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Tres años de revolución en Siria: “Nuestro sueño sigue vivo”

Esta publicación es parte de la serie de artículos especiales de la bloguera y activista Marcell Shehwaro, que describien la realidad de la vida en Siria durante el conflicto armado en curso entre las fuerzas leales al régimen actual y los que buscan deponerlo. 

Marcell and friends preparing the martyrs memorial to commemorate the third anniversary of the Syrian revolution

Marcell y sus amigos preparando el memorial de los mártires en conmemoración a lo tercer aniversario de la revolución siria. 

Antes de la idea

Me di cuenta recientemente de cómo demoramos al hablar del tercer aniversario de la revolución siria. Como si retrasando hablar del tema pudiéramos cambiar la deprimente realidad. Estamos celebrando el tercer año desde el comienzo de la revolución. Mucho ha cambiado en esos tres años, hasta el punto en que uno no se reconoce a uno mismo, a sus amigos, su familia ni su propia casa. Los que lograron permanecer como eran -si puedes encontrar algún sirio que no haya cambiado- tienen suerte. O quizás, tengan muy mala suerte.

Noté también la ausencia del debate que a los sirios nos encanta entablar todos los años, sobre la fecha exacta del comienzo de la revolución. La pregunta que nos hacemos en broma es: ¿eres partidario de la revolución del 15 o del 18 de marzo? Intentaré explicar de forma breve el origen de este debate, que no ha renacido este año a causa del agotamiento, o quizás, por habernos renunciado a señalar a la fecha exacta en que estalló la revolución.

Este es el argumento presentado por los que defienden que la revolución empezó el 15 de marzo de 2011: este día, una pequeña manifestación de protesta tuvo lugar en Al Hareeqa, Damasco. Muchos manifestantes fueron detenidos, lo que dio lugar a un plantón de protesta al día siguiente, cerca del Ministerio del Interior, para exigir su liberación. 

Los que afirman que la revolución empezó el 18 de marzo (me incluyo entre ellos), declaran que la revolución tuvo inicio en Daraa, el 18 de marzo de 2011 y que este fue el punto de no retorno. Todo que ocurrió antes fue simplemente un preludio, con relativamente pocos participantes, y que habría sido reprimido de no habe sido por la rebelión popular en Daraa el 18 de marzo. 

Este año parece ser que alcanzamos un consenso que el aniversario se celebre desde el 15 al 18 de marzo. Y en Alepo, mi ciudad, tuvo lugar un acalorado debate entre los que decidieron quedarse y los que decidieron tomarse un descanso en Turquía. Decidimos preparar esta celebración del aniversario hace 10 días.

Mientras se prepara la idea 

Un amigo, un entusiasta que admiro por su creencia apasionada en la revolución, dice: “Necesitamos organizar algo por todo Siria”. Tan luego dijo eso, nos dimos cuenta del cuán difícil se tornó decir “todo Siria”. Las preocupaciones de la gente sitiada en Damasco y en Homs son totalmente distintas de las preocupaciones de la gente de la parte liberada en el Norte, que es dolorosamente distinta de la vida normal en otras partes del país. Incluso las preocupaciones de los que se encuentran en la parte liberada, al Norte, no son las mismas de la gente en Alepo, que está siendo constantemente bombardeada; o Idlib, que está celebrando su reciente liberación; o Al Raqqa, que sufre bajo una nueva dictadura -una facción que se autodenomina Estado Islámico del Iraq y Siria, o como los sirios prefieren llamarlos, el Daesh.

Pese a todo eso, empezamos un pequeño grupo en Facebook para preparar el tercer aniversario de la revolución, pues raramente nos encontramos en la vida real, gracias a los cortes de electricidad y a la dificultad de acceso a internet de una región a otra. Insistimos en volver a introducir los valores básicos de la revolución. Alguien sugirió la consigna “Derechos, Humanidad, Justicia”. Sin embargo hoy en día están los que se oponen a la revolución sólo por la palabra “libertad”, así que insistimos en incluirla en la consigna. Decidimos por “Libertad, Justicia, Dignidad” como nuestro lema en este aniversario, que expresa la esencia de los valores que sosteníamos en el principio del movimiento. 

