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Si yo fuera un dictador le consideraría mi enemigo

Esta publicación es parte de la serie de artículos especiales de la bloguera y activista Marcell Shehwaro, que describen la realidad de la vida en Siria durante el conflicto armado en curso entre las fuerzas leales al régimen actual y los que buscan deponerlo.

Marcell Shehwaro adds her voice to Free #Douma4 - leading human rights activists and opposition figures kidnapped in Douma by Islamist militants

Afiche de la campaña #Douma4 para liberar a los líderes activistas por los derechos humanos y figuras opositoras secuestradas por militantes islamistas. El cartel dice: “Aquel que secuestra a un rebelde es un traidor”.

Para que usted logre entender la situación con mayor precisión, permítame situarlo en las coordenadas de tiempo y lugar en las que ocurrieron los hechos y ofrecerle algunos detalles. 

El tiempo:

7 de octubre de 2013. Fue la noche en que mi amigo Abdulwahab Almulla, un artista rebelde,  fue secuestrado. Sucedió durante la época en la que los secuestros comenzaron a volverse habituales, antes los sirios nunca habían oído hablar del Estado islámico de Irak y Siria (ISIS). Era el décimo secuestro del que teníamos noticias. Y esta vez no estábamos tratando con secuestradores desconocidos como al comienzo de 2012. Los signos claramente señalaban a ISIS.

En tres meses, muchas cosas habían cambiado. Las cámaras de los medios de comunicación desaparecieron. Algunos hombres se dejaron crecer la barba. Otros comenzaron a usar vestimenta afgana. Algunos se negaron a debatir acerca de ISIS, mientras otros dieron muestras exageradas de apoyo al grupo. Para aprender más acerca de este período, usted necesitaría imaginar lo que significaría que todos los que lo rodean lo evitaran como la plaga, convencidos de que por su condición de rebelde tienen más probabilidades de ser secuestrado que el resto, que debe vivir como fugitivo, mudándose de casa en casa y huir a Turquía; que está completamente expuesto y que probablemente conozcan con gran precisión sus movimientos exactos. 

Los participantes:

Un grupo de amigos rebeldes, que atesoran recuerdos colectivos que los protegieron durante los tristes momentos de crisis y lograron adaptarse al dolor son sarcásticos acerca de lo sucedido, incluso con ellos mismos. 

Todos ellos tenían muchas preguntas acerca de cómo nos íbamos a proteger y temor por sus propias vidas, así como también una inmensa tristeza por lo sucedido con Abdulwahab Almulla. Estaban perdiendo la esperanza de volverlo a ver alguna vez: la ausencia se lo devoraría como le ocurrió a Abu Maryam, Samar, Mohammed. . . y a otros. 

Durante este período, las prisiones de ISIS eran un misterio como el Triángulo de las Bermudas, rodeadas de especulaciones, suspenso y secreto.

El lugar:

Una casa en el barrio de Almashhad donde nos reuníamos cuando cortaban la luz, donde pasábamos el tiempo charlando con amigos. La pregunta que estaba en boca de todos era: ¿Quién le seguirá a Abdulwahab? Quién será el próximo en ser secuestrado y en convertirse en desaparecido?

Esta pregunta espontánea se convertiría en un juego doloroso, uno que podríamos llamar enfermizo. Esperábamos que el próximo secuestrado fuera uno de nuestros amigos rebeldes. Pretendíamos ser objetivos y nos preguntábamos unos a otros: ¿Si fueras un dictador o estuvieras en proceso de convertirte en uno a quién secuestrarías?  

Pasábamos por todos los nombres obvios. Este amigo tiene más probabilidades de ser secuestrado porque tiene valores y no permanecerá en silencio ante una injusticia. Las posibilidades de este otro amigo de desaparecer son mayores porque está limpio y cuenta con el apoyo de otros rebeldes, que creen en lo que dice. También está armado y entonces es una amenaza para ISIS. Yo también figuraba en la lista porque lo que estaba escribiendo podría causarme muchos problemas. Y así es como comenzamos a hacer listas, al menos en nuestras cabezas, de quién sería secuestrado si nosotros fuéramos los secuestradores de la revolución en Aleppo.

Si fuéramos a expandir este doloroso juego para incluir a toda Siria, ciertamente tendríamos que haber comenzado la lista con la abogada defensora de los derechos humanos y activista por los derechos civiles Razan Zaitouneh, a quien el régimen sirio le había prohibido viajar desde 2002. Ella ha sido inquebrantable en su defensa de los derechos humanos  y ha convocado a los rebeldes a denunciar cualquier atentado contra los derechos humanos, incluso aquellos cometidos por las fuerzas armadas opositoras.

Esto es lo que sucedió. Cinco meses atrás, Razan Zaitouneh, Sameera Khalil, Wael Hammadi y Nadhem fueron secuestrados de la oficina del Centro de documentación de violaciones, en el pueblo de Douma en el este de Ghouta, por una facción armada desconocida. 

