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La relación amor-odio de España con The New York Times

A news stand in Madrid. Photo by Flickr user Juanedc. CC BY 2.0

Puesto de periódicos en Madrid. Foto de Flickr de Juanedc. CC BY 2.0.

Cuando The New York Times informa sobre España, los medios españoles informan sobre The New York Times. La cobertura del periódico estadounidense sobre el país a lo largo de la devastadora crisis económica de los últimos años ha llegado a los titulares de manera rutinaria, y una noticia aparecida el 18 de febrero de 2013 sobre la relativa tardanza del horario nacional de España no fue excepción.

El artículo, titulado “España, tierra de cenas a las 10 p.m. pregunta si es hora de ajustar el reloj” [en], describe a un pequeño movimiento que quiere poner el horario tradicional del país -que se acuesta tarde, con sus largos almuerzos y días laborales todavía mas largos- de acuerdo con el resto de Europa con la esperanza de impulsar la productividad.

La historia de Gray Lady, que apareció en la primera plana de la edición impresa debajo del pliegue de la página, llegó al ciclo noticioso español a lo largo del día, y apareció en más de una docena de sitios de noticias. Las críticas fueron muchas para el reportero Jim Yardley por evocar la estereotipada siesta, cosa del pasado para la mayoría de las personas que trabajan en España y un punto débil para los españoles hartos de la distorsionada cobertura extranjera.

Algunos medios usaron titulares que decían que The New York Times “critica el estilo de vida español” o está completamente “en contra de la siesta y el horario español“. Un mala traducción de la propia noticia que cambiaba “España […] pregunta si es momento de ajustar el reloj” por el más acusador “España, el país de las cenas a las 10 p.m, pregúntense si no es hora de cambiar los horarios” avivó más las llamas.

Mientras algunos españoles respaldaron la idea de retroceder el reloj del país, otros recurrieron a los medios sociales para defender la cultura española.

Patéalos cuando estén abajo

No es la primera vez durante la crisis económica que The New York Times u otros medios estadounidenses o británicos han actuado como punto de encuentro para los españoles que ven la cobertura como sensacionalista o arrogante. El periódico británico The Telegraph hirió susceptibilidades con un informe similar en septiembre de 2013 (“Se acabó el tiempo de la siesta, reuniones retrasadas y noches largas, se dice a los españoles en un esfuerzo por hacerlos trabajar mejor” [en]) sobre un llamado a una comisión parlamentaria española para reformar el horario de trabajo. Una foto de un hombre barrigón y sin camisa durmiendo erguido en una silla al aire libre acompañó originalmente a la historia, pero fue cambiada luego que el periódico recibiera quejas, por la imagen menos cruda de un hombre con la camisa abotonada y una gorra de repartidor de periódicos haciendo siesta en una carreta jalada por caballos.

Mucha más indignación vino tras otra primera plana [en], publicada debajo del pliegue del periódico en The New York Times en 2012 que presentaba una foto en blanco y negro de un hombre hurgando en un basurero. El artículo [en] detallaba el problema del hambre contra el problema de fondo del alto desempleo de España -cerca de la cuarta parte de todos los españoles están sin trabajo, y la cantidad está cerca del 50 por ciento en en los jóvenes- y la entidad de caridad católica Caritas informó que daba comidas a cerca de un millón de españoles en 2010, más del doble de la cantidad de 2007, antes de la crisis. Una presentación de diapositivas de fotos que captaban escenas de protesta y pobreza se publicó a su costado en línea.

La historia y las fotos que la acompañaban encendieron acaloradas discusiones en línea. La campaña en internet #paraNYTimes contrarrestó la narrativa recolectando fotos más positivas de la vida diaria. Un usuario de menéame, sitio web al estilo de Reddit, escribió:

Sensacionalista, podría poner fotos similares sobre los EEUU, en blaco y negro y todo, y hacerlos parecer un país tercermundista.

