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En Brasil, investigación policial contra activistas recuerda la trama de una novela mal escrita

Campanha no Facebook pedia a libertação dos ativistas presos como medida preventiva anti-protestos. Foto: Frente Independente Popular/Facebook

Esta campaña en Facebook pedía la liberación de los activistas presos como parte de una medida preventiva en contra de las manifestaciones. Foto: Frente Independente Popular/Facebook

En las vísperas de la final de la Copa del Mundo en Brasil, 23 activistas brasileños tuvieron sus vidas de cabeza con mandatos de prisión emitidos por la Policía Civil, a pedido de la Justicia de Rio de Janeiro. Tres activistas llegaron a pedir asilo político en otros países. Sin embargo el asunto debatido por millones de personas en las últimas semanas parece haber tenido como base disputas amorosas y celos dentro de los grupos de manifestantes – además de tentativas de perseguir movimientos sociales con apoyo de vehículos de prensa diversos. Varios activistas e incluso grupos de abogados acusaron a la cobertura de la más grande red de comunicación del país, la Red Globo, de manipulación, censura y mentira.

El historiador y periodista Marco Morel escribió:

Lo que el episodio trae de novedad en la coyuntura no es la represión de carácter social contra quienes están abajo en la jerarquía social, que es un aspecto estructural en la sociedad brasileña (ver lo cotidiano de las favelas), sino la tentativa de castigar y refrenar las libertades de expresión y manifestación, orquestada por gobiernos que se afirman como democráticos y, aparentemente, adeptos de las reglas del liberalismo formal. Pero sólo cuando el orden es amenazado o incomodado…  

En la tarde del 24 de julio, activistas y medios tuvieron acceso al proceso contra los 23 activistas, que hasta entonces transcurría en secreto de sumario. Las pruebas reunidas por la policía en las 8 mil páginas de la investigación parecían más el guión de una novela. El académico y activista Bruno Cava comentó:

El noticiario de hoy sobre la investigación del activismo carioca recuerda a aquellos tabloides expuestos en los puestos de periódicos en los cuales los episodios de la novelas son relatados como noticias reales. El objetivo es levantar una cortina de humo, haciéndonos discutir sobre héroes, villanos, golpes sórdidos, puñaladas en la espalda y triángulos amorosos. 

Para la abogada Eloisa Samy, una de las activistas que buscó asilo en el Consulado de Uruguay, la investigación se basa en acusaciones “insignificantes“. Antes de que el proceso hubiese salido del secreto de sumario, el historiador Sérgio Martins escribió:

Si la pesquisa en cuestión no procura un celo hacia el orden legal, es porque, en el fondo, no es este su objetivo. La eficacia moral tiene más valor que la consistencia jurídica. Lo que es un “hecho” para un periódico y “evidencia” para el Ministerio Público (y para el juez que acogió en dos horas el proceso de dos mil páginas) no son reconstrucciones de lo ocurrido basadas en investigaciones rigurosas, sino construcciones ficticias hechas a la medida del gusto moralista de un lector conservador, informalmente llevado a un juicio popular. En resumen, lo que está ocurriendo a la sombra de la justicia es sólo una parte de la pesquisa. La otra parte, tal vez la más importante, viene ocurriendo visiblemente en las páginas de los periódicos desde junio del año pasado.

Con la apertura del acceso a la investigación, y la liberación de los últimos tres activistas que seguían presos – Elisa Quadros, la Sininho, Camila Jourdan y Igor D'Icarahy – vino también el descubrimiento de una información crucial para el análisis de los hechos: el proceso se basó en la denuncia de tres testigos clave y en supuestas traiciones amorosas“.

Romance, traiciones y machismo en el guión de la Policía

Montagem bem humorada do teatro montado pela polícia e justiça do Rio de Janeiro com apoio, acusam ativistas, das ORganizações Globo. Imagem criada e divulgada pelo perfil "Seja um ativista e fique rico", no Facebook

Montaje de teatro humorístico montado por la policía y la justicia de Rio de Janeiro con apoyo, según acusaciones de  activistas, de las organizaciones Globo. Imagen creada y divulgada por el perfil “Sea un activista y hágase rico”, en Facebook

Para el profesor Idelber Avelar, el proceso fue movido por preconceptos y la tentativa de criminalizar activistas y manifestaciones:

Después de pasar algunos días leyendo materiales, “denuncias”, declaraciones y documentos relacionados a las prisiones arbitrarias de manifestantes en Rio de Janeiro, yo no tengo más dudas: en el corazón del proceso de criminalización de las protestas políticas están el machismo, la homofobia y una profunda, visceral y violenta misoginia. 

