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Enfermedades mortales, conflictos violentos y salvadores blancos: la descripción sesgada de África de Hollywood

Screen capture of the Trailer for the film Outbreak

Captura de pantalla de la película de 1995 “Epidemia.”

El último brote del virus de ébola en el oeste de África ha provocado la muerte de al menos 712 personas hasta ahora, y se sospecha que otros cientos murieron como consecuencia de la enfermedad. A medida que el temor por el virus se difunde por el mundo, esta verdadera crisis de la salud pública internacional le ha recordado a algunas personas una crisis de ficción presentada hace alrededor de 20 años en una película protagonizada por Dustin Hoffman, Rene Russo, Kevin Spacey y Morgan Freeman, entre otros. 

“Epidemia” cuenta la historia de un virus artificial similar al ébola llamado Motaba que fue detectado por primera vez en la República democrática del Congo y cómo las agencias de salud de EE.UU. y el ejército contuvieron su propagación. Al comienzo de la película, dos soldados norteamericanos destruyen una aldea africana donde el virus fue descubierto para mantener el virus mortal en secreto. El bombardeo sirve de introducción a la película pero de ahí en adelante el argumento se aleja del continente y las víctimas de la aldea se convierten en un recuerdo.

Las víctimas africanas como un recuerdo son un tema recurrente en gran cantidad de películas de Hollywood. La base de datos de internet de películas sugiere que existen aproximadamente 1,367 películas que mencionan el continente africano. En cuatro de las más populares, el continente africano afectado por la violencia es el escenario para un occidental que busca redención: “Diamante de sangre,” “Lágrimas del sol,” “El señor de la guerra” y “El último rey de Escocia.” En otras tres películas de las más taquilleras, los africanos son sometidos sin sospecharlo a experimentos médicos o a diversos riesgos a la salud: “El jardinero fiel,” “Epidemia” y “Sahara.” Y no nos olvidemos de mencionar los datos inexactos que se encuentran en películas como “Soñé con África,” “El último tren a Katanga” o la trilogía de “Madagascar”.

Aunque Hollywood ciertamente ha madurado en cuanto a su mirada del continente africano desde la película de 1988 “Un príncipe en Nueva York” protagonizada por Eddie Murphy, todavía es raro encontrar una descripción realista del continente en la industria del cine de Hollywood. Como el actor Ben Affleck sostiene parece que no muchos productores de Hollywood están interesados en películas acerca del continente africano. De modo que no olvidemos que Hollywood aún es responsable de modelar la perspectiva de occidente en el resto del mundo. 

¿'Corazón de las tinieblas nunca más?

Los días en los cuales se llamaba al continente el “Corazón de las tinieblas” pasaron, pero el sentimiento general de que el continente no es un lugar seguro todavía subsiste en algunas de las películas más recientes. El impacto que esta percepción tiene en la economía y en las relaciones internacionales aún no se ha determinado. Pero vale la pena preguntar, ¿las aerolíneas hubieran cancelado sus vuelos debido al temor por el ébola con tanta rapidez si el brote se hubiera producido en un continente distinto? Y ¿ la decisión de la selección de basquet de EE.UU. de cancelar su viaje a Senegal debido al temor por el ébola — aunque Senegal no ha sido afectado por el virus — se basa sólo en la epidemia o en preocupaciones más generales acerca de la seguridad en materia de salud en el continente.?

Esto de ninguna manera implica sugerir que el brote de ébola no debe ser tomado seriamente. La situación en el terreno preocupa en verdad cada vez más, como evidencia la decisión de la titular del ejecutivo de Liberia Ellen Johnson-Sirleaf de declarar emergencia nacional por el ébola y las tareas del país vecino Costa de Marfil intensificando las medidas de prevención. Además la narrativa acerca de África aún favorece reacciones como este tuit de The Economist:

La propagación del ébola en el oeste de África es profundamente preocupante para la región y el mundo 

O genera otros tuits como este de Jina Moore:

Cuanto más tiempo paso en Liberia, más veo el arma secreta del ébola: Nuestro instinto innato que nos lleva a mostrar nuestro amor tocando, compasión y cuidado. 

Saverio Bellizzi, un epidemiólogo que trabaja con Médicos sin Fronteras en Guinea, está de acuerdo con el tuit de Jian Moore:

In Telimele, Guinea we achieved a significant reduction in mortality, down to 25 per cent, thanks to our relations of trust and dialogue with the local community. People would come to us within 48 hours from the first appearance of symptoms and we could provide them with the best assistance.

En Telimele, Guinea logramos una reducción significativa en la mortalidad, bajó en 25 por ciento, gracias a nuestras relaciones de confianza y diálogo con la comunidad local. Las personas se acercan dentro de las 48 horas de la aparición de los primeros síntomas y podemos brindarles la mejor atención. 

La percepción importa porque finalmente, la solución más eficiente, en oposición al bombardeo como herramienta para detener el virus de la película “Epidemia”, podría “ser más guantes y jeringas esterilizadas.”

Buscando socios, no salvadores

Otra narrativa generalizada en Hollywood es que África es un continente “azotado por el conflicto”. Aunque la violencia se ha incrementado en los últimos años en el continente, un viajero al azar es posible que se encuentre con un conflicto en otros lugares como se ve en este mapa de los sitios de conflictos armados en curso a nivel mundial:

Map of sites of ongoing armed conflicts worldwide by Lencer- CC BY-SA 3.0

Mapa de los sitios de conflictos armados en curso a nivel mundial por Lencer – CC BY-SA 3.0

La película “Lágrimas del sol” describe el usual marco de un país africano azotado por la violencia en el que los occidentales tratan de salvar vidas. En una escena, el teniente A.K Waters, interpretado por Bruce Willis, dice:

It's been strongly suggested that we turn over Arthur and abandon these refugees out here in the bush. I'll tell you right now: I'm not gonna do that. Can't do that. Broke my own rule – started to give a fuck.

Ha sido fuertemente sugerido que entreguemos a Arthur y abandonemos a estos refugiados aquí afuera. Les digo ahora mismo: No voy a hacer eso. No puedo hacerlo. Contra mi propias reglas  – comienza a importarme.

Aunque la elección de esta escena en la cual un ser humano ha decidido salvar a sus semejantes seres humanos parece dura, el sentimiento predominante aquí es la desesperación por los refugiados africanos con gran necesidad de un salvador blanco. El problema es que las intervenciones militares de occidente en África no tienen un registro positivo. En los últimos tiempos Libia es un desastre, Mali todavía está muy inestable y cientos han muerto en la República Centroafricana pese al apoyo militar francés. 

Una nueva narrativa acerca de África se requiere aquí. Es bastante revelador que una de las películas más reverenciadas entre las recientes películas de Hollywood acerca de África, “Invictus,” no involucra ninguna participación extranjera. Invictus es la historia de cómo Sudáfrica se convirtió en una nación más unida luego del desmantelamiento del apartheid. Después de todo, el poema que inspiró el título de la película señala enfáticamente:

It matters not how strait the gate,
How charged with punishments the scroll,
I am the master of my fate,
I am the captain of my soul.

No importa cuán estrecho sea el camino,
ni cuán cargada de castigos la sentencia
soy el amo de mi destino,
soy el capitán de mi alma.

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