativa de las autoridades de registrar los partidos políticos [ru] organizados por nacionalistas como Krylov, Tor y Valery Solovei. Dice Navalny que el Kremlin se niega a reconocer estas facciones, pero financia a “grupos títere marginales que usan violencia” y apoya medios masivos que convierten a los nacionalistas en “cucos”.

Lo más sincero en el artículo de Navalny es su decepción en muchos de sus propios seguidores. El texto comienza con una descripción de un hombre que enfrentó a Navalny en una manifestación no nacionalista en octubre, con un cartel que decía: “Navalny, ¿irás también a la Marcha Rusa?” Aunque otros manifestantes sacaron rápido al hombre, aparentemente convencidos de que era un provocador contratado, Navalny expresó sus dudas y escribió: “no creo que fuera un provocador (en el sentido de que le hayan pagado). Era solamente un tonto”. Aunque los antinacionalistas no son tontos en el artículo de Navalny, los describe como cobardes. “La sociedad liberal-democrática”, escribió luego, “no quiere asumir ninguna responsabilidad por el desarrollo civilizado del nacionalismo”.

Claramente, Navalny no tiene intenciones de renunciar al nacionalismo, pero está dispuesto a la sutileza en sus opiniones sobre la “cuestión étnica” de Rusia. Por ejemplo, apenas horas antes de publicar su artículo sobre la Marcha Rusa en LiveJournal, Navalny compartió el enlace a un video de YouTube [ru], donde se retrata a un muchacho checheno a que se exhorta a “matar rusos”. En su tuit [ru], Navalny no comenta el video, solamente cita pedazos del diálogo. Con cuidado, deja que los lectores lleguen a sus propia conclusiones acerca de la curiosa crianza del muchacho.

En el habla de Internet, la decisión de Navalny de evitar futuras marchas rusas parece calculada “para no alimentar a los trols” como Kiselev y otros, que “injustamente” usarían imágenes de Navalny al lado de cabezas rapadas para atacar su reputación y minar más el esfuerzo de traer el nacionalismo a la política convencional de Rusia. A este respecto, Navalny muestra una creciente apreciación de los medios de televisión, donde ganan más las imágenes que los argumentos escritos.

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