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Un documento filtrado siembra dudas acerca del brillante panorama de la extracción de gas en Tanzania

Gas Extraction in Tanzania

La extracción de gas en Tanzania en una caricatura de Masoud Kipanya. Originalmente publicada en Mwananchi. Usada con permiso.

Nadie conoce con certeza las cifras de las reservas de gas de Tanzania, aunque las estimaciones [en] las ubican en alrededor de 51 trillones de metros cúbicos (TCF). Pero las expectativas que rodean a las prospecciones gasíferas en Tanzania son significativamente superiores. 

En toda Dar es Salaam, la capital comercial de Tanzania, el tránsito y las nuevas construcciones están en pleno desarrollo. La designación [en] de Dar es Salaam como la ciudad de crecimiento más rápido del este de África, según el Banco de Desarrollo africano (AfDB), casi se puede palpar literalmente. El informe del AfDB, “Siguiendo el progreso de África”, predice que la población de la ciudad aumentará de 4 a 6.2 millones en los próximos 10 años. Los pronósticos relativos al crecimiento económico del país están basados en ingresos futuros provenientes de la explotación de recursos naturales, como el gas de la región de Mtwara. El pronóstico de AfDB, por ejemplo, hace referencia a los potenciales futuros empleos que creará esta actividad. 

Las protestas de enero y mayo de 2013 protagonizadas por los residentes de la ciudad portuaria de Mtwara, sin embargo, señalan la falta de confianza en que el futuro avisorado por AfDB se materialice en las áreas rurales de Tanzania, como la región de Mtwara. El catalizador de las protestas fue el anuncio de la decisión gubernamental de construir una tubería para transportar gas desde Mtwara a Dar es Salaam, en lugar de instalar una planta de procesamiento en Mtwara. La última hubiera servido como parte de una estrategia de industrialización para impulsar el desarrollo local.

Un incidente ocurrido a principios de julio de 2014, que involucró un acuerdo de reparto de producción (PSA) entre la Corporación de Desarrollo petrolero de Tanzania (TPDC) y la multinacional noruega Statoil, con Exxon Mobil, destaca las dificultades que han surgido en torno al asunto de las ganancias de los campos de gas de Tanzania—y para determinar quiénes se beneficiarán. Aunque no está directamente relacionado con las protestas en Mtwara, el asunto de TPDC-Statoil resalta que los tanzanos tienen mayor conocimiento acerca de los cuestiones que rodean  al petróleo y el gas y un creciente descontento con la manera en que los gobiernos manejan los contratos relacionados con recursos naturales y comunican esta información a sus ciudadanos.  

En el centro del asunto está el apéndice [en] al contrato original entre Statoil y el gobierno de Tanzania por la extracción de gas en la región de Mtwara que se filtró y suscitó la atención de la prensa tanzana a principios de julio de 2014 [en]. Según los informes de los medios, conforme a los términos del acuerdo filtrado, el gobierno perdería US$1 mil millones anualmente.

En los medios sociales los tanzanos se preguntan cómo dos multinacionales se las arreglaron para obtener un acuerdo tan beneficioso. Una caricatura de Masoud Kipanya publicada en el periódico tanzano Mwananchi muestra un hombre blanco con un tanque con la etiqueta “GESI” (gas en swahili) en la espalda, extrayendo gas del suelo mientras le entrega monedas a un tanzano. Otro caricaturista, Kipanya [en] muestra a un ratón diciendo en swahili: “Deseo que permitamos que nuestro gas permanezca bajo tierra hasta que nuestro país llegue a la adolescencia.”

El proyecto de extracción de gas de Statoil en Tanzania es una de las inversiones más grandes en la historia de África subsahariana. Escribiendo en Africa Arguments, el analista y bloguero Ben Taylor argumentó [en] que las ganancias potenciales del gas natural son tan altas que podrían liberar a Tanzania de su fuerte dependencia de la ayuda para el desarrollo [en].

“Otro indicador de la magnitud de las ganancias involucradas,” escribió Taylor, “es que por su condición de accionista mayoritario de Statoil los ingresos extra para el gobierno noruego de este acuerdo podrían ser superiores al doble del total de la ayuda recibida por Tanzania de Noruega desde su independencia.”

Zitto Kabwe, miembro del parlamento y presidente del Comité de cuentas públicas, resaltó [en] algunos de los puntos clave de los documentos filtrados, en su blog [en] y criticó que el PSA no estuviera disponible para el público. En un artículo del 6 de julio de 2014 en Daily News, TPDC le respondió [en] a Kabwe, afirmando que los argumentos de que el país corre el riesgo de perder US$1 mil millones al año son infundados. Kabwe y otros rebatieron [en] los comentarios de TPDC en Twitter y Kabwe convocó a TPDC a aclarar los términos del acuerdo [en].

Según un artículo publicado el 19 de julio en The Citizen [en], TPCD confirmó su posición en una conferencia de prensa del 16 de julio de 2014: “El director ejecutivo saliente de TPDC, Yona Killagane negó rotundamente los alegatos de que el país podría sufrir pérdidas por $1 mil millones al año si el acuerdo se implementara tal como fue acordado. En lugar de eso, insistió en que es probable que el gobierno obtenga mayores ganancias y se beneficie con el contrato.”

Los tanzanos no han tenido precisamente buenas experiencias en cuanto a la transparencia en los contratos referidos a recursos naturales, pero este último asunto generó aún más desconfianza. Tampoco colaboran las declaraciones de Patrick Rutabanzibwa, director de PanAfrican Energy, la compañía que administra Songo Songo Gas y la planta de energía en base a gas en Ubungo, (también ex Secretario permanente del Ministerio de Energía y Minerales), minimizando el asunto [en] en Dar es Salaam.

“No logramos nuevos contratos en materia de recursos, como sucedía en minería, y actualmente en gas y petróleo, debido a que nuestra capacidad es muy baja,” afirmó [en] Rutabanzibwa. “Pero si los tanzanos estuvieran capacitados, los contratos serían equilibrados…. Debemos olvidar el pasado y comenzar a hacer públicos por ley los contratos de inversión en el sector del gas natural; estoy seguro de que llegará el día en el que todos los contratos de inversión sean públicos.”

Según los accionistas con intereses particulares en negocios e inversiones en Tanzania, las críticas dificultan aún más las inversiones en un área complicada como es la del gas y algunos incluso alegan que tendrán como resultado menos recursos invertidos en las zonas más necesitadas. Otros sostienen que aún sin tener en cuenta la participación de Tanzania en las ganancias, el país se verá beneficiado por la creación de empleos y el crecimiento local en Mtwara.

El analista Ben Taylor es menos optimista. “Uno de los grandes riesgos del gas y el petróleo para la política,” escribió [en] Taylor, “es que pueden ser vistos por los políticos y los funcionarios de mayor rango como ‘dinero fácil’ que no está sometido a la clase de controles que los contribuyentes y los donantes exigen cuando aportan pagando sus impuestos o brindando ayuda.  

“A menos que alguien – los medios, los políticos, la sociedad civil – decida subsanar las deficiencias en la materia, las autoridades del gobierno podrán tomar decisiones libremente sin necesidad de proteger el interés público. El PSA de Statoil podría costarle a Tanzania siete mil millones de dólares – y nadie parece estar interesado en procesar a los responsables.”

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