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Preguntas del censo podrían desatar conflictos étnicos en Myanmar

Shan minority group in Myanmar. Photo from  Flickr page of EU Humanitarian Aid and Civil Protection

Etnia shan de Myanmar. Fotografía de la página de Flickr del EU Humanitarian Aid and Civil Protection

El censo nacional de Myanmar programado desde el 23 de marzo al 10 de abril amenaza con encender conflictos étnicos y religiosos en el país en torno a ciertos ítems del cuestionario ‘que generan antagonismo y división’ [en]. El último censo [en] realizado en Myanmar tuvo lugar hace más de treinta años.

El censo, que cuenta con el respaldo de la ONU, busca determinar estadísticas demográficas y socioeconómicas claves de Myanmar que permitan satisfacer sus necesidades específicas de desarrollo. Pero las preguntas sobre etnicidad o identificación tribal han generado controversia luego de que el gobierno incluyó a 135 grupos y subgrupos étnicos en el listado del cuestionario. Las críticas han apuntado al gobierno que el listado es un legado colonial que sebe ser reevaluado. Diversos grupos étnicos han planteado sus quejas por haber sido agrupados con etnias distintas a ellos, mientras que otros han señalado su omisión en el listado.

Se ha instado al gobierno a reclasificar la lista basándose en una consulta a las comunidades étnicas. Mientras el gobierno se aboca a ello, algunos grupos buscan postergar el censo [en] un mes más.

En Myanmar, la mayoría son de la etnia bamar. Se estima que un 40% de la población se considera miembro de una minoría étnica, siendo el grupo shan la mayor etnia.

La queja más común de muchos grupos es la categorización inexacta de los grupos étnicos. Por ejemplo, la tribu palaung (también llamada ta'aung) cuestiona [en] su inclusión como una raza shan:

Nosotros, los ta'aung, habitantes de esta tierra desde antes que los shan… No somos iguales que otras razas. Vivimos en la región montañosa y tenemos una cultura y una lengua diferente.

Kyaw Thu, jefe del consorcio civil Paung Ku, opina que las preguntas sobre etnicidad y religión deberían eliminarse [en] porque ya no son necesarias:

Si la prioridad es el desarrollo, los datos demográficos —número de personas y grupos de edad—son suficientes para llevar a cabo proyectos económicos.

Tun Myint Kyaw, coordinador local en el estado de Mon para el Rule of Law Project, instancia financiada por la Unión Europea, también instó [en] a eliminar algunas de las preguntas controvertidas del censo:

Si [el Ministro de Inmigración y Población] planea omitir la categoría de etnicidad y religión de la cédula nacional de identidad, ¿por qué todavía la incluye en el censo?

Khun Jar, integrante del Kachin Peace Network, explica los problemas que puede causar una inexacta [en] categorización étnica; también advierte sobre el peligro de realizar el censo en algunos de los sectores lejanos en que aún existen conflictos armados:

Si el gobierno acepta únicamente a 135 etnias, puede perjudicar el proceso de paz ya que los grupos étnicos pueden embarcarse en conflictos armados si se suscitan desacuerdos entre ellos.

No podemos predecir quiénes aplicarán el censo en las regiones y lugares más distantes donde no ha habido un alto al fuego. En algunos lugares no hay escuelas. Son los profesores quienes normalmente recopilan los datos demográficos. Entonces, al no haber escuelas, no será fácil obtener cifras de la población en los campos de refugiados.

Thet Ko, de la asociación Minority Affair, propone redactar un nuevo listado basándose en el principio de la consulta [en] democrática:

La lista de etnias debiese recompilarse luego de consultar a los grupos étnicos por medio de un procedimiento democrático.

Algunos grupos étnicos ven con preocupación la posible pérdida de representación política en caso de que el censo propuesto adoptase el listado oficial de etnias del país. En los parlamentos locales, los cargos de ministros étnicos son otorgados automáticamente a los grupos étnicos con más del 0.01% de población en la región.

Se acusa al gobierno de inflar deliberadamente el número de subgrupos étnicos para impedir la representación de ciertas tribus.

Pero en el caso de los rohingyas, el gobierno se ha rehusado a reconocerlos como ciudadanos. Kyaw Min, presidente del Partido por la Democracia y los Derechos Humanos, llama al reconocimiento [en] de los rohingyas, mayoritariamente musulmanes:

Cada raza humana tiene su propia identidad. Nosotros ya tenemos nuestra identidad… No solo ahora—la hemos tenido por mucho tiempo. Pero hemos encontrado la discriminación en el país, el cual ignora nuestra demanda de que se reconozca nuestra identidad.

Una de las preocupaciones acerca de la inclusión de la religión en el censo es la inestabilidad que podría generar. En particular, el censo podría confirmar que Myanmar tiene un creciente número de musulmanes que podría hacer que ciertos grupos budistas extremistas provoquen desmanes en muchos poblados.

Alarmado por esta amenaza, el International Crisis Group, propone [en] limitar el censo a preguntas sobre edad, sexo y estado marital:

…el censo próximo, compuesto de 41 preguntas, es sumamente complejo y peligroso [en]. Myanmar es uno de los países más diversos de la región, y la etnicidad es un tema complejo, controvertido y políticamente sensible, en un contexto donde las comunidades étnicas han percibido por mucho tiempo que el gobierno manipula las categorías étnicas con propósitos políticos.

Un censo inoportuno que se adentra en las polémicas áreas de la etnicidad y la religión con un claro camino al fracaso complicará aun más la situación.

Entretanto, en la Burma Partnership temen que el censo pueda erosionar [en] el proceso de reconciliación nacional:

Sin embargo, la falta de transparencia y de consulta es prueba irrecusable del rol de la ONU – y de sus financistas – en el censo, mientras que las acusaciones de inexactitud y divisionismo solo contribuyen a seguir minando la credibilidad de los partidos. Es más, existen temores ciertos en torno a la logística de la recolección de los datos, tanto en términos de que las autoridades empleen los formularios correctos como en el acceso a las regiones más distantes o a las zonas en conflicto, lo que tendría implicaciones en la precisión de los datos registrados.

Es evidente que este censo representa una caja de Pandora de potenciales tensiones y conflictos étnicos. En estos días en que el gobierno birmano dice estar luchando por garantizar un tratado de paz sustentable con los grupos étnicos armados y por cimentar reformar políticas antes de las elecciones nacionales del 2015, el momento y la naturaleza del censo es extraño. Amenaza con poner en peligro la reconciliación nacional, socavar el proceso de paz y exacerbar la violencia intercomunitaria.

Al parecer, algunas etnias, mostrándose cínicas respecto al proceso de censo, han decidido realizar sus propios censos [en].

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