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Las fluctuaciones del Putin lunar

The Lunar Putin, a literal interpretation. Images mixed by author.

Putin lunar: una interpretación literal. Fotomontaje del autor.

Hace unos años, cuando estudiaba en la UC Berkeley, asistí a una mesa redonda acerca del legado del estalinismo. Como casi todo en Berkeley, el acto estaba abierto al público. Cuando ya se hicieron las presentaciones y algunos comentarios, se invitó al público a formular sus preguntas. Un hombre de aspecto peculiar, al que se le cayeron los papeles de su carpeta al levantarse, se apresuró a lanzar la primera, que, más que una pregunta, era una teoría: «¿Y si —empezó— el terror y la hambruna no hubiesen sido obra del verdadero Stalin, sino de un impostor? ¡De un Stalin malo!». Pese a los esfuerzos de los moderadores para continuar con la mesa redonda, durante los siguientes minutos todo el auditorio escuchó la extraña creencia de aquel hombre de que un segundo Stalin era el culpable de todos los crímenes del comunismo.

Parece cosa de risa. Y en muchos aspectos la teoría de los dos Stalin no es más que el modo tan peculiar que un californiano tiene de entender a uno de los tiranos más sanguinarios de la historia. Sin embargo, este señor de Berkeley no está solo, ya que uno de los académicos más importantes apoya una hipótesis parecida: la teoría de los dos Putin. Aleksandr Dugin [en] es profesor de Ciencia Política en la Universidad Estatal de Moscú (MGU) e ideólogo conservador. Predica la creación de un imperio euroasiático que luche contra la influencia de Estados Unidos y, consecuentemente, ha mostrado su apoyo fragoroso a los rebeldes que desde el Este de Ucrania se oponen al gobierno de Kiev.

A fines del mes pasado, Dugin anunció que la MGU lo había despedido de su puesto en el departamento de Sociología debido a su postura en la crisis de Ucrania. Tras un incendio con varias víctimas mortales, Dugin declaró en una entrevista: «Matar. Matar. Matar. No puedo decir más. Eso es lo que pienso como profesor». Estos comentarios molestaron a muchos, entre los que se incluían las más de once mil personas que firmaron una petición en change.org [ru] que solicitaba el despido de Dugin.

Curiosamente, la Universidad Estatal de Moscú niega [ru] haber despedido a Dugin, quien todavía aparece entre el profesorado del departamento de Sociología. No obstante, Dugin sostiene que sí ha perdido su trabajo y, ahora, afirma que sabe quién es el culpable: el Putin lunar.

Aleksandr Dugin, Democratic-republicans.us.

El Putin lunar no es un impostor, como el Stalin malo, sino el lado oscuro del presidente que se opone a su lado bueno, el Putin solar. Dugin cree que el lado lunar es el que se esconde tras los errores ocasionales de Putin para llevar a Rusia en la dirección correcta. En su libro Putin protiv Putina [Putin contra Putin], publicado en 2012, Dugin estudió en profundidad esta dicotomía, antes de acuñar la terminología de la Luna y el Sol.

Он стал преемником по сговору ельцинских элит и благодаря эффективной информационной кампании. Теоретически он мог править, проводя совсем иную линию—никто не мог бы его одернуть за рукав в силу авторитарного характера российской политики. Его предшественники Горбачев и Ельцин спокойно разрушали Россию кирпич за кирпичом, и им все сошло с рук. Один спокойно умер в своей постели, другой до сих пор рекламирует пиццу и Vuitton. Путин нам вначале был навязан, но стал по-настоящему популярным и народным, так как принялся делать то, что должен был делать болеющий за свой народ и свою страну совестливый и волевой русский человек. Итак, исходя из логики шести подвигов, Путин правил правильно, и мы его за дело поддерживали.

[Putin] fue el sucesor [del Kremlin] gracias a las conspiraciones de las élites de Yeltsin y a una eficaz campaña de información. En teoría, podría haber dirigido el país de una forma muy diferente. Nadie le habría dicho nada, dada la naturaleza autoritaria de la política rusa. Sus predecesores, Gorbachov y Yeltsin, desmontaron Rusia ladrillo a ladrillo, y se salieron con la suya. Uno murió tranquilamente en su cama; el otro sigue apareciendo en anuncios de pizza y Louis Vuitton. Putin fue, al principio, algo que se nos impuso, pero se ganó el apoyo popular cuando decidió hacer por su patria lo que un ruso en sus cabales y con fuerza de voluntad haría. Y así, tomando sus seis grandes logros como punto de partida, Putin gobernó de forma justa y nosotros lo apoyamos.

Según Dugin, las hazañas de Putin forman parte de la lista de tareas de cualquier partidario del euroasianismo, que recoge todo lo que se necesita para construir un imperio capaz de enfrentarse a Occidente. Sin embargo, el héroe de Dugin se ha detenido o echado atrás en los momentos clave.

На этом кончается идиллия, и начинается вторая графа баланса. Убытки и недостатки. […] Самым главным, впрочем, был седьмой подвиг. Он заключался в том, чтобы довести первые шесть подвигов до логического конца. Это значит: накрепко геополитически и идеологически привязать Кавказ к России; создать имперскую систему сочетания стратегического централизма с демократическим самоуправлением на низовом уровне; проводить во внешней политики независимый и результативный курс; разработать национальную идеологию; завершить чистку олигархата и остановить коррупцию; приступить к созданию сверхнациональных политических образований на пространстве СНГ (союзное Российско-Белорусское государство, Таможенный союз, «Евразийский союз» и т.д.). На этом седьмом подвиге Путин споткнулся […]. Довести шесть первых шагов до логического конца, до точки необратимости Путин не смог, не сумел или… не захотел?

El idilio termina y comienza la segunda columna de balance. Las desventajas y defectos [de Putin]. […] Cabe destacar que la hazaña más importante fue la séptima, que resultó vital para llevar a las otras seis a su conclusión lógica. Esto conlleva varios puntos: atar firmemente el Cáucaso a Rusia, tanto geopolítica como ideológicamente; crear un sistema imperial que combine el centralismo estratégico con la autogestión a baja escala; encauzar la política de exterior en un rumbo independiente y eficaz; desarrollar una ideología nacional; completar la purga de oligarcas y poner fin a la corrupción, e impulsar la creación de entidades políticas supranacionales en la Comunidad de Estados Independientes (un estado ruso-bielorruso unificado, una unión de aduanas, una Unión Euroasiática, etc.). Putin tropezó en el séptimo paso. […]. No fue capaz de llevar estos seis puntos a su conclusión lógica, al punto de no retorno. No pudo hacerlo… ¿o quizá no quiso?

Las semillas de la duda sobre el presidente germinaron en la mente de Dugin y florecieron en la teoría del Putin lunar. En su página de Vkontakte, en la que tiene más de 9 000 seguidores [ru], Dugin ha descrito al detalle el drama de su supuesto despido. Luego, Dugin declaró que planeaba reunirse [ru] con el rector de la Universidad, Viktor Sadovnichi, para averiguar qué miembro del gobierno estaba detrás de su despido. (Es posible que Dugin crea que esta decisión necesitara el consentimiento de altos cargos). Dugin, que en un principio se mostró reacio a culpar a Putin, afirmó contar con «cierta información» que apuntaba a que la responsabilidad recaía en sus enemigos dentro del Kremlin, que forman un grupo que él llama la Sexta Columna [ru].

Después, sin embargo, Dugin confirmó [ru] que el mismo Putin fue quien dio la orden. «Esto sí que es mala señal», escribió Dugin. «Es el Putin lunar. No hay otra explicación».

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