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¿Lucharán las Pussy Riot contra la amnistía de Putin y se quedarán en la cárcel?

Pussy Riot's Maria Alekhina and Nadezhda Tolokonnikova, depicted as the undeterred-by-prison music duo The Blues Brothers. Images mixed by Kevin Rothrock.

Las Pussy Riot Maria Alekhina y Nadezhda Tolokonnikova, representadas como el dúo musical The Blues Brothers y decididas a quedarse en la cárcel. Fotomontaje de Kevin Rothrock.

Las vacaciones se acercan, la Constitución rusa cumple 20 años y las puertas de la cárcel se abren de par en par. Según una resolución de amnistía, el gobierno federal ruso liberará a unas 25,000 personas acusadas o condenadas por pequeños crímenes bajo circunstancias atenuantes, entre ellas a muchos de sus más famosos presos políticos. Esta noticia se suma a la sorprendente decisión de Vladímir Putin de absolver al largo tiempo apresado Mikhail Khodorkovsky.

Las cosas en Rusia se han movido deprisa esta semana. Khodorkovsky ya está libre y emocionando a los periodistas berlineses con sus opiniones sobre los iPad. Maria Baronova y algunas de las sospechosas del caso Bolotnaya (aunque no todas) ya no están en la cuerda floja con miedo a pasar una época en la cárcel. Pronto la libertad debería extenderse también a las dos docenas de activistas de Greenpeace que fueron arrestados a bordo del buque Arctic Sunrise a mediados de setiembre durante una protesta contra la explotación de petróleo.

Otras de las famosas presas políticas rusas que esperan salir de la cárcel la semana que viene son las dos Pussy Riot que todavía están tras los barrotes: Maria Alekhina y Nadezhda Tolokonnikova. El marido de la última, el miembro del Jet Set Petr Verzilov, recientemente ha dividido su tiempo entre Kiev, donde ha participado [ru] en las protestas ucranianas EuroMaidan, y el hospital de la cárcel de Krasnoyarsk, donde Tolokonnikova ha estado internada durante semanas después de su traslado desde la cárcel de Mordovia.

Verzilov y la abuela de Tolokonnikova han estado esperando que las autoridades estatales liberen a Nadezhda desde que el gobierno anunció oficialmente el programa de amnistía el 18 de diciembre de 2013. En una aparición [ru] en el canal de televisión Dozhd, que apoya a la oposición, le pidieron a la abuela de Tolokonnikova que comparase a su nieta con otro de los más famosos presos rusos: Khodorkovsky. En respuesta, la abuela llamó “pusilánime” a Putin argumentando que esos procesos judiciales demuestran que el Presidente es incapaz de perdonar lo que él considera con palabras prudentes “una bofetada en la cara”.

Verzilov tampoco irradia gratitud precisamente. En un tuit con fecha de 19 de diciembre de 2013, Verzilov restó importancia a la clemencia de Putin enfatizando que Tolokonnikova y Alekhina están bajo custodia estatal desde marzo de 2012:

Al igual que un gran zarista que ondea su mano, Putin ama a sus presos políticos al final de sus sentencias: rebajó dos meses de dos años para Masha [Alekhina] y Nadya [Tolokinnikova], y seis meses de once años para MBK [Mikhail Khodorkovsky].

Las comparaciones entre Khodorkovsky y las Pussy Riot son lógicas. Sus juicios han cautivado a gran parte del mundo como prueba decisiva del clima empresarial y de la atmósfera cultural de Rusia, respectivamente. Aunque por supuesto también hay diferencias obvias. Khodorkovsky ha cumplido más de una quinta parte de su estancia en prisión y se ha enfrentado no solo a uno sino a dos largos procesos judiciales. Cuando empezaron a circular rumores sobre una tercera serie de cargos, parece que el antiguo magnate del petróleo transigió por fin y acordó hacer las paces con Putin.

La forma en que Khodorkovsky fue liberado también parece ser diferente de lo que les espera a Tolokonnikova y Alekhina, que han informado que no dejarán la cárcel antes de tiempo. De hecho, la semana pasada Tolokonnikova insinuó [ru] a su abogado que no podría salir antes porque se ha unido a una nueva banda en la cárcel y se ha comprometido a una gira musical por las penitenciarías de Krasnoyarsk. “Aquí hay una guitarra excelente”, ha informado además Tolokonnikova, “y también una batería, y nosotras cantamos y tocamos”.

En el que podría haber sido el desafío más importante a los esfuerzos de Russia por deshacerse de sus presas políticas estrellas del rock, al parecer Maria Alekhina le ha dicho a su amiga Taisia Polyakova que teme por la seguridad de sus compañeras de cárcel en su ausencia y que ha estado explorando opciones legales [ru] para “evitar la amnistía” y quedarse en prisión.

¿Cómo reaccionarán los rusos a las últimas noticias sobre las Pussy Riot? ¿Recibirán la renuencia de la banda a abandonar a sus compañeras de celda como un acto heroico o lo verán como una declaración oportuna para robarle la atención a Khodorkovsky, cuya inesperada libertad amenaza con eclipsar la vuelta a casa de las músicas?

Última hora: el lunes 23 de diciembre de 2013, Alekhina y Tolokonnikova salían de la cárcel a pesar de los comentarios descritos arriba. Por su parte, Alekhina ha dicho a los periodistas que se habría quedado en la cárcel [ru] de haber sido legalmente posible rechazar la amnistía del gobierno.

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