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Teoría del gato bonito en acción: por qué pese a la sequía, los iraníes hicieron el Ice Bucket Challenge

An Iranian Facebook users in Tehran does the ALS Ice Bucket challenge, even though Iranians cannot donate to the charity because of sanctions.

Un usuario de Facebook en Teherán hace el desafío del balde de agua helada de ALS, aunque los iraníes no pueden donar para beneficencia debido a las sanciones.

La versión original de este post apareció en el blog Masters of Media en la Universidad de Amsterdam. 
 
El fenómeno de los medios sociales conocido como el desafío del balde de agua helada para concientizar sobre la ALS se convirtió realmente en global. Hace pocas semanas llegó a la República islámica de Irán, un país bajo sanciones occidentales tan estrictas que donar dinero a la fundación de ALS con sede en EE. UU. está en contra del derecho internacional y el de los EE. UU. Pero una gran cantidad de iraníes, pese a las sanciones que anulan el propósito del desafío y a la extrema escasez de agua, siguieron adelante y se tiraron agua helada sobre sus cabezas y postearon estos videos en sus cuentas de Facebook.
 
¿Quiénes somos para hacer esto? ¿Los iraníes están realmente más interesados en los me gusta y la atención que pueden obtener de sus amigos que en los problemas concretos dentro de su propio país, a saber la gran escasez de agua en la región iraní de Isfahan? Esta es una singular manifestación de lo que Ethan Zuckerman ha llamado popularmente la “teoría del gato bonito” de Internet, según la que el potencial mundano y de diversión de Internet captura el interés de la mayoría de los usuarios. Viendo a los iraníes empapándose con agua helada, uno se da cuenta de que la teoría del gato bonito puede incluso prevalecer en un país que se considera habitualmente como represivo. En conjunto, Internet nos ha permitido participar en acciones colectivas con mayor conexión, y libre expresión (dependiendo de en qué lugar del mundo vivimos.) Elijo mis amigos y lo que me gusta en Facebook, y elijo a quién seguir en Twitter. ¿Pero cómo hurgamos entre todo este contenido para encontrar lo que es relevante? 

"DJ Lolcat Maked You A Mixtaep" by Stallio via Flickr. (CC BY-SA 2.0)

Imagen por Stallio vía Flickr. (CC BY-SA 2.0)

La lista de redes a las que podemos suscribirnos parece interminable. Existen Facebook, Twitter, Tumblr, luego páginas seleccionadas y listas en estas redes sociales así como también las noticias y timelines. Los diversos nodos de conexión parecen invariablemente abrir nuevos caminos para nuevos tipos de información.

¿Pero cómo uno asimila y filtra lo que es relevante en este escenario? ¿Tenemos la experiencia para saber qué noticia o publicación es más relevante para nuestras vidas, trabajo y estudios?

La sobrecarga de información es una lucha con la que me enfrento cotidianamente, ya que acumulo innumerables pestañas a lo largo del día de cosas que debo leer, pero a menudo no tengo tiempo para hacerlo. En Rewire, el académico experto en medios (y co-fundador de Global Voices) Ethan Zuckerman sugiere que el desafío ante nosotros tiene menos que ver con el acceso a la información y más que ver con “prestar atención.”: Él continúa: “Ese desafío se complica por nuestra arraigada tendencia a prestar demasiada atención a fenómenos que se desarrollan cerca y nos afectan directamente, o a nuestros amigos y familias.”

La tesis de Zuckerman en Rewire se basa en la noción de que en nuestro mundo digital cosmopolita, podríamos estar tan conectados como nunca antes con diferentes culturas y países a través de Internet, pero nuestro conocimiento de lugares y asuntos alejados podría aún permanecer en el mismo nivel que antes de que la WWW nos conectara con toda esta información. Esto significa que puede que Facebook y Twitter nos ayuden a conectarnos con cosas, y a estar informados sobre temas a los que normalmente no estaríamos expuestos, pero a menudo nos encontramos siguiendo cosas que son naturalmente interesantes dentro de nuestras localidades y las novedades de nuestros amigos cercanos. De este modo, un iraní podría preferir seguir el video del desafío del agua helada de su amigo antes que mirar la creciente crisis hídrica de unas pocas provincias más allá.

Los responsables del problema pueden ser las herramientas en sí mismas. Esto es, solíamos acusar a las fuentes tradicionales de los medios masivos, como CNN, BBC, y el New York Times de seleccionar la información, o a los gobiernos autoritarios de controlar los diarios y los canales informativos. Pero ahora, las empresas detrás de las plataformas que usamos son cruciales para nuestra actual noción de control de la información.

Aunque no dependemos de los medios tradicionales para acceder a la información, cómo extraemos información a menudo depende del capricho de las herramientas que usamos para acceder a este libre flujo de información. En efecto, los algoritmos que filtran el contenido en programas y aplicaciones como Facebook y Twitter modelan nuestras actividades en línea. El código inherente en Facebook y Twitter es responsable de cómo asimilamos la información. El impacto de esto ha tenido consecuencias tan de largo alcance que Facebook ha invertido recursos en comprender cómo la información que nos presentan puede manipular nuestras emociones.

El crecimiento de Internet ha sido aclamado por algunos como una ideología popular que equipara tecnología con empoderamiento. En algunos aspectos esto es cierto. Tomemos Irán, por ejemplo. Antes de Internet, los iraníes dependían a menudo de periódicos y radios controlados por el estado, incluso de antenas satelitales ilegales que transmitían canales occidentales. Con independencia de los orígenes occidentales o estatales de la información, ésta no era libre, y estaba bajo el control de ciertas autoridades. A pesar de los filtros, de la tecnología para eludir la censura omnipresente en Irán, los iraníes constituyen una de las mayores poblaciones de usuarios de Facebook a nivel global, con un número siempre creciente de usuarios de Twitter que se agregan a la mezcla (el Ministro de Cultura de Irán coloca la cifra de iraníes en Facebook en 4 millones de usuarios). Es decir, a pesar de la baja velocidad de Internet, Irán es parte integral de este caso de estudio de las interacciones de información en línea a nivel global.

Finalmente, lo que vemos en las plataformas y en países con proporciones significativas de usuarios activos de Internet, es que así como internet tiene la habilidad para crear este nuevo paradigma de control dentro del marco de acceso omnipresente, también tiene la habilidad de generar conversaciones que cuestionan estos sistemas. La conversación en torno a cómo se gobierna Internet y el rol de las empresas en modelar este mundo es una discusión importante que afecta nuestro derecho humano a información irrestricta y fluida como ciudadanos globales.

En efecto, los problemas inherentes del código de Facebook y Twitter en las noticias relevantes de último momento han sido cubiertos por los principales medios incluyendo al Guardian, y CBC, y han sido compartidos en cuentas de Facebook y Twitter. Lo que nos queda es reconocer la importancia de estas nuevas formas de control en nuestra nueva era de información y mantener esta conversación activa, preguntando constantemente cómo se gobierna el sector de Internet.

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