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Gobierno paquistaní culpa a las redes sociales de avivar las disputas sectarias

Curfew in Rawalpindi after clashes between Shia and Sunni groups. Image by Muhammad Majid Rashid. Copyright Demotix (16-11-2013)

Toque de queda en Rawalpindi tras las disputas entre los grupos chiítas y suníes. Imagen de Muhammad Majid Rashid. Copyright Demotix (16-11-2013)

Un toque de queda de tres días se impuso [eng] en la ciudad de Rawalpindi, tras la muerte de once personas [en] y el incendio de un mercado, luego de una supuesta disputa entre multitudes suníes y chiítas [en] en el día de Achura, el décimo del mes islámico Muharram, día de luto y procesiones para los musulmanes chiítas. 

Poco después de la disputa del 15 de noviembre de 2013, ciertas imágenes (algunas retocadas y otras manipuladas con propaganda [en]) se extendieron rápidamente por las redes sociales, acusando bien a los chiítas o a los suníes de la violencia. Tras sólo un día de inquietud en Rawalpindi, se desencadenaron avalanchas poco comunes de violencia [en] entre los chiítas y los suníes en diferentes partes del país; el gobierno paquistaní culpa al papel negativo que jugaron las “redes sociales” [en] durante los enfrentamientos en Rawalpindi. 

El 22 de noviembre, dos bombas mataron a nueve víctimas e hirieron a otras 28 [eng] en el barrio de Karachi, controlado por chiítas. El prohibido grupo militar Tehrik-e-Taliban Pakistan (TTP) asumió la responsabilidad del ataque, alegando que las bombas se trataban de una venganza por el incidente en Rawalpindi [en].

El periodista, presentador y bloguero Mansoor Ali Khan (@MansoorGeoNews) [en] tuiteó una foto de un colega que fue asesinado en el bombardeo de Karachi: 

Un colega de #TeamGeo que hemos perdido hoy por el terrorismo – Salik Ali Jafferi QEPD

El incidente de Rawalpindi

Según los informes, la situación se volvió violenta [eng] en Rawalpindi, ciudad de guarnición que hace frontera con la capital, Islamabad, el 15 de noviembre tras las declaraciones provocativas de un clérigo a través de un altavoz en la mezquita de Deobandi mientras transcurría la procesión de Achura en un área popular de mercado, lo que perturbó y ofendió tanto a chiítas como suníes. El clérigo denigró al nieto del Profeta Mahoma, figura venerada en todos los sectores del Islam, cuya muerte los chiítas rememoran en Achura. La bloguera Sarah Khan escribió sobre la declaración de un testigo ocular en su blog Let Us Build Pakistan (LUBP) [en]:

Según el testigo ocular, el provocador discurso del mulá perturbó a los dolientes de la procesión. […] Los dolientes (chiítas y suníes) ofendidos, al no poder soportar al clérigo mulá (Deobandi), comenzaron a sacudir las rejas al exterior de la mezquita como protesta por los comentarios. Mientras tanto, alguien desde el interior de la mezquita arrojó una piedra a los dolientes que sacudían las rejas. A dicha piedra le siguió un fuego en el techo de la mezquita. El incendió provocó el pánico y la gente comenzó a correr.

La situación se deterioró cuando comenzaron los tiroteos y se prendió fuego a docenas de tiendas alrededor de la mezquita. Al no poder la policía tomar el control de la situación, el ejército impuso un toque de queda y convocó la “sección 114” que prohíbe la asamblea a grupos mayores de 5 personas. El toque de queda se levantó el 18 de noviembre [en], se han identificado varios culpables a través de las cámaras de seguridad [en] y se está llevando a cabo una investigación judicial [en], pero en general había tensión en Pakistán.

Enfrentamientos sectarios poco comunes

Mientras que las mezquitas chiítas y las procesiones de Achura han sido objetivo de ataques por parte de los prohibidos grupos militantes antichiítas en Pakistán, el incidente de Rawalpindi supuso una disputa poco común y espontánea entre las multitudes chiítas y suníes.

Justo un día después de la inquietud que se vivió en Rawalpindi, incidentes aislados violentos se desataron [en] entre los grupos suníes y chiítas en varias partes del país. A cientos de millas al sur de Rawalpindi, hubo varios heridos en la ciudad de Multan y un grupo causó daños en una mezquita y varias tiendas chiítas [eng] en el vecino pueblo de Chishtian.

Cientos de millas al noroeste de Rawalpindi, violentos enfrentamientos en Kohat [en], también relacionados con el incidente de Rawalpindi, acabaron con la vida de tres ciudadanos; los oficiales impusieron en la localidad un toque de queda. El 19 de noviembre, a cientos de millas al este de Rawalpindi, se acribilló a tiros a un funcionario superior chiíta de la Universidad de Gujrat, Syed Shabbir Hussain Shah [en] y también se está investigando su muerte por su relación con la inquietud vivida en Rawalpindi.

