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La diferencia salarial de género en EE.UU. a través de la lente de los medios sociales

Activists, community leaders and politicians gather on the steps of City Hall in New York to rally against pay disparity on Equal Pay Day. April 8, 2014. Photo by Richard Levine. Copyright Demotix.

Activistas, líderes comunitarias y políticas reunidas en la escalinata del edificio del Ayuntamiento de Nueva York manifestandose en contra de la desigualdad en el Día por la igualdad de salarios. 8 de abril de 2014. Fotografía por Richard Levine. Copyright Demotix.

Las noticias recientes acerca del salario de 600,000 dólares americanos [en] que presuntamente recibía Chelsea Clinton, la hija del ex presidente estadounidense Bill Clinton, como corresponsal especial de la cadena NBC causó indignación en los medios sociales [en] – entre periodistas y partidarios por igual.

Si la cifra es correcta, significa que Clinton ganó más [en] que la ex editora ejecutiva del New York Times, Jill Abramson, que renunció a su cargo en mayo de 2014 debido a una presunta disputa por la diferencia salarial de género [en], para asumir una carga laboral mucho más liviana. 

Una mujer con una remuneración excesiva no es una representación exacta de las mujeres que trabajan en los medios masivos, ni de la fuerza laboral en general, pero la desagradable sorpresa de conocer el monto de ese salario logró reavivar una vez más el debate sobre la diferencia salarial de género en los EE.UU.

Gran parte de la investigación [en] y de la cobertura en los medios [en] de la diferencia salarial de género ha estado dedicada a explorar las razones por las cuales las mujeres en promedio ganan menos que los hombres en EE.UU. En abril, el asunto atrajo aún más atención, gracias a que el presidente Barack Obama firmó un decreto ordenando a los contratistas del gobierno que publicaran los datos sobre los salarios por raza y género [en]. La idea es que la transparencia en los salarios faculte a las mujeres a exigir igual remuneración por igual trabajo y obligue a los empleadores a analizar las disparidades salariales en sus organizaciones que normalmente nunca serían examinadas.

El asunto ha sido también un tema popular de discusión en los medios sociales. Allí, algunos compartieron en línea anécdotas personales de la brecha salarial bajo el anonimato de sus nombres de usuarios.  

Las mujeres, a menudo más tímidas en la negociación que los hombres [en], exigen menos dinero cuando les ofrecen un empleo, lo que resulta en un salario base más bajo que impacta en sus ingresos de por vida [en]. Un gerente de una gran compañía multinacional escribió en Twoxchromosomes [en] su subreddit en Reddit:

I work for a large multinational tech company, I regularly hire woman for 65% to 75% of what males make.

Our process, despite the pay gap, is identical for men and women. We start with phone interviews, and move into a personal and technical interview. Once a candidate passes both of those, we start salary negotiations. This is where the women seem to come in last.
The reason they don't keep up, from where I sit, is simple. Often, a woman will enter the salary negotiation phase and I'll tell them a number will be sent to them in a couple days. Usually we start around $45k for an entry level position. 50% to 60% of the women I interview simply take this offer. It's insane, I already know I can get authorization for more if you simply refuse. Inversely, almost 90% of the men I interview immediately ask for more upon getting the offer.

Trabajo para una gran compañía multinacional de tecnología, regularmente contrato mujeres por un 65% o un 75% de lo que ganan los hombres. 

Nuestro proceso, pese a la brecha salarial, es idéntico para hombres y mujeres.Comenzamos con entrevistas telefónicas y luego hacemos entrevistas personales y técnicas. Una vez que el candidato supera ambas, comenzamos las negociaciones salariales. Ahí es donde las mujeres parecen quedarse atrás. La razón por la que no están a la altura, desde donde yo lo veo, es simple. A menudo cuando una mujer entra a la fase de negociación salarial le digo que se le enviará una oferta en un par de días. Generalmente, comenzamos con aproximadamente $45,000 para un cargo de nivel inicial. Entre un 50% y 60% de las mujeres que entrevisto simplemente aceptan esta oferta. Es insano, yo ya sé que puedo obtener autorización para más si simplemente rechaza la oferta. De manera inversa, casi el 90 % de los hombres que entrevisto inmediatamente piden más cuando reciben la oferta. 

Las mujeres dudan a la hora de negociar con justa causa. Un estudio de Carnegie Mellon ha mostrado que las mujeres que negocian son percibidas de manera negativa por evaluadores de ambos sexos [en].

