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Este periodista ruso teme que el ‘miedo a los espías’ migre hacia el norte de Tayikistán

Igor Rotar, a former correspondent for Nezavisimaya Gazeta, has worked extensively in Central Asia. Here he poses with children in Kyrgyzstan. Photo taken from Rotar's Facebook. Used with permission.

Igor Rotar, un ex corresponsal del medio ruso Nezavisimaya Gazeta, ha trabajado extensamente en Asia Central. Aquí posa con niños en Kirguistán. Fotografía de Facebook de Rotar. Usada con permiso. 

Este artículo del periodista ruso Igor Rotar fue originariamente publicado en ruso [ru] en Rosbalt.ru y traducido al inglés para Global Voices por Olga Dmitrieva [ru]. Es parte de nuestra campaña #FreeAlexSodiqov  (Liberen a Alex Sodiqov): Autor de GV detenido en Tayikistán. 

La detención de Alexander Sodiqov, un joven investigador tayiko acusado [ru] de espionaje por las autoridades tayikas, pero que en realidad estaba realizando un trabajo de investigación sociológica en Gorno-Badakhshan contratado por la Universidad de Exeter del Reino Unido, ha provocado indignación entre académicos, periodistas y activistas por los derechos humanos. Más de 30,000 firmas, incluyendo las de investigadores occidentales y rusos se han reunido en apoyo a Sodiqov. Casi todas las organizaciones internacionales conocidas se han levantado en su defensa y artículos destacando la conducta arbitraria de los jefes de seguridad tayikos se han publicado en los diarios más importantes de EE.UU., Canadá y Gran Bretaña.

Sin embargo, lo que es más importante para los rusos no es lo absurdo de esta situación sino el hecho de que el precedente tayiko probablemente funcione también en su país, puesto que es completamente compatible con la tendencia rusa actual. En Rusia hubo numerosos antecedentes de académicos condenados por difundir información de acceso público a extranjeros. La reciente ley rusa sobre Agentes Extranjeros, también ofrece mayores oportunidades para acusaciones de espionaje. Ahora si una organización como “Memorial” [en] está reuniendo datos sobre violación de derechos humanos en el norte del Cáucaso, con financiamiento de Occidente, sus actividades pueden ser consideradas espionaje para un gobierno extranjero. 

Los investigadores extranjeros que han solicitado la liberación de su colega también destacan la existencia de un vínculo indirecto entre el caso de Sodigov y las realidades rusas. Edward Schatz, profesor asociado de ciencias políticas de la Universidad de Toronto y supervisor de la tesis doctoral de Sodiqov, hace el siguiente razonamiento [en]:

As NATO forces leave Central Asia, Canada and the West should not leave Tajikistan to Russian influence, if that influence means authoritarian abuses of power and deepening kleptocracy. We need to partner with those who seek to minimize abuses and who hold states like Tajikistan to their obligations under international law. Unless and until Russia becomes that kind of partner, we need to be wary about its influence.

Ya que las fuerzas de la OTAN se van de Asia Central, Canadá y el Occidente no deben abandonar Tayikistán a la influencia rusa, si dicha influencia implica abusos autoritarios de poder y profundización de la cleptocracia. Necesitamos asociarnos con aquellos que buscan minimizar los abusos y que reclaman a estados como Tayikistán que cumplan sus obligaciones según el derecho internacional. A menos que Rusia, y hasta tanto eso no suceda, se convierta en esa clase de socio es necesario que estemos alerta acerca de su influencia.

El precedente tayiko puede llegar a afectar también a los periodistas. Aquí está el comunicado de prensa del Comité estatal de Seguridad Nacional de la región autónoma de Gorno-Badakhshan:

Предварительная проверка показала, что Содиков 9 июня по электронной почте был приглашен на встречу с представителем одного иностранного государства. Встреча состоялась 10 июня сначала тет-а-тет с переписчиком, а вечером — в резиденции с первым лицом спецслужбы иностранного государства, который работал под дипломатическим прикрытием. От последнего он получил конкретное задание и денежную сумму для его выполнения. В ходе встречи в Душанбе гражданину А. Содикову было поручено выехать в город Хорог и с соблюдением мер конспирации встретиться с гражданином РТ Алимом Шерзамоновым и заполучить у последнего сведения разведывательного характера по заранее подготовленному вопроснику.

