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Brasil: Muerte de camarógrafo en protesta impulsa debate sobre legislación de “mano dura”

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Director de fotografía Santiago Ilídio Andrade es golpeado durante una protesta en en Río de Janeiro. Foto: ‘Agência Brasil’

La muerte del camarógrafo Santiago Ilídio Andrade [pt], quien estaba cubriendo una manifestación en el centro de Río de Janeiro contra el alza de los precios del transporte público ha provocado protestas públicas en Brasil. Andrade recibió en la cabeza un fuego artificial y sufrió muerte cerebral el 10 de febrero 2014.

La Asociación de prensa brasilera publicó una nota [pt] invitando a la sociedad brasilera “a un amplio debate sobre […] la necesidad urgente de regular por ley el aumento y refuerzo de la seguridad de los profesionales de la prensa en ejercicio de su profesión,” mientras el ‘Jornal Nacional’, el noticiario de mayor audiencia de la televisión brasilera, exhibió un editorial [pt] en la red nacional pidiendo que “fueran identificados los culpables y castigados de forma ejemplar.”

Desde entonces la muerte del camarógrafo ha servido como una causa movilizadora para varios debates sobre: la seguridad de los periodistas en manifestaciones [pt], sobre la naturaleza jurídica de los crímenes contra los periodistas [pt] y sobre las formas de contención a la violencia practicadas por los manifestantes en el país dado que desde junio del año pasado la población ha salido a las calles pidiendo cambios en las políticas públicas. 

 After the death of a colleague, cinematographers and photographers protest at Brazil's National Congress, in Brasília-DF. Photo: Luis Macedo/House of the Deputies

Luego de la muerte de un colega, directores de fotografía y fotógrafos protestan frente al Palacio del Congreso en Brasilia-DF.Foto: Luis Macedo/Cámara de Diputados

Para el sociólogo y profesor de la Universidad del Estado de Río de Janeiro (UERJ) Luiz Eduardo Soares, la muerte de Andrade demuestra un error estratégico de parte de los manifestantes que adhieren a la violencia como forma de manifestación. Escribe en Facebook [pt]:

A morte do cinegrafista da Band é uma tragédia e um ponto de inflexão no processo político em curso. Pela tragédia, me solidarizo com a dor de familiares e amigos. Quanto à política, esse episódio dramático é a gota d'água, ou a gota de sangue que muda a qualidade dos debates e das identidades em conflito.

Quebrar vitrines é prática equivocada, contraproducente e ingênua, mas compreensível como explosão indignada, ante tanta iniquidade e a rotineira violência estatal, naturalizadas pela mídia e por parte da sociedade. Mas tudo se complica quando atos agressivos deixam de corresponder à explosão circunstancial de emoções, cuja motivação é legítima. Tudo se transforma quando atos agressivos já não são momentâneos e se convertem em tática, autonomizando-se, tornando-se uma espécie de ritual repetitivo, performance previsível, dramaturgia redundante.

Os atos agressivos passam a ser a celebração narcísica da própria força, uma teatralização paradoxalmente impotente do ódio. As cenas se sucedem de modo a espelhar a brutalidade policial, realimentando o circuito destrutivo e autodestrutivo da violência, cujo simbolismo afirma o avesso da solidariedade, da fraternidade e dos valores gregários – corroídos pelos mecanismo vigentes de exploração capitalista.

Ou seja, a ritualização da agressividade, por parte de manifestantes, ecoa, reflete e reproduz o que pretende combater. Atos guerreiros instauram nas ruas uma linguagem monossilábica e fetichista que é a réplica grotesca do espírito do capitalismo. O vocabulário de atos agressivos é exíguo e o repertório de imagens, muito pobre – mero decalque do imaginário conservador do entretenimento midiático.

La muerte del camarógrafo de Band [apodo de la red de televisión brasilera ‘Rede Bandeirantes’] es una tragedia y un punto de inflexión en el actual proceso político. En cuanto a la tragedia, me solidarizo con el dolor de sus familiares y amigos. En cuanto a la política ese episodio dramático es una gota de agua, o una gota de sangre, que cambia la calidad de los debates y las identidades en conflicto.

Quebrar vitrinas está mal, es una práctica contraproducente e ingenua, pero entendible como un arrebato de indignación ante tanta maldad y violencia estatal rutinaria naturalizada y aceptada por los medios y por la sociedad en general. Pero todo se complica cuando los actos agresivos ya no son trascendentales y se convierten en práctica automatizándose, convirtiéndose en un ritual repetitivo con un rendimiento predecible o dramatización redundante. 

Los actos agresivos han llegado a ser una celebración narcisista en su propio rito, una teatralidad paradojicamente a odiar. Las escenas se desarrollan de una manera que reflejan la brutalidad policial, re-alimentando el circuito destructivo y auto destructivo de la violencia cuyo simbolismo es adverso a la solidaridad, fraternidad y valores gregarios – corrompidos por los mecanismos vigentes de la explotación capitalista.

En otras palabras, la ritualización de la agresividad por parte de los manifestantes refleja y reproduce lo que se pretende combatir. Los actos de guerrilla establecen en las calles un lenguaje monosilábico y fetichista que es una grotesca réplica del espíritu del capitalismo. El vocabulario de los actos agresivos es limitado y el repertorio de imágenes muy pobre – una simple calcomanía de la imaginación conservadora entrenada por los medios de comunicación conservadores.

