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España: crece el número de «círculos» del nuevo partido político Podemos

Imagen obtenida de la cuenta de Facebook del partido Podemos.

Imagen obtenida de la cuenta de Facebook del partido Podemos.

En un grupo de casas en los montes de Galicia, cerca de la antigua ciudad romana de Lugo, España, poco parece haber cambiado en los últimos 40 años. Las gallinas deambulan libremente por las calles mientras los granjeros debaten largo y tendido sobre maquinaria de tractores al borde de la carretera. Sin embargo, en este aletargado rincón al noroeste de España, una nueva iniciativa política está tomando forma.

Jago, un profesor de lenguas de 48 años, está creando un «círculo» —un tipo de asamblea informal de base, plural y democrática— en la aldea, que será la representación local del nuevo partido político Podemos. Tal como indica su nombre, Podemos busca implicar a la gente que está harta de los enfoques políticos convencionales y contrarrestar el desencanto con las medidas de austeridad a través de la participación ciudadana en las decisiones políticas desde la base.

Multitud de partidos en toda Europa, al ver un descenso en sus números de afiliados, comparten las mismas ambiciones. Sin embargo, Podemos avala su discurso sobre «hacer la política más relevante para los ciudadanos» con resultados. El nuevo partido, creado el pasado mes de marzo, con una campaña íntegramente financiada de manera colectiva y un programa político elaborado a partir de propuestas hechas por la gente, obtuvo un 8 por ciento de los votos a nivel nacional en las pasadas Elecciones al Parlamento Europeo. Es muy probable que muchos de sus votantes fueran personas que no habían ido a votar en años. Una encuesta reciente mostraba que Podemos obtendría el tercer puesto si mañana se celebraran unas elecciones generales, e incluso podría disputar el segundo.

Círculos: espacios políticos inclusivos

Unos de los factores tras el prometedor inicio de Podemos es su sistema de organización comunitaria basado en «círculos». Este es el objetivo que persigue Jago. Los círculos son agrupaciones sin líderes ni cuotas de afiliación, que se desarrollan a través de asambleas públicas y abiertas donde los asistentes debaten sobre lo que consideran que es más relevante para sus situaciones. «Las asambleas permiten que la gente que no es parte del movimiento exprese sus impresiones y compruebe que hay otras personas que opinan lo mismo», explica Óscar González, portavoz del círculo Podemos en la ciudad gallega de Vigo. Los círculos tienen un fuerte enfoque local y cubren zonas que van desde ciudades enteras hasta barrios, o bien se conforman alrededor de un interés especial (por ejemplo, actualmente existen círculos de psicoanálisis, música y enfermería).

Los círculos están creciendo a gran velocidad. Al momento de escribir este artículo había más de 700 en todo el país, un aumento de casi un 80 por ciento con respecto al número registrado hace dos meses. La asistencia a las asambleas se ha disparado: de una media de 20-30 personas antes de las elecciones, Podemos Vigo asegura que ahora más de 300 acuden a cada evento. La idea de los círculos puede funcionar incluso en poblaciones pequeñas, aunque las cosas son distintas en la Galicia rural. Aldeas como la de Jago están quedándose vacías rápidamente, y solo en Galicia, al menos 1.400 se encuentran completamente deshabitadas en la actualidad. No hay signos de que vayan a regenerarse por sí mismas: los nuevos nacimientos aparecen en las noticias de los periódicos locales y el gobierno regional de Galicia va a destinar 70 millones de euros (unos 92 millones de dólares estadounidenses) durante los próximos tres años para tratar de mejorar la decreciente tasa de natalidad, la más baja de toda España.

Todo esto no parece un terreno muy fértil para un movimiento joven cuyo eslogan electoral era: «¿Cuándo fue la última vez que votaste con ilusión?». Cuesta imaginar que un círculo prospere en los enclaves rurales de esta zona conservadora de España. El exdictador Francisco Franco era gallego, y el Partido Popular, de centroderecha y que gobierna a nivel nacional, todavía cosecha uno de sus mejores resultados en esta región. En el único bar de la aldea (que también es la carnicería y la verdulería), Jago señala a uno de los clientes habituales, un hombre que muestra cierta calvicie, de unos cincuenta y tantos años: «Nos llevamos bien, por supuesto. Pero un día cuando le pedí fuego, me di cuenta de que tenía un encendedor con la foto de Franco».

Aun así, Jago se muestra decidido y afirma: «Soy una persona sencilla, pero sé muy bien lo que son la discriminación y la corrupción», haciendo referencia a sus propias dificultades a la hora de crear un negocio y a los recientes casos de corrupción en Galicia. Al igual que muchos españoles, Jago está haciendo muchos esfuerzos para poder pagar su hipoteca tras haber pedido un préstamo justo antes de la crisis, una decisión que describe como el «mayor error de su vida».