Inicialmente la prensa divulgó que todo el proceso se basaba apenas en el testimonio de Felipe Braz, ex-miembro de la FIP, Frente Independiente Popular. El perfil del Colectivo Mariachi describió el perfil de Braz:

Llegó a agredir físicamente a una compañera en el Ocupa Cabral, de donde fue expulsado por los activistas y motivo por el cual fue “censurado” por las feministas, comenzando así una historia de desavenencias con los manifestantes

En el mismo día en que el proceso se tornó público, Felipe dió una entrevista al periódico O Dia, de Rio de Janeiro, vanagloriándose de haber denunciado a la activista Sininho y causando espanto por su cinismo en muchos activistas.

El profesor carioca Henrique Antoun comentó:

Policía, promotor, juez, Globo y casi toda la prensa masacran 23 personas con base en la declaración de un canalla inclasificable, capaz de decir las cosas más escabrosas y de reír sádicamente del sufrimiento y de la humillación ajenas.

Segunda testigo: Anne Josephine Louise Marie Rosencrantz fue quien denunció que Sininho quería incendiar la cámara de Rio. En su perfil de Google+ es posible verla ofendiendo a la activista Sininho. Rosencrantz es la ex-novia de Game Over que por un tiempo estuvo involucrado con Sininho y que también había sido apresado un día antes de la final de la Copa del Mundo. Sininho se habría “robado” al novio de Ronsencratz que, entonces, la habría denunciado con a policía.

El tercer testigo: Cleyton “Coringa” Silbernagel, un muchacho con un aparente trastorno mental y que es candidato a diputado estatal por el PSB, declaró su amor por Sininho en vídeos posteados en Youtube y afirmó que se arrepentía de haberla denunciado. El Colectivo Mariachi, una vez más, describió su perfil como el de un muchacho con “problemas mentales, tiene más de 10 perfiles falsos en Facebook” además de tener la costumbre de posar para las fotos al lado de figuras políticas controversiales. Cleyton “se autodenomina un “ex Black Bloc” y una de sus promesas durante su candidatura de Diputado Estatal (eso es verdad) para las próximas elecciones es instaurar un feriado llamado “Dia del Black Bloc”.

Intervenciones telefónicas y persecución a movimientos sociales

Con base en esas tres declaraciones y en una investigación que ya llevaba meses, con derecho a teléfonos intervenidos  – inclusive teléfonos de abogados y del Instituto de Defensores de los Derechos Humanos – la policía y  la justicia de Rio – con amplio apoyo de los medios, en lo que la propia Sininho llamó “manipulación asquerosa” – intentaron incriminar a 23 activistas y los llevaron a prisión.

El Colectivo Rio na Rua (Rio en la Calle) denunció en su perfil de Facebook que al menos 73 grupos organizados, movimientos sociales y colectivos fueron citados nominalmente por la investigación policial y constan del proceso contra los 23 activistas y considerados “permeables a ideas extremistas y a manipulaciones políticas, que son cooptados e instrumentalizados para actuar como fuerzas de presión que transitan por la esfera de la violencia deliberada”.

Elisa Quadros (Sininho), Eloisa Samy e Camila Jourdan. Foto de Silnei L Andrade//Coletivo Mariachi, usada com permissão.

Elisa Quadros (Sininho), Eloisa Samy (abogada que había pedido asilo en el Consulado de Uruguay) y Camila Jourdan. Foto de Silnei L Andrade//Colectivo Mariachi, usada con permiso.

El juez responsable de liberar a los 23 presos, Siro Darlan, criticó en su Facebook la “cultura de apresamiento que llevó a Brasil al tercer lugar de encarcelamiento a nivel mundial” y también a los medios:

En el caso concreto de la denuncia del Ministerio Público, aunque los medios interesados en engañar a sus lectores, hayan informado sobre incendios, lesiones corporales, daños al patrimonio público, portación de explosivos, entre otros, es exclusivamente el delito de terrorismo – artículo 288, párrafo único del Código Penal, cuya pena puede variar entre uno y  tres años de reclusión, pudiendo ser duplicada.
Ahora, aún cuando los acusados sean condenados, en la peor de las hipótesis la pena no sobrepasará dos años por ser reos primarios y de buenos antecedentes. Se sabe que por nuestra legislación la condena hasta cuatro años puede y debe ser sustituida por penas alternativas en libertad.
Entonces ¿que es lo que justifica mantener presas a personas que aun estando condenados permanecerán en libertad?

El activista Marcelo Castañeda llamó a hacer un boicot de “todos los vehículos de comunicación que hicieron el papel de juez en esta trama novelesca instaurada por el poder constituído contra el derecho de manifestación en Rio de Janeiro”, al paso que el profesor Pablo Ortellado resumió el proceso:

Veintitrés personas presas en base a chismes, conversaciones entre adolescentes y textos en sitios web de extrema derecha.

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