El papel de las redes sociales

Mientras que todo esto sucedía, el Primer Ministro Nawaz Sharif se encontraba de visita oficial en Sri Lanka y Tailandia por lo que su gobierno recién electo está siendo criticado. Nawaz Sharif a su vez acusó a las redes sociales [en] de jugar un papel negativo durante las disputas.

Un policía paquistaní escribe sobre el fracaso de la policía en utilizar las redes sociales para beneficiarse y controlar las consecuencias del incidente de Rawalpindi [eng] en el diario Dawn:

Para reforzar su influencia, los grupos extremistas recurren cada vez con más frecuencia a las redes sociales, pero la aplicación de la ley y los reglamentos de las agencias todavía no saben cómo abordar este reto. Las redes sociales pueden ser efectivas para acercar la relación entre la policía y una comunidad en una misma página. En las ciudades con aglomeración urbana, aparte de la presencia física de los responsables del cumplimiento de la ley, los ciudadanos esperan la presencia online de la policía. […] La policía necesita aprender con rapidez acerca de las redes sociales para seguir el ritmo. La mayoría de las fuerzas policiales a lo largo del mundo han empezado a utilizarlas para ofrecer un mayor compromiso, inteligencia e investigación y a menudo publican imágenes o vídeos de criminales buscados y supuestos terroristas en sus páginas web.

Por el contrario, las páginas web de los departamentos de policía en Pakistán no son de fácil uso, públicas ni interactivas. Es una pena, ya que esto podría ayudar a introducir las nuevas tecnologías de la policía en las zonas urbanas.

Qurat-ul-Ain Fatima [en], nativa de Rawalpindi, escribe en su blog durante el toque de queda que finalizó el 19 de noviembre:

Mientras que las tropas del ejército deambulan por las calles de la ciudad intentando “mantener la paz”, los aficionados de las redes sociales realizan sus propias declaraciones y justifican una u otra foto como prueba de algún delincuente suní o chiíta. Casi nadie piensa en el aspecto humanitario de este acontecimiento trágico ni en sus repercusiones a largo plazo. La tendencia muestra que olvidamos los incidentes tan pronto como se restaura la paz.

Violencia sectaria en Pakistán

Durante los últimos años, los extremistas sectarios y los grupos militares [en] relacionados con Talibán y Al Qaeda han acosado a diario a los chiítas, simpatizantes de las ramas liberales del islam (Barelvis) y otras minorías religiosas del país, sobre todo a los cristianos y a los ahmadíes. Una bomba en una iglesia de Peshawar el 22 de septiembre acabó con la vida de unos 80 cristianos devotos.

Los prohibidos grupos militares antichiítas Lashkar-e-Jhangvi [en], Lashkar-e-Taiba/Jamaat-ud-Dawa [en], Sipah-e-Sahaba Pakistan (SSP) [en] y Ahle-Sunnat Wal Jamaat (AWSJ) [en] han asumido la responsabilidad de muchos bombardeos. Según el exministro de interior de Pakistán, se cree que Lashkar-e-Jhangvi se encuentra tras el 80 porciento [en] de los ataques terroristas del país.

Tras la violencia de Rawalpindi, el productor de televisión Shahbaz Zahid (@shahbazzahid) [en] criticó a los grupos prohibidos al tuitear [en]:

Los musulmanes suníes amantes de la paz de Pakistán deberían distanciarse de inmediato de las bandas prohibidas ssp/aswj si aún no lo han hecho.

Los grupos antichiítas han abandonado la comunidad Hazara en Balochistán, al suroeste de Pakistán en una situación desamparada. Se negaron a enterrar a sus seres queridos tras el doble bombardeo, del cual Lashkar-e-Jhangvi ha asumido la responsabilidad al haber matado con anterioridad ese mismo año a docenas de ciudadanos de la comunidad chiíta de Hazara.

Shia Muslims Protest in Quetta. Image by ppiimages. Copyright Demotix (11-01-2013)

Protesta por parte de los musulmanes chiítas en Quetta. Imagen de ppiimages. Copyright Demotix (11-01-2013)

En el período previo al Muharram y al Achura, el principal periódico Pakistán, Dawn, publicó el artículo Alta tensión: la Seguridad del Muharram [en]:

Los oficiales sectarios se encuentran bien organizados y tienen su propio sistema de recopilación de información. Tienen acceso a las tecnologías más recientes y van una cabeza delante de la media de estrategias terroristas. Ahí es donde encontramos un vacío. Los órganos de inteligencia conocen la parte política del sectarismo; pero se necesitan mayores esfuerzos para ponerse duros con los militares. Sin un enfoque serio del problema del activismo sectario, el riesgo de arrebatos comunales, los cuales aún no se han manifestado en todos los lugares, no se puede descartar […] Al mismo tiempo, también se necesita un análisis para aquellos que muestran su odio hacia las comunidades a través de discursos provocativos y literatura. Es indispensable involucrar a investigadores racionales tanto chiítas como suníes para llevar esto a término. 

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