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Putin prohibió la importación de determinados productos occidentales. Los rusos temen quedarse sin alcohol.

Russian social media users are raging about Putin's food and drink imports ban and preparing to cry over empty glasses. Images mixed by author.

Los usuarios de los medios sociales rusos están furiosos con la prohibición de las importaciones de alimentos y bebidas y ya se preparan para llorar al ver el vaso vacío. Imágenes mezcladas por el autor.

En breve, los rusos podrían quedarse sin whisky escocés y sin queso francés. Pero lo que más les preocupa es el whisky. El nuevo decreto firmado por Vladimir Putin prohíbe las importaciones de productos agrícolas de países que anteriormente habían impuesto sanciones económicas a Rusia. El decreto, vigente durante un año, se aprueba como represalia a las presiones recibidas por Rusia por su papel en el conflicto de Ucrania. Ha sido publicado el 6 de agosto en la página web del Kremlin y prohíbe la importación de alimentos y bebidas procedentes de los países de la Unión Europea y de los Estados Unidos.

La lista exacta de productos sancionados todavía no se ha concretado. Lo único que se sabe con certeza es que la comida para bebés y el vino no estarán incluidos, según Natalya Timakova, la secretaria de prensa de Dmitry Medvedev. Otras autoridades han declarado que la lista incluirá con certeza: fruta, verduras, productos cárnicos, quesos y lácteos.

Los internautas rusos perdieron los estribos con la noticia, pero su mayor preocupación fue la de no poder acceder al alcohol de los países occidentales.

El usuario Ivan Kolpakov estaba tan preocupado que olvidó desactivar las mayúsculas:

¿QUÉ VA A PASAR CON EL ALCOHOL, COLEGAS?

Ivan Davydov se despedía de su bebida favorita incluso antes de que se publicara la lista:

Parece que que hoy tendré que decir adiós al whisky.

Incluso las bromas habituales tenían un tinte de tristeza. Por ejemplo, Andrey Mima publicó en Twitter:

- Papa, el vodka está muy caro. ¿Vas a beber beber menos?
– No hijo, eres tú el que va a comer menos.

Unos pocos intentaron ver el lado positivo del tema, como Nadezhda Astel, que espera que por fin le funcione la dieta:

¡POR LO MENOS VOY A PERDER PESO!

Las diversas reacciones suscitadas ante la prohibición tenían en su mayoría un toque de humor; las burlas a las tácticas de represalia de Putin y a sus consecuencias eran cada vez más rebuscadas. Denis Chuzhoy se preguntaba qué repercusiones tendría la prohibición en las cuentas de comida en Instagram:

A medida que pase el 2015, las cuentas rusas de Instagram se van a quedar vacías…

El usuario “Wylsacom” sugirió que la falta de variedad culinaria podía ser una buena razón para tomarse unas pequeñas vacaciones en un país vecino:

- ¿Dónde estuviste el fin de semana?
– Me fui a comer a Minsk

El bloguero Roman Volobuev tenía el asunto bajo control:

Se me ha ocurrido montar una empresa de publicidad: compraré todo tipo de comida aquí en Riga, me la comeré, y les contaré qué tal sabe.

Para muchos usuarios, la noticia les recordó de inmediato a los tiempos de la escasez en la Unión Soviética y las largas colas en las tiendas casi sin alimentos, algo que muchos treintañeros rusos padecieron de niños. Maxim magazine se imaginó lo que sería aquella situación hoy en día:

Este año en su tienda de comestibles más cercana. (Texto de la imagen: “¿Está fresca la ternera de Bielorrusia?”, “¿Han traído jamón?”)

En un tono más sombrío, el periodista Roman Dobrokhotov publicó una foto en blanco y negro de los viejos tiempos de la escasez (y lo hizo antes de que se publicaran las noticias definitivas de la prohibición):

En realidad, el Kremlin lo hace para fastidir a a Occidente. Aquí se ve cómo era la situación antiguamente.

Dobrokhotov incitó a sus seguidores en Facebook a un torrente de respuestas, pidiéndoles que compartieran recuerdos de los “viejos tiempos” de la Unión Soviética, recibiendo muchos más comentarios de penurias que de cariño.

Los funcionarios rusos han asegurado que la prohibición a la importación de bienes no tendrá repercusión en los precios de los alimentos locales y que la lista estará sujeta a posteriores modificaciones. Pero la cuestión clave es si los rusos van a tener que despedirse de su bebida alcohólica favorita y si deberían aprovisionarse de Snickers y de Kinder Sorpresa.

Los administradores de la cuenta de Twitter del conocido sitio de noticias rusas “Цукерберг Позвонит” lo resumieron así: por lo visto la sensatez y la cultura popular han pasado totalmente desapercibidas a los funcionarios rusos:

Oigan, me parece que han malinterpretado las palabras de Steve Jobs “Stay hungry. Stay foolish” (“Sigue con hambre, sigue siendo tonto”).

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