La inspección preliminar mostró que Sodiqov fue invitado, vía correo electrónico, el 9 de junio de 2014 a reunirse con un representante de un estado extranjero… La reunión se realizó el 10 de junio, primero cara a cara con toma de notas y luego en la tarde en la residencia del principal representante de un servicio secreto extranjero trabajando bajo cobertura diplomática. La persona con la que se reunió le asignó una tarea específica y una suma de dinero para cumplirla. Durante la reunión en Dusambé se le solicitó a A. Sodiqov trasladarse a la ciudad de Khorog como parte de una conspiración para reunirse con un ciudadano tayiko, Alim Sherzamonov, y obtener del entrevistado datos para tareas de inteligencia mediante un cuestionario preparado previamente para tal fin.

Esta información traducida a lenguaje normal se reduce a lo siguiente. Un colega británico de Sodiqov, el experto en ciencias políticas John Heathershaw, invitó al académico tayiko a reunirse con él en Dusambé. Luego de la reunión ambos investigadores asistieron a la cena en la Embajada británica. El embajador británico trató de disuadir al profesor de visitar los pamires debido a las tensiones en la zona. Luego John Heathershaw le ofreció a Sodiqov la oportunidad de realizar una investigación sociológica en la región. 

Umed Babakhanov, un famoso periodista tayiko y editor en jefe de la agencia de noticias Asia Plus, señaló [tj ] que él escapó del “destino del espía” de Alexander Sodiqov de milagro. Sólo por azar el periodista no asistió a la cena en la Embajada británica en Dusambé y es más, luego se reunió con John Heathershaw. Por eso Babakhanov hace el siguiente comentario irónico:

После всей этой истории я задаю самому себе вопросы, на которые не знаю ответов: если бы я в тот день пошел на ужин в резиденцию посла, считался бы я тоже шпионом или пособником шпионов? Считаются ли таковыми другие таджикские ученые, которые пришли в тот вечер на «секретную встречу»? Если социал-демократ Алим Шерзамонов, с которым встречался Содиков, является носителем «сведений разведывательного характера», то являюсь ли таковым я? Если да, то не выдал ли я ненароком во время нашей встречи с британским ученым каких-то государственных секретов?

Desde el primer momento de esta saga, me he estado haciendo preguntas para las que no tengo respuestas: si hubiera asistido a la cena en la residencia del embajador aquel día, ¿yo también hubiera sido considerado un espía o cómplice de espionaje? Los otros académicos tayikos que también asistieron a esa ”reunión secreta” aquella noche ¿también son considerados espías? Si el miembro del Partido Social Demócrata de Tayikistán, Alim Sherzamonov, que estaba reunido con Sodiqov [en el momento en que fue arrestado], es portador de datos de “inteligencia”, ¿yo también soy portador de ese tipo de información? Si así fuera, sin advertirlo durante la reunión con el académico británico ¿acaso revelé secretos de estado?

En cuanto a mí, estoy profundamente preocupado acerca de mis posibilidades de convertirme en espía. Escribí con regularidad artículos sobre ciencias políticas para fundaciones de occidente, di conferencias en diversos centros norteamericanos de derechos humanos y estudios soviéticos e incluso trabajé (¡afortunadamente no por mucho tiempo!) para Radio Svoboda [ru], famosa por recibir patrocinio de la CIA [Nota del editor: Radio Svoboda es patrocinada por la Broadcasting Board of Governors [en], agencia federal de EE.UU. que supervisa todas las transmisiones de radio y televisión no militares]. Además, admito tener contacto con diplomáticos extranjeros. No sólo asistí a recepciones en numerosas embajadas sino también asesoré a diplomáticos japoneses y polacos cuando geólogos japoneses fueron secuestrados en Tayikistán y cuando periodistas polacos fueron tomados como rehenes en Chechenia, respectivamente. Por lo tanto, siguiendo la lógica de las autoridades tayikas, obviamente soy un super agente espía. 

Creo que otros periodistas rusos pueden decir lo mismo. Resulta más interesante aún que aquellos extranjeros que desean obtener información de los periodistas podrían resultar ser agentes de inteligencia de servicios secretos extranjeros. Sin embargo, no estaba preocupado hasta que se produjo el precedente tayiko porque a menos que uno divulgue información sensible, no está haciendo nada de lo que se lo pueda culpar. Pero, como nos demuestra la historia tayika, todo puede cambiar en un momento. Las nuevas realidades significan que para estar completamente protegidos de las acusaciones de espionaje, es mejor eliminar cualquier posibilidad de contacto con extranjeros.

Ya hemos estado en esa situación, en tiempos de Stalin. 

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