En marzo de 2014, el blog The Philosophy Smoker contó la historia de una joven mujer recientemente graduada a la que le ofrecieron un puesto como titular en una facultad en el norte del estado de Nueva York. Ella negoció para obtener, entre otras cosas, un salario más alto y un semestre de licencia por maternidad y la oferta fue rescindida [en].

Inside Higher Ed [en] retomó la historia. Un comentarista, “MJL,” explicó [en] lo que se espera de las mujeres cuando solicitan un empleo: 

Female candidates are told never, ever to bring up maternity leave or imply in any way that child or elder care responsibilities will be an issue. Some are even advised to leave wedding rings at home and not admit to having a spouse or children, or ever wanting a spouse or children. We are also told to negotiate, and never warned that the offer could be withdrawn. Terror of unemployment has kept me from ever negotiating for more than increased moving compensation, though.

A las candidatas se les dice que nunca jamás planteen el asunto de la licencia por maternidad o insinúen de manera alguna que la responsabilidad por el cuidado de los hijos o de los mayores será un tema. A algunas incluso se les aconseja que dejen sus alianzas en casa y que no admitan que tienen esposo o hijos o que desean un esposo o hijos. A nosotros se nos dice que negociemos y que nunca les advirtamos que la oferta podría ser retirada. El terror al desempleo, sin embargo, me ha impedido negociar por más que mayores compensaciones móviles.

Otro factor que contribuye a la brecha es la elección de estilo de vida. Los hombres y las mujeres reciben igual paga hasta los 30 años [en]. Cuando las parejas comienzan sus familias y tienen hijos, las mujeres recortan sus horas de trabajo y pierden ingresos para el resto de sus vidas laborales, como demuestra este gráfico del Centro de Investigaciones Pew, una usina de ideas no partidaria.

Más madres que padres dicen que debieron interrumpir sus carreras para cuidar a su familia.

Esto plantea una pregunta- “¿La brecha en los ingresos entre hombres y mujeres se debe principalmente a que las mujeres toman malas decisiones respecto a sus carreras?”. Erica Friedman, una escritora y oradora, respondió en el sitio de preguntas y respuestas Quora [en]:

Women are subject to internal and external pressures and societal expectations that are different from men's. Little things like being expected to stop working to have a family and the very natural human tendency to prefer people similar to ourselves around us mean that a woman is unlikely to learn to negotiate her worth, be expected to leave at some point and generally not be one of the guys. This leads to “bad decision making” like needing a suboptimal job when her husband can't/won't/doesn't support the family, not having the internal and external power to change the terms of an agreement, or working too long and too hard for people who are disinclined to notice.

Las mujeres están sujetas a presiones internas y externas y a expectativas sociales que son diferentes a las de los hombres. Pequeñas cosas como que se espera que la mujer deje de trabajar para tener una familia y la muy natural tendencia humana a preferir a gente similar a nosotros mismos, significa que es improbable que una mujer aprenda a negociar su valor, se espera que abandone el empleo en algún punto y que generalmente no sea uno de los muchachos. Esto lleva a “tomar malas decisiones”, como aceptar un empleo menos que óptimo cuando su esposo no provee a la familia, no puede hacerlo o no lo hará, no teniendo poder interno ni externo para modificar los términos del acuerdo o trabajando demasiado tiempo o demasiado duro para personas con tendencia a no notarlo.

La Dra. Claudia Goldin, profesora de economía de la cátedra Henry Lee en la Universidad de Harvard y directora de la Oficina Nacional de Desarrollo de la Investigación Económica del programa de Economía Norteamericana, cree que modificar la cultura del lugar de trabajo [en] va a mitigar la brecha:

The gender gap in pay would be considerably reduced and might vanish altogether if firms did not have an incentive to disproportionately reward individuals who labored long hours and worked particular hours

La diferencia salarial de género se reduciría considerablemente y podría desaparecer por completo si las empresas no tuvieran un incentivo para premiar de manera desproporcionada a los individuos que trabajaron horas extra y en determinados horarios.

Chelsea Clinton es una mujer que gana más que sus compañeros, pero EE.UU. tiene mucho por hacer para lograr igualdad en los salarios. Mientras no exista un camino claro hacia la igualdad salarial, un examen constante del asunto y cambios progresivos deben ser la prioridad. De otra manera, como lo expresó Neera Tanden, presidenta del think tank Centro para el Progreso Norteamericano:

“Una sociedad que subestima a la mitad de su población está condenada a no desarrollar su potencial al máximo.”

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