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¿Intento de golpe? ¿Conflicto étnico? Entendiendo la crisis en Sudán del Sur

Salva Kiir, el presidente de Sudán del Sur, el país más joven del mundo, dijo [en] el 16 de diciembre de 2013 que se había evitado un intento de golpe de estado por parte de soldados leales al exvicepresidente Riek Machar. Machar ha negado [en] esas afirmaciones, diciendo que la lucha fue el resultado de un conflicto entre miembros de la guardia presidencial.

Machar fue el primer vicepresidente antes que el presidente Kiir lo destituyera en julio de 2013.

Se informa [en] que hay unos 500 civiles muertos desde el inicio de la crisis.

¿Hubo un golpe [en] el 16 de diciembre? ¿Es la crisis en el país un conflicto étnico [en]?

President of South Sudan Salva Kiir Mayardit outside the Security Council chamber, at UN Headquarters in New York. Photo released under the GNU Free Documentation License  by Jenny Rockett.

Presidente de Sudán del Sur, Salva Kiir Mayardit, afuera de la cámara del Consejo de Seguridad en la sede central de Naciones Unidas en Nueva York. Foto con licencia GNU Free Documentation License de Jenny Rockett.

¿Cuáles serían las razones para que el presidente Kiir intente culpar a su exvicepresidente? Lesley Anne Warner, analista africana de seguridad, explica [en]:

Las tensiones políticas han estado en aumento desde que el presidente Kiir destituyó a todo su gabinete en julio, sobre todo a su vicepresidente Riek Machar, cuya ubicación por el momento no está confirmada (estoy tratando de iniciar la etiqueta #WhereIsRiek [¿dónde está Riek?], pero tristemente no ha tenido adherentes). Salva fue rápido en señalar a Riek para culparlo por el reciente malestar, pero mi sensación inicial es que Riek ha pasado años tratando de rehabilitar su reputación desde el golpe de Nasir de 1991 y sería más probable agotar sus opciones en la esfera política antes que recurrir a la violencia armada. El factor clave a tener en cuenta es ¿quién sale ganando con sacar a Riek de manera negativa y con recordarle a Sudán del Sur, y la comunidad internacional, su pasado? La respuesta es, el presidente Kiir, que necesita fortalecer su propia imagen como líder de Sudán del Sur ante el relanzamiento del gabinete, y en vísperas de las elecciones de 2015. Nótese cómo el presidente Kiir se ha puesto su vestimenta militar, que no ha usado en años, para la conferencia de prensa que dio sobre los acontecimientos de ayer, en lugar de su característico sombrero de vaquero.

¿Es la crisis una lucha de poder entre dos grupos étnicos, los dinka y los nuer? El presidente Kiir viene del mayoritario pueblo dinka y Machar de los nuer. El bloguero sududanés PaanLuel Wël no lo cree [en]:

Tiroteos mortales entre los guardias presidenciales en Juba se están describiendo como una guerra que enfrenta a los dinka (de donde proviene el presidente Kiir) contra los nuer, la tribu del doctor Riek Machar, exvicepresidente de Sudán del Sur. Aun así, los principales funcionarios del Ejército de Liberación del Pueblo de Sudán arrestados son mayoritariamente dinkas –tanto de Bor como de Bahr el Ghazal. Y hasta ecuatoriales y shilluks. Entonces, ¿qué hay acá? Los sudsudaneses deberían resolver el lío entre los guardias presidenciales y deben dejar de lado esta dualidad tribal del desafortunado incidente y la victimización de oponentes políticos inocentes.

Wël también imagina [en] posibles escenarios finales para la crisis:

Salvo por la tragedia de la situación, es divertido cómo está dirigiendo el gobierno las secuelas del motín – haciéndolo parecer como una resonante victoria más que como el comienzo de una tragedia que le espera al país.

Una cosa es clara: no hay otro final para esta crisis que no sea un compromiso entre el presidente Kiir y Riek Machar. Riek Machar regresará a Juba como el primer vicepresidente de Sudán del Sur, y posiblemente con una cláusula que impida que Kiir lo destituya. De ser ese el caso, entonces no tendría sentido iniciar el diálogo y un final pacífico a la crisis EN ESTE MOMENTO antes que esperar que más preciosas vidas se pierdan en ambos lados, antes que los dos bandos se conformen con lo que es.

