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Un brasileño usa Twitter para atacar el racismo y agresión a empleadas domésticas por sus patrones

Slave carrying a white child on her back, in 1870, Bahia. (Photo: Instituto Moreira Salles/Geledés)

Esclava cargando bebé blanco en 1870 en Bahia, Brazil. Foto cortesía de Instituto Moreira Salles/Geledés

La semana pasada, la cuenta de Twitter @aminhaempregada [pt] (mi sirvienta) comenzó a retuitear los tuits de patrones brasileños que se refieren a sus empleadas domésticas de manera racista, agresiva y chocante. 

La cuenta de Twitter en portugués ofrece un vistazo a los prejuicios sociales, racismo y ausencia de empatía [pt] que existe en la sociedad brasileña, especialmente en cuanto a las actitudes a empleados domésticos. La cuenta tiene alrededor de 10 mil seguidores a la fecha. 

De acuerdo al Instituto de Geografía y Estadística de Brasil (IBGE) 92 por ciento [pt] de los 7.2 millones de empleados domésticos en Brasil son mujeres y de dichas mujeres, 60 por ciento es de raza negra. 

La cuenta Minha Empregada fue creada por un publicista de 33 años de edad [pt] que no quiere ser identificado. Muchos de los retuits mencionan la raza al quejarse de su empleada doméstica:

Las sirvientas son el mejor tipo de gente negra.

Mi sirvienta lleva trabajando aquí dos años y es negra. Mi perro todavía le ladra cada vez que la ve… y yo también.

También toman puntos de vista condescendientes al asumir que los empleados domésticos son del noreste de Brasil, una de las regiones más pobres:

La xenofobia es no aceptar extranjeros… Yo sí acepto a mi sirvienta en Sao Paulo y ella es del noreste… jajajaja

Algunos tuits usan tono despectivo para quejarse de sus sirvientas o avergonzarlas:

Estoy aquí con mi aire acondicionado prendido, detrás de una puerta cerrada y en lugar de tocar la puerta, MI ESTÚPIDA SIRVIENTA simplemente la abre

Otros incluso amenazan con violencia:

Mi sirvienta tiene suerte de que llegaré tarde a la casa… esperen a que me tope con esa pendeja y le de una patada en el pescuezo

Un retrato de prejuicio 

Como muestra en algunos de sus tuits [pt] el autor de este perfil, muchas de las personas que son evidenciadas en su cuenta intentan explicarse a si mismas y negar que son racistas. Otras cuentas de Twitter, tales como  @NãoSouHomofóbico [pt] (No soy homofóbico) y @NãoSouRacista [pt] (No soy racista), son muestra de las dificultades que tienen los brasileños en aceptar sus prejuicios de raza, género y otros.

Un artículo [pt] publicado por la revista izquierdista Carta Capital y republicado por el Instituto de Mujeres Negras Geledés [pt], resalta el problema de la brecha social detrás de esta situación: 

A contratação de trabalhadores domésticos em larga escala é consequência do atraso social de um país. O fato de que existem pessoas que ganham o suficiente para que outra pessoa faça o serviço que ela própria poderia fazer demonstra o abismo da desigualdade social de uma nação. A proporção da existência deste tipo de trabalho se dá na medida que houver, de um lado, um excedente de mão-de-obra desempregada e sem qualificação para outros tipos de serviço, e de outro, uma classe que ganha o suficiente para comprar a força de trabalho de outra pessoa.

La contratación de empleadas domésticas es en gran parte, consecuencia de los atrasos sociales en el país. El hecho de que hay gente que gana suficiente [dinero] para hacer que otra persona haga el trabajo que ellos podrían hacer muestra la brecha en inequidad social en el país. Las proporciones de la existencia de este tipo de trabajo existen porque por un lado hay una sobreoferta de personas no calificadas para otro tipo de trabajo y por el otro, una clase que gana lo suficiente para comprar el trabajo de otros. 

Brasil abolió la esclavitud en 1888, volviéndose la última nación del mundo occidental en hacerlo [en]. Sin embargo, sin educación o capacitación vocacional, muchas de las mujeres negras que fueron liberadas comenzaron a trabajar como empleadas domésticas, legado que se mantiene al día de hoy. 

Con el pasar de los años, las condiciones de los empleados domésticos en Brasil han mejorado. Hoy cada vez menos se dan casos de empleadas domésticas que viven en las casas de sus patrones (estando a disposición de las necesidades del patrón a todas horas). y por ello ahora son relativamente más independientes y pueden cobrar más por sus servicios. Sin embargo, la actitud de incivilidad y de poco aprecio por los empleados domésticos permanece.  

El año pasado, tras un doloroso debate, Brasil aprobó una enmienda constitucional [pt] para proteger los derechos de los empleados domésticos. Aunque la Ley fue aprobada por el Senado, todavía requiere de la aprobación por la Cámara de Diputados [pt] para poder entrar en efecto. 

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