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Ganadores y perdedores de las elecciones legislativas 2014 en Indonesia

A banner of Jokowi for president in central Jakarta. Photo by Herianus, Copyright @Demotix (3/15/2014)

Una banderola de Jokowi para presidente en Jakarta central. Fotografía de Herianus, Copyright @Demotix (3/15/2014)

190 millones de votantes, 12 partidos, 560 bancas en el parlamento.

Los indonesios votarán dos veces este año: el 9 de abril para las elecciones legislativas a nivel local y nacional y tres meses después, el 9 de julio, para la elección presidencial. Un partido para poder postular un candidato a la presidencia necesita contar con el 20 por ciento de las bancas legislativas o con el 25 por ciento del voto popular. Pero según el conteo rápido, ningún partido alcanzó el umbral mínimo, lo que significa que será necesario construir coaliciones [en].

No obstante, Endy M. Bayuni subestimó el valor [en] de las recientes elecciones:

Indonesia está ahora bastante cómoda con el relevo constante. Estos cambios reflejaron la voluntad de los ciudadanos que en ejercicio de sus derechos soberanos participaron periódicamente de las elecciones. Los líderes elegidos también están aprendiendo que sus cargos e influencia no son permanentes y que deben rendir cuentas de sus políticas y de sus actos. 

Sólo dos presidentes gobernaron [en] Indonesia en 53 años a partir de 1945. Pero desde las reformas democráticas de 1998, los indonesios ya tuvieron la oportunidad de elegir cuatro presidentes. 

Sin embargo, la política indonesia aún se encuentra afectada por diversos asuntos, tales como la corrupción y una burocracia ineficiente. Esto fue señalado [en] por Zak Rose:

La clase política indonesia nunca ha gozado de tan poca popularidad. Las iniciativas de democratización paralizadas y la corrupción incontrolable en las instituciones del poder político y militar no han pasado desapercibidas para el público indonesio. La lealtad partidaria ha tocado fondo y un electorado cada vez más cínico está ávido de encontrar alternativas al status quo.

En la búsqueda de alternativas, muchos depositaron sus esperanzas y apoyaron al gobernador de Jakarta, Joko “Jokowi” Widodo, un político en ascenso [en], admirado por su estilo de gobierno popular. Su popularidad a menudo es denominada el ‘Efecto Jokowi’.

Pero el ‘Efecto Jokowi’ demostró ser limitado si nos basamos en los resultados de las elecciones [en] recientes. Wimar Witoelar trató de explicar por qué el partido opositor de Jokowi tuvo un pobre desempeño [eng] en las elecciones:

Me equivoqué. Los medios se  equivocaron. Las encuestas se equivocaron. El Efecto Jokowi no existe. O quizás existe, pero no es lo suficientemente fuerte para terminar con el monopolio del partido de la oligarquía sobre el electorado. 

Quienes apoyan a Jokowi puede que tengan moral pero no voluntad ganadora, ya que al no votar por el partido que lo va a postular como candidato no están invirtiendo en la candidatura de Jokowi para las próximas elecciones.

Los resultados del conteo rápido son humillantes. Es triste que violadores de los derechos humanos y notorios manipuladores del poder consigan equiparar fuerzas con un nuevo líder popular. Esto demuestra que se fracasó en el intento de convertir la popularidad de Jokowi en votos.

Winarno Zain analizó por qué el sector empresarial [en] no se mostraba demasiado entusiasta acerca del resultado de las elecciones y respecto al ‘Efecto Jokowi’ en particular:

Primero, dada la distribución de votos entre los partidos, es claro que cualquier gobierno de coalición que se forme, sería débil e ineficiente, ya que el debate sobre políticas gubernamentales y el proceso de toma de decisiones tardaría demasiado en la cámara de representantes.

