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El Salvador: “Katya Miranda simboliza impunidad de crímenes contra niños”

Katya Miranda, captura de pantalla de video de YouTube.

Katya Miranda, captura de pantalla de video de YouTube.

A los nueve años, Katya Miranda fue asesinada de manera brutal en la casa de playa de su abuelo paterno, Carlos Miranda González en Los Blancos, en el departamento salvadoreño de La Paz.

Todo ocurrió el 4 de abril de 1999 y 15 años después, el caso ha vuelto a salir a la luz tras la liberación del abuelo Miranda González, principal imputado del crimen como presunto autor intelectual del secuestro de la niña. El pasado 25 de septiembre, la Sala de lo Penal de la Corte Suprema de Justicia salvadoreña ordenó la liberación de Miranda González. El argumento es que había sido juzgado dos veces: en el año 2000 había sido exonerado por el homicidio y la violación de su nieta; luego en 2011 fue juzgado nuevamente, aunque sin que se comprobara el delito de secuestro.

El crimen causó conmoción en su momento. Katya y su familia pasaban las vacaciones de Semana Santa en casa del abuelo paterno, junto con otros parientes, entre los cuales hay militares y policías de alto rango. Según las investigaciones, a Katya la sacaron de la carpa donde dormía junto a su hermana. Fue violada y asfixiada en la arena de la playa. Edwin Miranda, su padre, que en ese tiempo se desempeñaba como miembro de la escolta del entonces presidente salvadoreño Francisco Flores, fue procesado por cargos de abandono y desamparo. Posteriormente su caso fue sobreseído.

El blog Alta Hora de la Noche reflexiona al respecto:

A una niña de nueve años la violan y la matan. A la gente le duele, le indigna y espera que se haga algo. Por Dios, es una niña, DEBE hacerse algo. Pasan los años y nada ocurre.
[…]
Cuando cosas malas le pasan a gente que sabemos que ha hecho algo malo, nos alivia. Cuando se hace justicia, cuando se aparta de entre nosotros a quien ha hecho el mal, alivia. La justicia nos trae esa sensación de que algo va bien en el mundo, que algo funciona. Cuando esto no ocurre, cuando caso tras caso se acumulan grandes velos de oscuridad sobre nosotros, respirar se vuelve más pesado, el andar se hace más difícil. El miedo aparece. Y el miedo es una cosa jodida. Lo mismo paraliza que hace huir o hace enfrentar. Las más de las veces paraliza y hace huir.

La liberación del abuelo de Katya también ha generado reacciones en Twitter, todas de indignación:

El blog Alta Hora de la Noche prosigue:

Y, sí, la fe es poderosa y mueve montañas cuando se alinea y se pone a trabajar.
Pero esos son otros diez pesos, dicen.

Este video reseña el caso de Katya Miranda:

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