Hucha de Podemos en un café de Vigo, España.

Alcancía de Podemos en un café de Vigo, España. Foto del autor Tom Walker.

Pese a lo anterior, contribuyó con cinco euros a la campaña de Podemos para las elecciones europeas. Teniendo en cuenta que Podemos gastó poco más de 12 céntimos de euro por cada uno de los 1,25 millones de votos que consiguió en mayo, su donación valía aproximadamente unos 40 votos. Aunque es probable que ninguno de esos 40 votos provinieran de la aldea de Jago, este se mantiene en la búsqueda de votantes. «Creo que Podemos puede servir de refugio para mucha gente que nunca se sintió identificada con ningún partido político», dice Jago. «Espero que poco a poco consigamos un buen resultado».

Donde Podemos ya ha conseguido un buen resultado es en Navia, un barrio al suroeste de Vigo. El partido cosechó un 20 por ciento de los votos allí, su mejor resultado en la ciudad. Navia está compuesto por viviendas sociales que han sido construidas en los últimos ocho años para albergar a una población joven de cerca de 8.000 personas. El éxito de Podemos en este lugar es mucho más relevante ya que, en medio de un clima de austeridad, el gobierno sí que ha gastado dinero allí: el ayuntamiento ha invertido en mejoras de las carreteras, servicios de transporte en autobús, huertos e instalaciones deportivas, mientras que el gobierno regional está construyendo un centro de salud y una gran zona ajardinada.

«Es cierto que el gobierno ha gastado mucho dinero en nuestro barrio, pero la forma en que lo ha hecho —la cantidad que contrataron por las obras y las modificaciones, y la ausencia de mantenimiento o planificación— nos llevaron a ver estas inversiones como lápidas colocadas en nuestro entorno», explica Antonio Saá, de la comunidad online Navia Merece.

Navia es además uno de los barrios donde Podemos Vigo llevó a cabo una campaña de correo directo diferente, entregando en mano un mensaje de una página: «Esta carta no te ha llegado por correo ya que el envío de este tipo de correspondencia a todo el país cuesta más de 2 millones de euros. Pregunta a los partidos que te enviaron su correspondencia electoral de dónde sacaron el dinero para hacerlo y a cambio de qué». En Navia, donde importantes proyectos públicos continúan inacabados y otros han estado rodeados de acusaciones de corrupción, argumentos como estos parecen haber calado en la población.

Un trabajo en curso

Éxitos como estos no pueden ocultar el hecho de que Podemos es un trabajo en curso que todavía se está ajustando al repentino interés que ha suscitado en los últimos meses y sus seguidores locales lo reconocen: «Era muchísimo más fácil celebrar asambleas antes de las elecciones, cuando las agrupaciones eran más pequeñas y se podía votar a mano alzada. Ahora no sirve de nada. Pasamos todo el tiempo contando y comprobando que nadie vote dos veces», señala Manuel Villot, miembro del círculo de Vigo.

Además, el círculo ha tenido que incluir a un moderador para dirigir los debates en las asambleas, ya que antes estos habían estado relativamente poco estructurados. Podemos está aprovechando la tecnología en su intento de preservar sus valores de participación colaborativa al incrementar su número de miembros, y actualmente está tratando de introducir herramientas online como Appgree y Loomio, que permiten a la gente enviar ideas y votarlas de manera generalizada.

El partido incrementó principalmente su popularidad a través de la televisión, en concreto, por las apariciones televisivas de su cabeza visible, el profesor universitario Pablo Iglesias. Sin embargo, ahora parece que Internet juega un papel más importante a nivel local. Muchos círculos no cuentan con página web y utilizan Facebook para comunicarse con sus seguidores actuales y para atraer a nuevas miembros. «Podemos sería impensable sin Facebook ni Twitter», explica Mayka Arias, coordinadora de la página de Podemos Vigo. Conscientes de que esta exigencia técnica podría alejar a algunas personas del partido, Podemos Vigo desarrolla cursos de informática gratuitos para explicar las nuevas herramientas y contratan con cibercafés para que proporcionen acceso gratuito a internet a aquellas personas que no cuentan con conexión a la red.

Los próximos meses serán claves para Podemos, ya que en otoño se anunciará una nueva estructura organizativa para el partido. «Creo que seguiremos creciendo. No tenemos un tope en este momento», sugiere Saá. «Ahora toca ver si Podemos será capaz de tomar decisiones que sean realmente distintas y no más de lo mismo.»

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