La declaración difundida por los activistas respecto de los secuestros dice: “Razan Zaitouneh es una abogada, escritora y activista, que trabaja de manera incansable desde principios de siglo en la defensa de los derechos, libertades y la dignidad de nuestro pueblo, independientemente de lo diverso de sus ideologías o prejuicios políticos. Razan representa un nuevo modelo para los activistas de derechos humanos instruidos y para las mujeres sirias, por su dedicación al trabajo, su humanidad y coraje. Era creativa, motivada y amaba la vida y a la gente. Era un modelo ejemplar para las mujeres, para las personas cultas y para los activistas en Siria. La familia de Razan, su madre, padre y hermanas no han sabido nada de ella desde su desaparición. Y no se sabe si sigue en contacto con Wael Hammadi, su esposo, que fue secuestrado junto con ella.

“En cuanto a Sameera Al Khalil, que pasó cuatro años en prisión por oponerse al régimen de Assad: ella participó en todas las actividades democráticas en Siria desde que comenzó el siglo. Estaba activa en comités para recuperar la sociedad civil y participó en la reunión de la Declaración de Damasco y estuvo entre los asistentes a las reuniones preparatorias que culminaron en la firma de la Declaración de Damasco-Beirut/Beirut-Damasco. Era el epítome de la modestia, dedicada a una causa nacional, amaba a la gente y estaba dispuesta a ayudar a los demás. El esposo de Sameer, Yaseen Alhaj Saleh, no había recibido ninguna información acerca de su esposa, tampoco sus hermanos y hermanas, ni sus hijos. Y en cuanto a sus ancianos padres, ni siquiera saben que fue secuestrada.

“Con igual dedicación, Wael Hammadi había consagrado los últimos 10 años a oponerse al régimen y había estado activo desde el comienzo de la revolución en los comités de coordinación locales que brindaban apoyo y ayuda humanitaria a los sirios. Wael fue arrestado en dos oportunidades y torturado por el régimen. Su madre y hermanos no han tenido noticias suyas y él no se enteró de la muerte de su padre unas semanas atrás. 

“Si no hubiera sido por Nadhem, muchas familias en todo el país no hubieran recibido ayuda humanitaria. Con Wael, él coordinaba la distribución de la ayuda mediante la red de comités de coordinación, que cubre casi todo el país. La familia de este abogado y poeta desaparecido tampoco ha tenido noticias sobre él.”

Que un grupo de activistas pacíficos, opositores al régimen de Bashar Al Assad sean secuestrados en una zona “liberada” sin un intento serio de las facciones armadas de localizar a los secuestradores y hacerlos responsables por lo que hicieron, es alarmante para todos nosotros. El camino hacia la libertad en Siria es largo y existen muchas personas de nuestro lado que no sueñan con un estado de igualdad y justicia. Lo que para muchos es la búsqueda de la libertad —por la que están dispuestos a matar—es en realidad una búsqueda de autoridad y están dispuestos a matar por eso también. Y lo que nosotros pensábamos que habíamos liberado es en realidad sólo el primer paso en el proceso hacia un nuevo contrato social que pondrá fin al período de supresión de libertades y de persecuciones basadas en opiniones y actividades políticas. Quizás, hemos cometido el error de volvernos demasiado indulgentes respecto a los planes de seguridad, que se remitían a la época en que vivíamos en áreas controladas por el régimen. 

En la actual Siria, donde las armas están disponibles libremente y en poder de gente desquiciada, matones y extremistas, usted necesita entender que si en verdad cree en la revolución siria está bajo amenaza y que está expuesto todo el tiempo.Debería reconsiderar su disposición a sacrificar todo aquello que valora, ya sea que se trate de su libertad o incluso de su vida, para preparar el camino que permitirá que Siria se libere de las detenciones, los secuestros y las prisiones secretas.

En Siria hoy, si usted no se siente amenazado y preocupado por su seguridad y si sus amigos no lo llevan aparte para expresarle sus inquietudes y temores acerca de lo que escribe, necesita replantearse las concesiones básicas que tuvo que hacer por miedo y preguntarse acerca de los padecimientos de aquellos que están siendo tratados injustamente que usted ha decidido ignorar mirando para otro lado.

En este artículo, me gustaría sumar mi voz a las 46 organizaciones internacionales, entre otras Human Rights Watch y Amnistía Internacional, para responsabilizar al Ejército Islámico (Islamic Army), liderado por Zahran Alloush, por las desapariciones de Razan Zaitouneh, su esposo Wael Hammada, Sameera Khalil y Nadhem Hammadi.

Me arriesgaré aún más diciendo que visto desde el otro lado, los secuestros de estos activistas reflejan las ambiciones dictatoriales de secuestrar a toda una nación y suprimir su revolución.

Los convoco a participar de la campaña para liberar a los activistas sirios bajo la etiqueta #Douma4, y quisiera felicitar a muchos de ustedes por sumarse voluntariamente a la lista de sentenciados que tienen todos los dictadores en este mundo.

Si fuera un dictador o planeara convertirme en uno, consideraría a todos ustedes como enemigos, simplemente porque pueden leer y escribir o simplemente porque pueden pensar.

Marcell Shehwaro bloguea en marcellita.com y tuitea en @Marcellita en ambos casos principalmente en árabe. Lea los demás posts de la serie aquí [en].

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