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Los miembros del gabinete japonés y los escándalos de corrupción

Japanese Prime Minister Shinzo Abe

El Primer Ministro japonés, Shinzo Abe, durante una rueda de prensa concedida antes de la reunión del G7 en Bruselas. 5 de junio de 2014. Foto de Aurore Belot. Copyright Demotix.

El gabinete del primer ministro japonés, Shinzo Abe, recibió varios reveses el pasado mes de octubre. Dos ministras del gabinete se vieron forzadas a dimitir debido a una supuesta malversación de fondos.

Y ahora la persona que reemplaza a una de las ministras está en la mira después de tan solo tres días en su puesto, por supuestamente haber permitido que su equipo de apoyo político usara fondos públicos para pagar una visita a un bar de sadomasoquismo.

Yoichi Miyazawa, que ha reemplazado a la fugaz Ministra de Economía, Comercio e Industria Yuko Obuchi, está asimismo recibiendo críticas por poseer acciones en Tepco, el gigante de la energía que él es responsable de regular como ministro de economía y comercio.

Los miembros del gabinete de Abe están “cayendo como fichas de dominó”, según el periódico sensacionalista Nikkan Gendai.

Abe, del Partido Liberal Democrático (PLD), se mantiene en el poder desde diciembre de 2012, unos 18 meses después de que el “triple desastre”, compuesto de un fuerte terremoto, un tsunami y un accidente nuclear, devastara gran parte de la costa noreste japonesa.

En general, el mandato de Abe hasta la fecha había estado libre de escándalos, en parte porque Abe y sus seguidores han mostrado una notoria moderación y se han concentrado en conseguir sus objetivos, en contraste con previos gobiernos (los primeros ministros japoneses se caracterizan por una permanencia media de un año).

En lo económico, el gobierno de Abe se ha centrado de alguna manera en estimular la economía japonesa. Se ha prestado cierta atención a la relativamente baja participación de la mujer japonesa en el mercado de trabajo, así como al estatus de la mujer en general en Japón.

Como resultado, Abe designó recientemente como ministras a cinco mujeres; pero esta renovada atención a la participación de las mujeres en la economía, conocida como “womenomics”, ha descarrilado rápidamente debido a una serie de escándalos que involucran a cuatro de las cinco mujeres nombradas, dos de las cuales ya han tenido que dimitir la pasada semana.

La dimisión el 20 de octubre de la Ministra de Comercio e Industria, Yuko Obuchi, se considera un golpe a los esfuerzos de Abe de centrar la atención en la revitalización económica y el estatus de la mujer en Japón, como demostraba su compromiso de que las mujeres ocuparan un 30 por ciento de los puestos de dirección para 2020.

De media, las mujeres ocupan solo un 6 por ciento de los puestos directivos. Alrededor de la mitad de compañías japonesas no tienen ninguna mujer gerente. 

Obuchi, la hija del ya desaparecido y recordado con cariño Primer Ministro Keizō Obuchi, fue nombrada ministra a comienzos de septiembre. Se vio obligada a dimitir después de que surgieran dudas en torno al uso indebido de fondos por parte de miembros de su campaña.

La segunda ministra en dimitir en octubre, la ya ex ministra de Justicia Midori Matsushima, supuestamente entregó abanicos uchiwa, hechos para la ocasión, al público que acudió a los festivales de verano de su circunscripción en Tokio. Entregar regalos a los votantes, incluso si estos parecen irrelevantes, es contrario a las leyes electorales japonesas.

En el momento de escribir esto, sólo unos días después de tomar su puesto, el sucesor de Obuchi, el nuevo Ministro de Comercio e Industria Yoichi Miyazawa, ha sido acusado de malversación de fondos. La suerte que corra Miyazawa va a revelar la diferente manera en que hombres y mujeres son tratados en la política japonesa.

Poco después de que Miyazawa asumiera su puesto el 20 de octubre, surgió la sospecha de que miembros del grupo local de apoyo de su circunscripción en Hiroshima habían usado fondos públicos en una visita a un bar de sadomasoquismo.

