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Acusados de asesinato y desesperados por justicia, campesinos en huelga de hambre en Paraguay

Cinco campesinos sin tierras, acusados de estar implicados en la muerte de once agricultores y seis policías durante del proceso de desalojo de unas tierras en junio de 2012 en Paraguay, llevan más de 30 días de huelga de hambre para pedir justicia y libertad. Los problemas de la distribución de tierras y la corrupción judicial han pasado a un primer plano en uno de los conflictos más polémicos que el país sudamericano ha tenido en los últimos años.

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Campesinos acusados de la masacre de Curuguaty en huelga de hambre. Foto de Articulación Curuguaty.

Campos Morombí, o Marina Kue, como se conoce comúnmente entre los vecinos de la ciudad de Curuguaty, fue el escenario del mortal enfrentamiento entre los labriegos y la policía. Posteriormente, la masacre sirvió como pretexto para destituir al presidente democráticamente elegido Fernando Lugo, tras un juicio político enturbiado por falta de procedimientos adecuados y declaraciones infundadas.

Los campesinos afirmaron que la propiedad pertenece al estado y que el exdictador paraguayo Alfredo Stroessner, la había cedido ilegalmente a Blas Riquelme [en]. Exsenador del Partido Colorado, poderoso hombre de negocios y uno de los amigos íntimos del dictador, Riquelme había declarado que la tierra era de su propiedad. 

Casos como este son frecuentes en Paraguay, uno de los países de Sudamérica con mayor desigualdad y donde, según la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura (FAO), más del 80% de la tierra está en manos de menos del 2% de la población.

Cuando 300 policías antidisturbios entraron en Marina Kué para desalojar a 50 campesinos que habían ocupado los campos, incluyendo mujeres y niños, se produjo un tiroteo que causó las muertes tanto de policías como de campesinos. Aunque no está claro quién ni cuándo empezó el tiroteo, el Fiscal del Estado se apresuró a presentar cargos contra once campesinos.

En la actualidad, los campesinos llevan más de año y medio inmersos en una larga batalla legal, y están acusados de asesinato, asociación criminal y ocupación ilegal de la propiedad privada, pero todavía no se han encontrado pruebas que demuestren las acusaciones del Fiscal del Estado. Según los activistas y las asociaciones en defensa de los derechos humanos, el juicio legal es en realidad un asunto político, una máscara para ocultar una medida orquestada para impugnar a Lugo y tipificar como delito las reivindicaciones de la reforma agraria. 

Algunos de los campesinos acusados están bajo arresto domiciliario, mientras que Adalberto Castro, Arnaldo Quintana, Felipe Benítez, Néstor Castro y Rubén Villalba están encerrados en una pequeña celda de la prisión Tacumbú, donde pasan por una huelga de hambre. El periodista Santi Carneri les hizo algunas fotos para su blog Fotoreportajeando:

Para añadir ambigüedades al caso, la investigación judicial se ha centrado únicamente en las muertes de los policías, mientras que las de los campesinos, las denuncias de tortura, las ejecuciones sumariales y otras violaciones de los derechos que sufrieron los civiles han pasado desapercibidas.

Además, todavía no se ha resuelto la cuestión de la titularidad de las tierras, que, según los acusados, es el asunto más importante que está en juego.

La huelga de hambre ha reavivado la indignación pública ante la mala gestión del caso. Alfredo Boccia, un conocido escritor de artículos de opinión para el periódico Ultima Hora, publicó en su blog:

El error de los huelguistas es el de ser paraguayos.Si hubieran sido de la oposición venezolana tendrían mejor prensa, parlamentarios que se rasgaran las vestiduras y políticos de todos los colores haciendo fila para visitarlos.

Precisamente, en otra serie de acontecimientos que han provocado críticas, el expresidente y ahora senador Fernando Lugo y sus colegas de la coalición política Frente Guasu denunciaron que no podían ver a los campesinos en huelga de hambre debido a una “Orden Superior”.

En una carta de solidaridad y apoyo, Adolfo Pérez Esquivel, el argentino Premio Nobel de la Paz, criticó el trato injusto que los campesinos están recibiendo por parte de las autoridades legales:

Esta falta de humanidad y respeto a los derechos humanos de las personas, no hacen más que corroborar una política de evitar el esclarecimiento de lo sucedido realmente en el Caso Curuguaty

A medida que la huelga de hambre prosiga, la pregunta “¿qué ocurrió en Curugaty?” resonará con más fuerza. La respuesta determinará no sólo el destino de los campesinos acusados, sino también la confianza de los paraguayos en el sistema judicial de su país y su esperanza de un proceso equitativo.

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