Por otro lado, aún cuando lamentan la trágica muerte del profesional de la prensa, muchos siguen cuestionando el comportamiento de la prensa convencional y del gobierno con respecto a otra desobediencia dentro y fuera de las protestas. El grupo de periodistas independiente ‘Mídia Ninja‘ [pt] dice:

Essa tragédia não irá ocultar a culpa daqueles que fizeram da violência o falso mote da luta nas ruas. Não vamos esquecer o real motivo de centenas de milhares de pessoas saírem de casa, na iminência do aumento das passagens. 

O que não se fala é que não foi apenas Santiago que morreu. Ele não foi a primeira vítima da violência nos protestos no Brasil, nem a primeira morte do ato da última sexta feira. Poucos souberam do óbito do ambulante Tasman Amaral Accioly, um idoso, atropelado por um ônibus durante o caos instaurado pelas bombas da Polícia Militar em plena Central do Brasil, ou dos casos ocorridos em Belo Horizonte e Ribeirão Preto (SP) no ano passado. 

Invisíveis também são milhões de vítimas de um sistema que mata, impiedosamente, todos os dias.

Esta tragedia no ocultará las excusas de aquellos que comenzaron la violencia con el falso lema de las luchas en las calles. No olvidaremos el verdadero motivo de los cientos de miles de personas que salieron a la calle por la inminente alza del costo del transporte público.

Lo que no se dice es que no fue solo Santiago quien murió. Él no fue la primera víctima de la violencia en las protestas de Brasil, ni la primera muerte del acto de ese día. Pocos supieron de la muerte del vendedor callejero Tasman Amaral Accioly, un anciano atropellado por un autobús durante el caos instaurado por las bombas lacrimógenas de la Policía Militar en la Estación Central de Brasil o de los casos ocurridos en Belo Horizonte y Ribeirão Preto (Estado de São Paulo) el año pasado.

Invisibles son también los millones de víctimas de un sistema que mata sin piedad todos los días.

One of the headlines publicized by the blog Anonymous Br4sil, that made a list of other deaths that occurred in protests.

El blog ‘Anonymous Br4sil’ (www.anonymousbr4sil.net) también publicó algunos titulares con una lista de muertes que ocurrieron en las manifestaciones [pt].

El CMI -Centro de medios de comunicación independiente, publicó una lista de personas asesinadas y heridas en manifestaciones en Brasil [pt]. La mayoría de las víctimas perdió su vida o visión por las balas de caucho o por las bombas lacrimógenas usadas por las fuerzas policiales pero han sido registrados casos de atropellamientos e incluso de caídas en los viaductos. 

Nuevas leyes: ¿contra la violencia o contra las manifestaciones?

En la atmósfera de clamor público las autoridades políticas se están aprovechando de la controversia para reivindicar cambios legislativos de “mano dura” que supuestamente podrían poner fin a la violencia por parte de los manifestantes. El senador Jorge Vianna (PT-AC) dio incluso un discurso pidiendo que la Ley 499/2013 (Projecto de Lei nº 499/2013) [pt], que define los crímenes de terrorismo en Brasil, sea votada de urgencia. 

Para él [pt], “Es una manifestación terrorista cuando un periodista no puede trabajar cubriendo una protesta, cuando un encapuchado impide trabajar a los periodistas. Esta es una acción terrorista.”

El secretario de Seguridad pública de Río de Janeiro, José Mariano Beltrame, ha enviado un proyecto de ley [pt] al Ministerio de Justicia que, entre otras medidas establece la prohibición de usar máscaras durante las manifestaciones.  

“En función de lo que hoy día tenemos como leyes no tenemos las condiciones de mantener esa gente en prisión y castigarlos por crímenes que son de poco potencial ofensivo. Hemos arrestado a mucha gente, había al menos 50 el jueves pero todos fueron liberados. Hicimos este estudio para proponer cambios legislativos que impidan que esto suceda,” afirmó [pt], concluyendo que “tenemos la Copa del Mundo a nuestra puerta.”

El abogado Pedro Abramovay reaccionó a la propuesta como una tipificación del terrorismo y publicó una carta al senador Vianna [pt]:

Após anos de discussão, de muito debate, de muito diálogo com experiências internacionais, estou completamente convencido de que esta legislação não trará nenhum benefício concreto para a população brasileira e pode gerar enormes prejuízos para a nossa democracia.

É necessário, em primeiro lugar, separar a ideia de condenação total do terrorismo da necessidade de se criar um tipo penal específico para ele. O terrorismo é a maior violência que se pode cometer contra a democracia. É a aposta na violência e no medo como forma de substituição do diálogo democrático. Por isso ele deve ser condenado e punido.

Después de años de discusión, de mucho debate, de mucho diálogo con experiencias internacionales, estoy completamente convencido que esta legislación no traerá ningún beneficio concreto a la población brasilera y podría generar grandes heridas a nuestra democracia. 

Es necesario, en primer lugar, separar la idea de condena total del terrorismo de la necesidad de crear un castigo específico por el delito de terrorismo. El terrorismo es la mayor violencia que puede ser cometida contra la democracia. Es la apuesta sobre la violencia y el miedo como una forma de sustituir el diálogo democrático. Es por esto que debe ser condenado y castigado. 

Aún senadores del mismo partido critican la llamada Ley del terrorismo:

Una ley demasiado general, como la del terrorismo, puede llevar a excesos del Estado contra el ciudadano. El Brasil no necesita de otra AI-5 [la Ley institucional numero cinco, uno de los principales decretos emitidos por la dictadura militar en los años después del golpe de estado de 1964 en Brasil.]

Corrección: La encuesta sobre las personas asesinadas y heridas en las protestas en Brasil fue realizada por el Centro de medios de comunicación independientes (CMI) de Brasil y no por el blog ‘Anonymous Br4sil como se indicaba en la versión original de este artículo en portugués publicado el 12 de febrero 2014.

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