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Cómo un tiroteo expuso el saqueo de los fondos públicos de Malawi

La presidenta Joyce Banda regresa a Malawi en octubre de 2013 tras un viaje a Estados Unidos. Imagen de la página de Facebook de su Excelencia la Dra. Joyce Banda.

La presidenta Joyce Banda regresa a Malawi en octubre de 2013 tras un viaje a Estados Unidos. Imagen de la página de Facebook de su Excelencia la Dra. Joyce Banda.

En la noche del viernes 13 de setiembre de 2013, Paul Mphwiyo, director de presupuesto del Ministerio de Hacienda de Malawi, fue tiroteado. Varios hombres armados prepararon una emboscada a las puertas de su casa y dispararon a Mphwiyo, de 37 años, cuando entraba con su coche. Su familia lo llevó rápidamente a la clínica MASM de la zona 43. Eran las 11.30 de la noche, y casualmente yo estaba en la clínica en ese momento [en] con un familiar hospitalizado. Fui testigo presencial [en] de los 30 angustiosos minutos en los que un médico y varias enfermeras lucharon por salvar la vida de Mphwiyo.

Mphwiyo entró en la clínica tambaleándose, con síntomas de asfixia, dejando un reguero de sangre tras él. Las enfermeras llamaron al Dr. Hetherwick Ntaba, antiguo médico personal del difunto Dr. Hastings Kamuzu Banda, primer presidente del país. El Dr. Ntaba llegó en menos de 10 minutos. Consiguió detener la hemorragia y estabilizar la respiración de Mphwiyo. Media hora después, una ambulancia transportó a Mphwiyo al departamento de urgencias del Hospital Central de Kammuzu. Al día siguiente lo enviaron por avión a Sudáfrica para administrarle tratamiento especializado, y donde según los informes, sigue estable.

La noche siguiente, la Dra. Joyce Banda, presidenta de Malawi, anunció en una aparición pública que sabía quién había disparado a Mphwiyo y porqué lo habían hecho. En Internet comenzaron a aparecer relatos del incidente, supuestamente escritos por trabajadores del ministerio de Hacienda, en los que se afirmaba que la causa del ataque a Mphwiyo había sido el fracaso de un trato multimillonario [en]. «Flash: un alto cargo del tesoro malauí ha sido tiroteado» tuiteó [en] el periodista Mabvuto Banda. «La familia dice que ha recibido amenazas de muerte desde que canceló un pago sospechoso».

La presidenta Banda partió poco después hacia Estados Unidos, donde tenía compromisos en Texas y en la Asamblea General de la ONU en Nueva York, pero en Malawi todos seguían pendientes de Capital Hill, la sede del gobierno. La gente comenzó a relacionar el ataque a Mphwiyo con un incidente en el que se vio envuelto Patrick Sithole, auxiliar contable del ministerio de Medioambiente y Cambio Climático. El 11 de setiembre de 2013, dos días antes del ataque, la Malawi News Agency (MANA) [en] y The Daily Times informaron [en] que se había descubierto que Sithole estaba en posesión de más de 120 millones de kwachas (MWK, moneda malauí) en efectivo –el equivalente a 350 000 dólares– y un Toyota Fortuner totalmente nuevo.

La televisión malawí, Malawi Broadcasting Corporation (MBC), habló del asunto de Sithole el 11 de setiembre en el telediario de las 8 de la tarde, pero no lo mencionó en los boletines siguientes. La historia también desapareció de la web de MANA. Durante dos días no hubo ningún seguimiento, aparte de expresiones de sorpresa en los medios sociales. Después sucedió el tiroteo de Paul Mphwiyo, lo que desató en los días siguientes una oleada de historias [en] sobre funcionarios de Capital Hill descubiertos con enormes cantidades de dinero en sus coches y casas.

En los días que siguieron al ataque de Mphwiyo se multiplicaron los informes [en] de saqueos y arrestos, entre ellos el caso de Frank Mwanza, auxiliar contable de la Oficina y Gabinete de la Presidenta, que efectuó pagos de más de mil millones de MWK (2,7 millones de dólares) a una empresa que no tenía contratos con el gobierno, pero que se cree relacionada con un importante ministro del gabinete y miembro leal del Partido Popular de la presidenta Banda. Los mismos informes vincularon a Mwanza y a uno de los principales secretarios del Gabinete Presidencial con otros 120 millones de MWK (350 000 dólares) que se encontraron en el coche del propietario de dicha empresa.

El saqueo, según un humorista. Imagen de Nation Publications Limited

Desde que tomó posesión como presidenta tras la muerte de Bingu wa Mutharika en abril de 2012, la Dra. Joyce Banda se ha convertido en una estrella internacional, que atrae a Malawi líderes globales como Hillary Clinton, Christine LaGardeHelen Clark [en], Mary Robinson [en], Phumzile Mlambo-Ngcuka [en], Bill Clinton y Tony Blair. Ha elogiado abiertamente a los donantes internacionales, a los que atribuye el radical cambio producido en el país.

