Jugar a las canicas

Desde Colombia, Carlos Múnera, del blog Todos somos iguales, recuerda tiempos de juegos de canicas, cuando “el escenario se presentaba como un duelo de varios”:

Comienzan las posiciones, los agaches, los cálculos visuales y la impresionante puntería de los sabios del juego, más que sabios dotados, pues, la cosa es de don, de regalo, de vestimento de lo alto. Miran, calculan, ensartan la bola entre los dedos, que se arrugan para asir firmemente y ¡taz!, golpe certero a la víctima y el inventario del fuerte se hace más grande. ¿Las víctimas? débiles participantes que menoscaban el bolsillo de mamá, que no hacen rendir una bolsa de bolas o canicas más que tres días.

Canicas

Canicas. Foto del usuario jacilluch de Flickr. CC BY-SA 2.0.

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