En un hilo de discusión diferente, el usuario “josejon” sostuvo:

El reportaje da una imagen parcial de España: realidad cierta, pero no completa. Es comprensible que media docena de fotos no pueden abarcar todo un país, y que el fotógrafo tiene derecho a escoger y mostrar una parte del todo, según su interés o el tema que desea reflejar, pero después nos encontramos con la opiníon generada por ello en quienes, desde el desconocimiento y la distancia, juzgan el todo por la parte, lo unifican y España entera somos los de las fotos. No es así, y lo sabemos.

Agarrando un espejo

Otros vieron la historia como una confirmación de que la situación en España ciertamente había ido de mal en peor. Respondiendo a un análisis publicado en el sitio web de noticias en línea eldiario.es, “Qué ocurre cuando el periódico más influyente del planeta te aplica el tercer grado” [en], el comentarista “kio” escribió:

Muy de marca españa eso de invertir más energía en preocuparse más por la imagen que se da al exterior, “el que dirán”, que de arreglar las cosas de casa. No importa que haya gente que pase o se muera hambre, lo importante es que no se enteren los de fuera. Patético.

Cuando a mediados de 2013 un extesorero del Partido Popular reveló que el actual presidente de gobierno español, Mariano Rajoy, había recibido pagos de un fondo secreto para pagos ilícitos durante años, algunos tomaron la cobertura de los medios internacionales como un eco importante de la corrupción en la política del país.

Y un artículo del New York Times de mayo de 2013 que detallaba la cultura de corrupción en la política local y nacional -cerca de mil funcionarios [en] estaban bajo investigación en ese momento, según el artículo- causó reacciones similares.

“Ojalá el daño que cause el artículo The New York Times a este sistema podrido sirva para que sean cada vez más, los que estén dispuestos a cambiar esta terrible realidad de corrupción, crisis y abuso de poder,” escribió un comentarista en menéame.

El poder del reportaje extranjero

Pero, ¿por qué se da tanta atención a las opciones editoriales de los medios extranjeros? Con el turismo como un importante impulso a la economía española, con un 10.9 por ciento de la producción económica del país en 2012 según el Instituto Nacional de Estadísitica de España, a muchos les preocupa que la marca España se retrate al resto del mundo.

Ciertamente, la cobertura positiva puede tener un impacto. Después que The New York Times incluyera a Burgos en su lista de “46 lugares que visitar en 2013″, el Norte de España vio un asombroso aumento del 145 por ciento de turistas estadounidenses, lo que un dario local llamó el “efecto New York Times“. Y el nivel de confianza que los posibles inversionistas extranjeros tienen en la estabilidad de un país puede hacer o desanimar su decisión de poner dinero ahí.

Pero con la cobertura extranjera todavía aferrada a su foco mayormente negativo y las luchas políticas y económicas del país todavía en curso, #MarcaEspaña se ha convertido en el comentario casi sarcástico en los medios sociales para los españoles que están descontentos con el estado actual de las cosas.

Aun así, otros recomiendan ignorar el reportaje. Para bien o para mal, los medios extranjeros seguirán informando sobre España como quieran.

L. Finch es periodista, traductora, principal subeditora de Global Voices y amante del idioma castellano. Es originaria del Medio Oeste de Estados Unidos, y ahora llama su hogar a Madrid.

1 Comentario

  • Lalo.

    Vaya vaya, miren quiénes se están quejando de que se distorcione la realidad y se muestre una exageración. Los españoles, el pueblo más arrogante y racista que he conocido. pues sí, debe ser una ofensa para ustedes, la raza celta y superior de la iberia que los muestren comiendo de la basura. Ustedes que siempre se llenan la boca burlándose de latinoamerica, criticando su pobreza y sus problemas sociales y económicos. Ahora ya saben lo que es que los medios solo se centren en lo peor de tu país e ignoren las cosas buenas. Ahora ya saben lo que se siente que te muestren como seres inferiores, como basura. Ojalá y esta crisis que azota su país se extienda un poco más y aprendan algo de humildad, les hace mucha falta. Saludos.

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