Segundo, durante la campaña, la retórica populista y nacionalista alcanzó su pico máximo, incluso con palabras duras contra intereses comerciales extranjeros que alarmaron a la comunidad empresarial, que ya estaba preocupada por el retroceso en políticas gubernamentales referidas al comercio y la inversión como se refleja en la legislación aprobada recientemente en dicha materia.

Jokowi, quien lidera la competencia, no ha hecho público su pensamiento en materia económica. Sólo sabemos que fabricaba y exportaba muebles. 

Indonesia es la nación con mayor población musulmana del mundo. Los partidos islámicos han participado en el proceso electoral pero sus votos han venido decreciendo [eng] en los últimos años. Pero este año, los votos fueron en aumento, para sorpresa de muchos analistas. Sin embargo, Dr Greg Fealy aclaró [en] que esto no significa un  ‘resurgimiento del islam político’:

El resultado de las elecciones no muestra el resurgimiento del islam político, sino que demuestra su resiliencia y capacidad de adaptación a las actitudes cambiantes del electorado.Los cuatro partidos islámicos que han obtenido bancas en el parlamento las consiguieron en parte porque se acercaron al centro del espectro político y se alejaron de la posición doctrinaria islámica. 

Algunos magnates de los medios también se sumaron a las elecciones pero sus partidos no lideraron las elecciones. Para Agus Sudibyo, esto significó que los votantes tienen la capacidad de discernir [en] de manera crítica entre la información provista por los medios:

Toman en cuenta lazos fundamentales como origen étnico y creencias; bastante lejanos a credibilidad y calidad.

Las personas no son lienzos en blanco sobre los cuales los medios pueden pintar. Son competentes para hacer comentarios sobre la información que reciben, por lo tanto debería reconsiderarse la mirada acerca de los ciudadanos como meros consumidores pasivos de los medios. 

Otro factor en la campaña es la participación del electorado joven. Hasyim Widhiarto demostró el impacto del voto joven [en]:

La abundancia de jóvenes también explica por qué Indonesia se ganó el título de una de las naciones más activas en las redes sociales como Twitter y Facebook en los últimos años, inspirando a los partidos y a los políticos a desarrollar sus campañas en el ciberespacio.

Jakarta Governor Joko Widodo and his wife cast their votes in the legislative elections in Jakarta. Photo by Denny Pohan, Copyright @Demotix (4/9/2014)

El gobernador de Jakarta Joko Widodo y su esposa votan en las elecciones legislativas en Jakarta.        Fotografía por  Denny Pohan, Copyright @Demotix (4/9/2014)

Los principales partidos de Indonesia están ahora ocupados formando alianzas [en], preparándose para las elecciones presidenciales de julio. El candidato más popular sigue siendo Jokowi. Christian von Lübke explica por qué Jokowi es popular [en] entre las masas:

La idea de un candidato surgido de la sociedad misma, que llega por fuera de la clase política– que no es un retoño de una dinastía política, ni un magnate empresario, ni un general del ejército y que realmente escucha las preocupaciones de los ciudadanos– me provoca gran entusiasmo.

Pero algunos también están preocupados por quiénes están detrás de Jokowi:

En los ojos de los observadores escépticos, el ex alcalde de Solo ya se encuentra atrapado en una red de férreos intereses, agentes de poder y financistas de campañas políticas

Donny Syofyan advirtió  acerca del uso indebido [en] del poder del ‘Efecto Jokowi’:

El ‘Efecto Jokowi’, la abrumadora influencia de Jokowi debida a su actual popularidad, es susceptible de ser usado de manera incorrecta. Jokowi no debería ser explotado como el favorito de los medios. Jokowi a menudo saca provecho de su magnetismo personal pero esto no debería significar inmunidad en los medios para él ni para sus partidarios.

1 Comentario

  • Excelente artículo sobre la realidad política en Indonesia.
    Jokowi, es una persona que se acerca al pueblo, como nadie lo ha hecho hasta ahora.
    Saludos

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