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Silenciosa represión a los medios serbios

(R), Olja_Bećković (L). Images mixed from wikimedia commons and  Vreme.com

Los programas de los conocidos periodistas Predrag Sarapa (izquierda) y Olja Bećković (derecha) fueron recientemente retirados del aire en Serbia. Imágenes mezcladas de Vreme y Media Center Belgrade.

El actual y anterior gobierno de Serbia invirtieron años para limpiar la imagen de este país del este de Europa que por décadas fue conocido como un punto de delito y guerra. Representantes de todo el espectro político han buscado demostrar su compromiso con el ingreso de Serbia a la Unión Europea. En público, parecen querer que Serbia se convierta en un país verdaderamente libre, democrático y económicamente exitoso. Sin embargo, la realidad es diferente.

Aunque la mayoría de los políticos serbios parecen comprometidos en mejorar la economía y la calidad de vida de Serbia, sus prácticas en torno a uno de los derechos humanos más básicos y necesarios en el país -el derecho a la libertad de expresión- están lejos de contribuir al desarrollo de una sociedad abierta y próspera.

La presión a los medios independientes por parte de los políticos gobernantes ha estado aumentando en los meses recientes. Luego de una ola de cobertura crítica sobre el mal desempeño de los funcionarios del gobierno en las operaciones de rescate por las inundaciones masivas en la región hace algunos meses, tres antiguos y populares programas de televisión fueron retirados del aire. Los periodistas y editores evitan con frecuencia informar sobre estos asuntos en los medios, y muchos de ellos viven con temor diario de perder su medio de vida, que por lo general llega a un salario mensual de entre 250 y 300 euros.

El entorno de los medios en Serbia refleja el de muchos otros países en la región. Como en Albania, Macedonia, Bulgaria, Hungría y otros países, los medios de comunicación dependen principalmente en los ingresos por publicidad para seguir funcionando, lo que a menudo está relacionado con partidos y figuras políticas. En Serbia, este sistema oficioso pero poderoso ha sido explotado por varias coaliciones democráticas que detentaron el poder entre 2003 y 2012.

A comienzos de año, en febrero de 2014, ya había señales de que conocidos programas de televisión que discuten sobre política y economía podrían ser retirados del aire. Durante la campaña preelectoral antes de las elecciones parlamentarias anticipadas de marzo de 2014, la presión se tornó más evidente al público y finalmente empezó a afectar al público directamente, con citación de algunos usuarios de medios sociales para ser interrogados por la policía y hasta detenidos por tuitear críticamente sobre el gobierno. El Partido Progresista Serbio ganó una mayoría absoluta en el gobierno en las elecciones de marzo de 2014.

En setiembre y octubre de 2014, tres antiguos programas de televisión, que a menudo discutían de política, economía y sociedad en el país, fueron retirados del aire.

El primero en irse fue el conocido programa “Impresión de la semana” (“Utisak nedelje”), creado y presentado por la periodista Olja Bećković, que encabezó el programa durante más de 20 años, desde la era de Milošević. La señora Bećković había empezado a hablar abiertamente de recibir llamadas telefónicas del primer ministro Aleksandar Vučić, presionándola para cambiar invitados y temas a tratar en su programa. En una entrevista con Al Jazeera Balcanes, la señora Bećković expresó su pesar por no hablar haber hablado antes claramente acerca de la presión directa de Vučić y su gabinete y dijo; “sí, [Vučić] me llamó”.

El siguiente en caer fue “El problema de Sarapa”, encabezado y presentado por el popular periodista Predrag Sarapa en el Studio B de televisión de Belgrado. La descripción del programa en el sitio web oficial de Studio B describe así al programa:

Emisija “Sarapin Problem” ima za cilj da aktuelizuje najuočljivije političke i društvene probleme, i to bez namere da ih rešava.[…] Cilj je upravo zbog toga da gosti različitog profila i opredeljenja ponude svoja rešenja.

El programa “El problema de Sarapa” tenía como objetivo presentar los asuntos políticos y sociales más obvios, sin ninguna intención de solucionarlos. […] El objetivo es, especifíicamente debido a esto, que los invitados con diferentes antecedentes y tendencias [políticas] ofrecieran sus soluciones.

Studio B y otras personas vinculadas con la estación de televisión estatal sostienen que el programa del señor Sarapa, uno de los pocos que trataban sobre asuntos políticos y sociales actuales, fue sacado del aire por malos índices de audiencia. Periodistas y habitantes de Belgrado se reunieron por docenas el mismo día que el programa fue retirado del aire y luego por centenares para protestar por esta decisión, mientras los medios sociales y los sitios web se desbordaban con apoyo hacia el mal momento del señor Sarapa, que desde ese momento ha sido llamado irónicamente el “El nuevo problema de Sarapa”. Sarapa también había estado hablando abiertamente sobre la presión ejercida sobre él y fue citado en una reciente entrevista diciendo:

La censura ya no es una reliquia del pasado, es el presente que debemos combatir.

El tercero en caer fue otro programa de periodismo de investigación altamente respetado con el nombre de “Insider” (Desde adentro). El programa, presentado por la destacada periodista de investigación serbia Brankica Stanković, que ha tenido su buena cuota de problemas en los últios años por informar sobre crimen organizado y corrupción política en el país, aparentemente fue obligada a desistir a transmitir el programa. El programa era una producción independiente y tenía una larga colaboración con una de las redes nacionales cuando los ejecutivos de la cadena insistieron en nuevos términos para la renovación de su contrato, incluida la preparación de la nueva temporada para transmitir más de un mes antes de lo planeado. Como el programa depende de reportajes de investigación, los productores, periodistas y presentadora del programa dijeron que no podían cumplir con las fechas en que el canal insistía y se negaron a producir un programa de menor calidad.

A fines de octubre, pocos días después de saber que su programa ya no tenía contrato con B92, la cadena nacional de Serbia, Brankica Stanković fue galardonada con el prestigioso Premio al Coraje en Periodismo de la Fundación Internacional de Mujeres (IWMF) en Nueva York. La cadena B92 elogió a la señora Stanković sobre el premio y escribió al respecto, pero no le ofreció nuevos términos para la renovación de su contrato a ella y su equipo.

La Asociación de Periodistas Independientes de Serbia y organizaciones similares se han quejado varias veces por esas acciones, llamando la atención a la presión política a los periodistas serbios y exigiendo libertad de medios y estado de derecho, pero sin resultado. Los funcionarios en Serbia parecer preferir mantener entretenidos a sus electores, antes que bien informados acerca de los acontecimientos políticos y sociales de actualidad.

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