Miyazawa asegura que él no sabía nada y que en cualquier caso su equipo no había roto ninguna norma, pero las redes sociales se han abalanzado rápidamente sobre esta historia:

Es una práctica habitual culpar al ayudante de la circunscripción local. Los partidos de la oposición podrían conseguir mejores resultados preguntando si la verdadera intención de Miyazawa era “azotar con un látigo” a su ayudante de circunscripción por algún tipo de equivocación…

“El Ministro de Comercio y Economía ha sido convocado ante la Asamblea legislativa para ser interrogado sobre la factura de un bar de sadomasoquismo” (TBS, JNN, Yahoo! News) 

Existe el problema añadido de que Miyazawa, quien como ministro de comercio e industria supervisa la industria nuclear japonesa, posee acciones de Tepco, la mayor empresa energética japonesa:

Nikkan Gendai informa de las críticas que califican de “ridícula” la elección de Miyazawa como Ministro de Comercio e Industria.

Activistas antinucleares también están poniendo en duda la integridad de Miyazawa (64). Como miembro del gabinete, resulta que Miyazawa es uno de los mayores accionistas de Tepco entre todos los legisladores del PDL [el partido en el poder].

Legisladores de la oposición pronto se dieron cuenta de que Miyazawa posee participaciones en el gigante de la energía Tepco, un claro conflicto de intereses para cualquier ministro de comercio e industria, a cargo de regular el sector energético. Kouji Sugihara, miembro de la Dieta japonesa (Asamblea legislativa) por el Partido Verde, a favor del desmantelamiento de la energía nuclear en Japón, escribió:

¡Miyazawa debe dimitir! ¡Alza tu voz y pide al Ministro de Comercio y Economía Miyawa que dimita! Envía un fax o llama por teléfono a su oficina en Tokio, o llama a la oficina local de su distrito. Dí que es un claro conflicto de intereses para el ministro de comercio e industria poseer participaciones en Tepco, y que el ministro debe dimitir.

No todo el mundo piensa que las revelaciones sobre Miyazawa son tan importantes.

Toshio Tamogami, un ex jefe de las fuerzas aéreas que desde su retiro se ha reconvertido en un comentarista político muy querido por los internautas de extrema derecha, ha desdeñado las acusaciones contra Miyazawa, en una declaración que fue retuiteada cientos de veces y puso en marcha un acalorado debate:

En una conferencia de prensa celebrada el 24 de octubre, el Ministro de Defensa, Akinori Eto, afirmó que los partidos de la oposición están tratando de obtener concesiones del gobierno, en relación a la posibilidad de que empleados de Miyazawa usaran fondos públicos para pagar una visita a un bar de sadomasoquismo. Este tipo de acciones resume el papel de la oposición en la Dieta — mucho hablar para no decir nada. La respuesta del gobierno ha sido pasar a la ofensiva para cortar el ataque de raíz. El gobierno es el que siempre tendría que marcar la agenda, no la oposición.

Es posible que, por un tiempo, el gobierno liderado por Abe no sea capaz de marcar la agenda. Nuevas historias sobre los hábitos de gasto de otros ministros del gabinete están empezando a surgir en las noticias.

Tanto el Primer Ministro, Shinzo Abe, como el Ministro de Economía y peso pesado del gabinete Taro Aso, están comenzando a ser vigilados de cerca por la prensa sensacionalista japonesa:

Titular de primera página: “DOS ALTOS FUNCIONARIOS DEL GOBIERNO USAN FONDOS PÚBLICOS PARA SALIR DE FIESTA TODA LA NOCHE.”

El Primer Ministro Shinzo Abe ha gastado 30 millones de yenes [más de 200.000 euros] en “eventos” durante los últimos tres años. El Ministro de Economía, Taro Aso, ha gastado 100 millones de yenes [cerca de 680.000 euros] en entretenimiento, y ha transferido más de 18 millones de yenes a una amante.

Se trata de gastar dinero como un marinero borracho. Bastante sórdido, ¿no creen?

En cualquier caso, no es ninguna novedad que los políticos (varones) cometan actos indiscretos. Algunos usuarios de Twitter están sacando a la luz noticias sobre la mala conducta de miembros del anterior gobierno liderado por el Partido Democrático, ahora en la oposición:

El Viceministro de Agricultura, Recursos Forestales y Pesca, Iwamoto, parece que ha malversado fondos en una serie de clubs nocturnos, lugares en los que puedes deslizar un billete de 10.000 yenes en el escote de una camarera, o pagar para recibir toda clase de servicios. Si vamos a decir que Miyazawa, del PDL, ha gastado 18.000 yenes en un club, debemos al menos recordar que Iwamoto, del Partido Democrático de Japón, ha gastado como mínimo la misma cantidad.

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