Reconocimos que hay muchas razones por las que el lema haya cambiado en esos tres años y como la lingüística ha interferido para negarle sus valores a la revolución. Entre ellas la política, el dinero y el deseo de complacer a los medios de información occidentales adoptando su vocabulario. Porque somos los hijos de esta revolución decidimos que necesitamos recordar al mundo que lo que está ocurriendo hoy en Siria no es una crisis, un conflicto, una guerra civil o un enfrentamiento entre dos fuerzas. Lo que ocurre es una revolución: un sueño de cambio, de derechos humanos, libertad, justicia y dignidad. Estas son las razones de nuestra elección del lema de este año. 

Un levantamiento por Libertad, Justicia y Dignidad

El primer día nuestro lema será la “Libertad”. Pintaremos la palabra en distintos idiomas en una pared pública en Alepo, para decir al mundo que está presenciando nuestro derramamiento de sangre, que no importa el precio que paguemos, todavía creemos en la libertad.  

El segundo día enfocaremos en la palabra “Justicia” y presentaremos un memorial con las fotografías de 500 mártires asesinados en Alepo. Además, llevaremos flores a las tumbas de los mártires, que pasaron a llenar nuestros cementerios. 

El tercer día, celebraremos la “Dignidad”. Tomaremos cartas desde la línea de frente de las Fuerzas de Liberación Siria, de los campamentos médicos, de los activistas y personas de la calle. Serán cartas de apoyo desde una parte de Siria a otra. 

El último día, construiremos semáforos revolucionarios recordando a la gente que “Llamar a la gente apóstata es un punto crítico decisivo”, “La revolución es una calle de una sola dirección” y “El camino por delante está monitorizado por las cameras de los medios de información”, entre otros. 

Nos llena de dolor contemplar a todos los pequeños detalles que preparamos. Duele buscar viejos lemas que eran el sueño de muchos sirios, antes de que la violencia nos cambiara. Las fotografías de los mártires son desgarradoras. ¿Cómo pueden haberse convertido en números, después de haber estado cubiertos en sangre y cuando el dolor de sus familias está todavía lejos de aplacarse? Es agotador escribir a otros sirios cuyo sufrimiento y desafíos conocimos tan poco. Es preocupante pensar que efectivamente nos están empezando a dividir. 

Duele intentar traer de vuelta la alegría que desapareció después del primer año, la intensidad de los preparativos para el segundo aniversario y tener en cuenta cuánto hemos perdido hasta el momento de este tercer aniversario. 

Siento orgullo del hecho de que después de toda la violencia, no nos hemos vuelto locos y que todavía nos apegamos a valores muy altos. Estamos quizás desgastados por los debates, las puñaladas por la espalda y los errores tan horribles cometidos. Pero me enorgullezco del movimiento, con los errores incluidos y tal como he escrito en el dialecto local a los combatientes que se quedaron agotados y se rindieron: 

“El camino de la revolución es tan lleno de orgullo y de libertad cuanto el número de personas que perdimos y la energía y los sueños que se esfumaron. Les escribo para recordarles del momento en que alzamos las manos en la manifestación de protesta y juramos recorrer juntos el camino y construir un futuro mejor para este país. 

“Escribo para decirte que quizás, no te hayas dado cuenta de la importancia de tu presencia entre nosotros, como yo. Acuérdate que nos apoyamos los unos en los otros y que cada uno que se marcha nos deja a todos con las espaldas a descubierto. Acuérdate que tenemos un deber para con las familias de los mártires”. 

“Quizás, el último año nos haya conmocionado de manera particular, lo que nos hace recordar que para alcanzar la libertad tuvimos que pagar un alto precio y que nuestra posibilidad de estar viviendo ahora en las áreas liberadas fue pagada con la sangre de los jóvenes alcanzados por las primeras balas, disparadas en las manifestaciones. Hoy podemos movernos libremente por Alepo sin un dictador, gracias al sacrificio de Abu Younis, Sultan, Saif, Amin y muchos otros jóvenes. 

“Tenemos todavía mucho por lo que luchar, para que Abdulwahab, Abu Mariam, Luay Abu El Joud y Nour y muchos otros regresen.  

“Tenemos mucho que caminar para que la gente en Siria no siga siendo martirizada, como Tuti, muerto bajo tortura. 

“Sí, el camino es muy largo. Pero así como escribimos en las paredes de mi ciudad, una cita del poeta palestino Mahmoud Darwish:

“Seguimos vivos y perduraremos. Nuestro sueño seguirá vivo, sea como sea”. 

Marcell Shehwaro bloguea en marcellita.com y tuitea en @Marcellita, ambos fundamentalmente en árabe.

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