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Laos imita las estrictas leyes de control a Internet de sus países vecinos

An Internet cafe in Laos. Photo from Flickr user Jon Rawlinson. CC License

Un cibercafe en Laos. Fotografía del usuario de Flickr: Jon Rawlinson. CC License

El primer ministro de Laos, Thongsing Thammavong, aprobó un nuevo decreto con el que se endurecerá el control de Internet en el país. La nueva regulación, ratificada el pasado 16 de setiembre de 2014, aboga por un uso responsable y «constructivo» de Internet por parte de los ciudadanos de Laos.

Hace unos meses, las autoridades de Laos anunciaron que estaban estudiando la experiencia del resto de países vecinos para la redacción del proyecto de ley de Internet, que se planea implementar este año. Este proyecto de ley para la regulación de Internet ha tomado como modelo las restrictivas leyes cibernéticas de países como Myanmar y Vietnam. Las autoridades de Laos también han tenido en cuenta, supuestamente, el enfoque de China a la hora de regular el ciberespacio.

Como era de esperar, el resultado es una ley que parece apoyar el crecimiento de Internet, sin embargo, contiene numerosas cláusulas contradictorias que atentan contra la libertad de expresión y los derechos de los ciudadanos.

Algunas cláusulas pueden resultar menos polémicas para los laosianos ya que reconocen el derecho a la privacidad de los cibernautas y la protección de la propiedad intelectual, además de imponer prohibiciones sobre el uso de la pornografía. Sin embargo, existen también otras cláusulas en las que se prohíbe compartir fotos que «contradigan las tradiciones y la cultura de Laos». Pero la cuestión es: ¿quién decidirá si una imagen es ofensiva e insulta a la herencia laosiana?

El mismo decreto también incluye varios presuntos «cibercrímenes» cuyas definiciones son poco claras y muy vagas:

- Disseminating false information against the Lao People's Revolutionary Party;
– Circulating information that encourages citizens to be involved in terrorism, murder, and social disorder;
– Supporting online campaigns that seek to divide solidarity among ethnic groups and between countries;
– Spreading information that distorts truth or tarnishes the dignity and rights of individuals, sectors, institutions and organizations;
– Sharing of comments whose contents are in line with the abovementioned prohibitions.

- Divulgar información falsa que perjudique al Partido Popular Revolucionario de Laos;
– Hacer circular información que anime a los ciudadanos a cometer actos terroristas, asesinatos o participar en desórdenes sociales;
– Apoyar campañas en línea cuya intención sea la división de la solidaridad entre los grupos étnicos y entre países;
– Difundir información que distorsione la verdad o que ataque a la dignidad y los derechos de los individuos, sectores, instituciones y organizaciones;
– Compartir comentarios cuyos contenidos estén alineados con las prohibiciones anteriormente mencionadas.

Los proveedores de servicios de Internet tienen la obligación de no proveer sus servicios a individuos, entidades u organizaciones cuyos movimientos busquen socavar las políticas del Partido y el Gobierno.

De las historias más relevantes de esta semana: el Gobierno de Laos ratifica un decreto para controlar la actividad en el ciberespacio.

Si se tienen en cuenta estas normas, parece que las críticas legítimas a los programas y políticas del Gobierno pueden interpretarse como un acto criminal en caso de que estas creen división, confusión o «desórdenes» entre la opinión pública. Además las autoridades no tendrán muchas dificultades en utilizar esta ley para procesar a periodistas, activistas y otros críticos del Gobierno.

Esta ley también prohíbe la creación de cuentas anónimas o pseudoanónimas, presumiblemente, «para facilitar los esfuerzos de las autoridades en la regulación de Internet». Esta medida supone un gran golpe a los ciudadanos que intentan exponer delitos dentro del Gobierno mediante Internet.

El Gobierno considera que este tipo de regulación del ciberespacio es necesaria para así prevenir los abusos y el mal uso de Internet como un espacio de comunicación y conexión. Las autoridades reconocen que la red puede contribuir positivamente a la economía local, sin embargo, también advierten de su peligro ya que puede utilizarse para causar pánico en la sociedad. Como ejemplo citaban la difusión de información errónea acerca del accidente de Lao Airlines o el rumor que se extendió recientemente a través de Internet sobre el tráfico de órganos humanos en la provincia de Attapeu. En ambos casos, el Gobierno de Laos se vio obligado a desmentir esta noticia con una declaración oficial.

A pesar de estos excesos, el Gobierno de Laos había prometido que no censuraría Internet, pues entienden que es fundamental para «la modernización y la industrialización» del país. No obstante, las nuevas leyes sobre el ciberespacio ponen fin a este compromiso de las autoridades de Laos, ya que así conseguirán disuadir a los cibernautas de utilizar el ciberespacio para enfrentarse a las autoridades y cuestionar las políticas del Gobierno.

Esta ley también pondrá freno al sector de la informática en Laos. En 2011, solamente había 60.000 usuarios de Facebook en el país. Hoy en día, más de medio millón de ciudadanos utilizan esta red social. Varios artículos de prensa indican que en estos momentos Laos cuenta con cinco compañías de telecomunicaciones, siete proveedores de servicios de Internet y cerca de 900 tiendas de ordenadores. Ahora mismo, lo que Laos necesita es una ley que ayude a crecer a esta industria, en cambio, será una ley que castigará de forma injusta a los críticos con el Gobierno, a los activistas e incluso a cualquier usuario de Internet.

Es una pena que Laos tome como ejemplo las leyes represivas de los gobiernos vecinos con las que intentan acallar a los disidentes, intimidar a la oposición e incluso castigar a los ciudadanos críticos. Laos debería abogar por una regulación de Internet basada en la defensa de los derechos humanos y así se distinguiría del resto de los países del sudeste asiático.

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