Martin Garang cree [en] que la crisis fue un golpe o un mal manejo en las redistribuciones por parte de las fuerzas de seguridad:

Hasta ahora, los civiles se han convertido en los perdedores esperados atrapados en el fuego cruzado, cazados sin razón o encerrados en sus hogares sin comida ni agua en Juba. Los informes insinúan que Jonglee, la capital de Bor, ha estado bajo fuerte fuego y se ha informado de varias muertes.

O bien fue un golpe de estado o las fuerzas de seguridad no manejaron bien las redistribuciones en sus cuarteles. El Ejército de Liberación del Pueblo de Sudán ha opacado su reputación poniendo vidas inocentes en riesgo. Cualquiera sea la verdad en la retórica reciente del gobierno, los gemidos por el poder del estado de los líderes tienen la culpa por la situación actual en Juba.

Sudán del Sur tiene una historia de rebeliones que se hizo excesivamente étnica durante las décadas de la guerra de independencia. Es una realidad que se puede ver en todos los aspectos de vida en el país. Por lo tanto, es responsabilidad de la dirigencia del Ejército de Liberación del Pueblo de Sudán tener conocimiento de esta realidad e instar a los líderes a evitar usar la etnia en sus manipulaciones de poder.

Escribiendo en African Arguments [en], Jairo Munive, investigador de posdoctorado en la Unidad de Paz, Riesgo y Violencia del Instituto Danés de Estudios Internacionales, señala [en] que lo ocurrido en Sudán del Sur probablemente no es un golpe:

Pero, ¿estamos presenciando un golpe en Sudán del Sur? Probablemente no. Primero, se deber olvidar, o por lo menos tratar con cuidado, las frases que usan los actores involucrados en la crisis. El presidente Kiir ha hablado de un “intento de golpe” y “acciones criminales”, mientras que  Machar se refiere a la “preparación de un complot de golpe para iniciar medidas represivas contra la oposición… el país debe estar unido y no puede tolerar el gobierno de un hombre o no puede tolerar la dictadura”.

En cambio, es más útil pensar en el aparente colapso en la cohesión del Ejército de Liberación del Pueblo de Sudán. El verdadero problema en este punto, como expresó la jefa de la Misión Unida en Sudán del Sur (UNMISS por su nombre en inglés), Hilda Johnson, es la disciplina, comando y control en las fuerzas de seguridad. Para entender los acontecimientos recientes, debemos entender al Ejército de Liberación del Pueblo de Sudán – su política, tensiones y el drama que lo rodea.

La política sudsudanesa está entretejida con guerra de baja intensidad, violencia interétnica y normas de autoridad basadas en la violencia. Esta violencia está diseñada para generar lealtad, temor y legitimidad dentro de una región o grupo étnico ante los que están en el poder. El ejército en Sudán del Sur tiene una tremenda importancia en dos modos: como espacio para la política y como ‘proveedor de bienestar’ dentro del naciente estado. Además, la conformación del ejército refleja la política dividida del país.

El ambiente político en Sudán del Sur, como muestran los acontecimientos de esta semana, sigue vulnerable a la movilización de las fuerzas armadas. Las facciones internas y las deserciones han marcado al Ejército de Liberación del Pueblo de Sudán en años recientes. Los comandantes, particularmente los que vienen de otros grupos armados integrados al Ejército de Liberación del Pueblo de Sudán (particularmente de las fuerzas de defensa de Sudán del Sur), han reaccionado a lo que se percibe como falta de integración y autoridad, poder y comando militar.

En Twitter, con la etiqueta #SouthSudan [Sudán del Sur], los usuarios dijeron esto:

Con insistir en que fue un golpe, Salva Kiir está perdiendo credibilidad y apoyo externo rápidamente además de solidaridad para Sudán del Sur.

Estamos viendo lo que los analistas han dicho durante años, el Ejército de Liberación del Pueblo de Sudán no es una entidad cohesionada. Cuadros comprometidos con diversas lealtades.

¿Nuevo proverbio africano? “El que tiene las pistolas genera un caos mayor”.

Los franceses no colonizaron Sudán del Sur. Entonces, no pueden intervenir. Y la Unión Africana, como siempre, predeciblemente está durmiendo, ¡cubierta con un pesado edredón!

Ambición de la dirigencia: cuando Sudán del Sur estaba con Sudán, el pueblo creía que Jartum era el ÚNICO demonio. ¿Cómo se puede explicar este nuevo drama?

Cuando rezas por Sudán del Sur, ¿tu oración incluye que Kiir recobre sus sentidos y deje de ser un dictador?

Lo vuelvo a decir: ¡honremos a los valientes periodistas africanos que están informando sobre Sudán del Sur! Demasiadas historias para contar.

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