El 3 de octubre de 2013, varios líderes de agencias donantes internacionales convocaron [en] al vicepresidente Khumbo Kachale, a la secretaria jefe del gobierno, Hawa Ndilowe, y al inspector general de la policía Lot Dzonzi, y expresaron su malestar por los informes del saqueo de fondos públicos. «Mientras los funcionarios están ocupados desvalijando al gobierno por millones, su jefa anda ocupada entrevistándose con distintos donantes en EE.UU. buscando más dinero para mantener su poroso sistema gubernamental» escribió el economista y empresario Henry Kachaje en su página de Facebook [en]. «O los donantes son estúpidos o tienen tanto dinero que les importa un pimiento cómo se gasta o si lo encuentran en coches y casas de funcionarios».

El parlamento ordenó una auditoría del Tesoro [en], y activistas y políticos de la oposición pidieron la dimisión [en] de la presidenta Banda y del ministro de Hacienda. La presidenta, que aún se encontraba en EE.UU., publicó este comentario en su página de Facebook [en] el 4 de octubre: «… tenemos a personal de seguridad y funcionarios de la inteligencia financiera trabajando contra reloj para investigar cualquier tipo de irregularidad financiera. Me estoy encargando personalmente de comprobar que tienen suficientes recursos y personal para acabar con todos los focos de corrupción y blanqueo de dinero».

La secretaria jefe Hawa Ndilowe se hizo eco del sentir de la presidenta [en] al día siguiente, en una rueda de prensa. «Para todos los funcionarios que están robando, estamos decididos a asegurar que sean arrestados y castigados», dijo Ndilowe. «Se está organizando una auditoría forense para analizar los datos de varios años».

Según algunas fuentes, Ndilowe ha dicho que el saqueo de los fondos gubernamentales se remonta a 2005. Un informe de junio de 2013 en el Daily Times [en] lo corrobora: en los ocho años de su mandato (2004-2012), el predecesor de Banda, Bingu wa Mutharika, incrementó su fortuna personal de 150 millones de MWK declarados (1,5 millones de dólares en 2004) a 61 000 millones (175 millones de dólares) [en]. El bloguero y erudito de medios Jimmy Kainja sitúa [en] las raíces de la crisis incluso antes, durante el gobierno del anterior presidente Bakili Muluzi (1994-2004), que «se burlaba de su… adjunto por no ‘desarrollar’ su distrito natal».

El 5 de octubre de 2013, las noticias estimaban la suma total robada en 1200 millones de MWK (5 millones de dólares) [en], aunque se rumoreaba que la cifra real sobrepasaría los 4 mil millones de MWK. Ese fin de semana, los titulares de los periódicos pregonaban: «El saqueo de Capital Hill» (Malawi News), «El expolio de Capital Hill» (Weekend Nation), «El saqueo continúa» (Sunday Times), «El dinero-gate de Capital [Hill]» (Nation on Sunday).

A su regreso de Estados Unidos, el 9 de octubre, la presidenta Banda se enfrentó a los periodistas en la rueda de prensa [en] más esperada de su mandato. Se observó un cambio radical con respecto a sus declaraciones anteriores, en las que afirmaba conocer la identidad de los atacantes de Mphwiyo y acusó a los medios de acosarla a causa de su sexo. La prensa pidió saber si pensaba cesar a los correspondientes ministros y altos cargos de los departamentos relacionados con el saqueo, incluyendo al Gabinete de Presidencia.

El jueves 10 de octubre, manifestantes de Lilongwe, capital de Malaui, entregaron una petición a la presidenta [en] pidiendo su dimisión y la destitución del ministro de Hacienda. Al final de ese día, el parlamento emitió una nota de prensa [en] en la que anunciaba la disolución de todo el gabinete.

Queda por ver si esta maniobra es motivo real de optimismo. «Hizo falta el ataque casi mortal al director de presupuestos del ministerio de Hacienda para que se destapara el escándalo» escribió [en] Jimmy Kainja. «El saqueo de Capital Hill no es el simple caso de un gobierno podrido actuando con total impunidad: es también síntoma de un país podrido».

Cuando salí de la clínica MASM de la zona 43 sobre la una de la mañana del 14 de setiembre no podía imaginar lo serias que serían las repercusiones de la escena que acababa de presenciar. La presidenta Joyce Banda se enfrenta a la peor crisis de los 18 meses de su mandato. Los malauís se han estado preguntando porqué el nuevo optimismo que invade África parece haber pasado de largo el país. Ahora se cuestionan cómo pueden los líderes del país inspirar esperanza cuando la propia maquinaria del gobierno parece desprovista de esa cualidad. Las elecciones que se celebrarán en mayo de 2014 cobran un nuevo significado.

Steve Sharra es un bloguero y educador malauí. Su blog, Afrika Aphukira [en], es una expresión afro-optimista sobre el tema del renacimiento africano. Steve en Twitter: @stevesharra [en].

1 Comentario

  • Gracias por su reporte claro. Es una pena que habiendo tanta pobreza de todo tipo en Malawi unos pocos (pirañas) puedan estar llevándose lo que es del pueblo.

    Za chisoni nditu. tikuyembekeza kuti amene aja atengedwe kum´mdende.

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