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Siria: De inventor a obrero

Este artículo fue publicado previamente en Syria Untold [en].

Cincuenta años bajo su dominio, la familia Assad — padre e hijo — no es sólo responsable de cientos de miles de víctimas en Siria, sino también del perpetuo infanticidio del talento y los sueños sirios. La historia de Ismail al-Shimali expone el mecanismo baazista de disminuir cualquier posibilidad de desarrollo científico o cultural en el país.

Photo of Ismail al-Shimali, taken from his facebook page. Used with permission.

Foto de Ismail al-Shimali de su página de Facebook. Usada con su consentimiento.

Brillante como una maldición 

Desde niño, al-Shimali tenía pasión por la mecánica. Pasaba días y noches pegado a su motocicleta, descubriendo todos sus detalles, intentando modificarla y hacerla más eficiente. Después de la secundaria, dejó su pueblo en el campo de Hama, y se trasladó a Aleppo, donde se matriculó como estudiante en el Instituto de Ingeniería Mecánica. 

Como parte de su proyecto de graduación, el joven inventó un dispositivo de medición llamado el “Vernier Caliper Bisector”, una innovación que le granjeó un diploma como estudiante destacado, y allanó el camino para una larga serie de decepciones.

Un año después de solicitar la patente de su innovación, y después de muchos intentos, avanzando pesadamente hacia la Dirección de Protección de la Propiedad Intelectual, recibió la Medalla de Oro de honor, como un inventor sirio. “Fui afortunado,” dice al-Shimali, “Otras personas estuvieron esperando al menos cuatro años para conseguir la patente.”

La única aspiración de Al-Shimali en ese momento era conseguir una excepción que le permitiera continuar su educación en la facultad de Ingeniería Mecánica. Con su patente en la mano, vagaba por las calles, llamando a todas las puertas: el Ministro de Economía, el Ministro de Educación Superior y hasta al mismísimo presidente de Siria, pero tuvo que enfrentarse a las burlas e incluso a la indiferencia total. “El jefe de los Institutos Superiores en Siria, al que había presentado una solicitud formal, tiró mi papel a la basura, gritando, “nadie te pidió que fueras un prestigioso inventor. Tenemos cosas más importantes por las qué preocuparnos,” rememora al-Shimali en una entrevista con SyriaUntold. 

Blueprint of al-Shimali's measuring device. Used with permission

Original del dispositivo de medición de al-Shimali. Usado con su permiso.

El brote del levantamiento: Una renovada esperanza

Así como los gritos contra la injusticia en Siria se volvían cada vez más altos, así la esperanza de al-Shimali crecía por una patria más brillante, una que celebrara los regalos de su juventud en vez de oprimirlos. Se unió al movimiento civil en su pueblo Salamiyah, y formó parte de incontables manifestaciones pacíficas [en] con otros estudiantes universitarios, con la esperanza de que el gobierno escuchara su legítimas demandas.

Cuando el número de manifestantes empezó a ser muy alto, el régimen intensificó los arrestos arbitrarios en la ciudad, y al-Shimali fue detenido en mayo del 2012. “Me torturaron, como si nosotros fuéramos la fuente de toda la maldad del mundo,” reflexiona. “Me trasladaron a la prisión central de Hama, y fui liberado en virtud de un indulto presidencial, un mes después.”

Las fuerzas de seguridad del régimen confiscaron la preciada moto de al-Shimali, además de la mayoría de sus posesiones, allanando su casa varias veces para arrestarlo otra vez. Para salvarse de ser humillado y pasar una dolorosa experiencia en la cárcel, se vio forzado a huir al Líbano, donde le espera un destino incierto.

Exilio: Desde la invención al trabajo forzado

El desproporcionado número de refugiados en Siria, además de los discursos dominantes propagados por los líderes de las fuerzas políticas y las élites, han tenido un profundo efecto en la población de El Líbano, y el prejuicio empieza a manifestarse en cada aspecto. “Los precios de las propiedades se han elevado exponencialmente desde el 2011, y la explotación laboral de los trabajadores sirios es galopante,” señala al-Shimali.

Después de que su diploma certificado y su patente resultaran inútiles, el joven inventor pasó a ocupar tristemente trabajos mundanos desde su llegada al Líbano en octubre del 2012. Desde obrero de la construcción, operador de aserradero y herrero. Al-Shimali actualmente distribuye agua potable para vivir. “He intentado encontrar mejores trabajos, algo más compatible con mis estudios, pero la cruda y degradante respuesta bloqueó cada intento.”

La historia de Ismail al-Shimali habla de determinación y falta de equidad pero es una de muchas, tantas como la guerra sigue generando cada día en cientos de sirios, y un futuro sin salida aparente que hace añicos las esperanzas y los sueños de miles más.

Este artículo fue publicado previamente en Syria Untold [en].

 

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