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El movimiento punk de Rusia a juicio

Aleksei Sutuga, conocido como Sócrates en los círculos punk. Foto: Vkontakte.

Con sus brazos tatuados y su cabeza rapada, “Sócrates” (nacido Aleksei Sutuga) se parece poco a un filósofo griego. Pero igual que a su homónimo, las ideas políticas de Sócrates le han llevado a tener problemas con las autoridades. Durante los últimos años, Sócrates se ha convertido en portavoz dentro de la comunidad punk antifascista (antifa) de Rusia, una respuesta a las crecientes formaciones ultranacionalistas y grupos neonazis.

Actualmente, tras un juicio aparentemente manipulado, se encuentra cumpliendo una pena de 3 años de prisión. Aunque considerados por algunos como movimientos marginales, los grupos punk fascistas y antifas han ejercido en cierto modo influencia en Rusia, quizá alcanzando incluso los más altos niveles de los medios y del gobierno.

Encerrado tras un juicio sospechoso

La condena de Sócrates se centra en su papel en una reyerta nocturna el pasado enero. Las autoridades afirman que Sócrates y tres cómplices atacaron a un grupo de jóvenes en el Cafe Sbarro, blandiendo un mazo casero. Sócrates, sin embargo, declaró únicamente haber hablado con el grupo de demandados, quienes le reconocieron como un líder en el movimiento antifa. Más tarde, el grupo se vio implicado en una pelea en la sala contigua, donde Sócrates intervino y separó a los luchadores.

Un informe de Mediazona, una web que vigila los derechos en prisiones, encontró numerosos detalles sospechosos en el caso. El más notable, que los tres hombres que afirman haber sido atacados por Sócrates han participado en manifestaciones neonazis y han testificado en numerosos juicios previos contra antifascistas. Los documentos judiciales sostienen fechas incompatibles, algunas previas al presunto asalto, llevando a los expertos a creer que el proceso pudo haber sido fabricado especialmente para Sócrates. Más recientemente, su apelación fue denegada en base a una presentación tardía, sin embargo los abogados defensores de Sócrates alegan que el gobierno cambió de nuevo la fecha del documento para evitar un nuevo juicio.  

El protagonismo de Sócrates puede haber atraído la desfavorable atención del gobierno. Su papel como líder dentro de la comunidad antifa, un grupo ferozmente anti-Kremlin, ha crecido notablemente en el último año. Las autoridades lo pusieron en libertad por distintos cargos a principios de este año, bajo la misma acta de amnistía que liberó a las integrantes de Pussy Riot. Con la resultante atención generalizada de los medios, Sócrates consiguió una entrevista con el único canal independiente de televisión en Rusia, TV Rain, donde hizo campaña por los derechos de los presos.

Presencia en Internet del movimiento antifascista ruso

RuNet ha respaldado a Sócrates antes, estableciendo una colecta de donaciones por Internet para apoyarle durante una sentencia de prisión anterior. En respuesta, él escribió una serie de cartas a la comunidad antifa desde la prisión, que las webs del movimiento hicieron circular ampliamente. La comunidad antifa tiene una amplia y variada presencia en Internet, con miembros utilizando todos los medios de comunicación para difundir toda una serie de ideologias políticas unidas por una común oposición al racismo, la homofobia y el totalitarismo. Muchos de estos grupos son derivados de grupos occidentales similares como SHARP y RASH. Como los grupos antifas occidentales, los activistas rusos producen y comparten punk rock, fanzines, arte y películas relacionados con los movimientos antifas.

Hay razones para sospechar que ultranacionalistas y neonazis podrían incluso estar trabajando en los medios rusos. La condena de Sócrates se basaba en gran medida en evidencias fotográficas encontradas en la escena del crimen, publicadas por la agencia de noticias en línea Ridus. Curiosamente, la fotografía no fue publicada hasta después del comienzo del juicio en abril, varios meses después del incidente, sugiriendo que ha podido haber confabulación entre las autoridades rusas y Ridus.

El editor jefe de Ridus, Andrei Gulutin, ha sido identificado por webs de vigilancia de nazis y Mediazona como relacionado con grupos neonazis y ultranacionalistas. En el pasado, Gulutin era batería de dos destacados grupos de punk ultranacionalista, Gangs of Moscow y Right Hook. También mantuvo estrecha relación con Russian Way, un grupo ultranacionalista cuyo líder fundó más tarde el grupo neonazi BORN.

“¡Sócrates, eres libre!” “¡Voy! ¡Voy!” Viñeta política publicada en la web anarquista rusa abc38.noblogs.org.

Pasado ‘antifa’ en Rusia

La persecución de músicos y activistas antifascistas no es nada nuevo en Rusia. Los primeros grupos occidentales de heavy metal que llegaron a ser populares en la Unión Soviética se enfrentaron a la censura tras las acusaciones de neonazismo por parte del gobierno. (Algunos vincularon cómicamente la doble S del logo de los KISS con la insignia de las tropas nazis.) Traducciones chapuceras de documentos policiales incluso indujeron a unos pocos agentes a identificar a hombres con coleta como “skinheads.” Pero más recientemente, el arresto y encierro en prisión de las Pussy Riot llamó la atención internacional sobre grupos antifa serios y sus esfuerzos contra el régimen de Putin. La policía ha arrestado a otros activistas antifas, cabe destacar al manifestante crimeo Aleksandr Kolchenko y al estudiante Aleksei Olesinov. Los conciertos de punk antifa son constantemente amenazados con ser cancelados por el “Departamento de lucha contra el extremismo” de la policía rusa.

La postura oficial de Rusia contra neonazis y ultranacionalistas es aparentemente clara. Putin ha dicho que esos que corean “Rusia para los rusos” son solo “necios y provocadores.” Pero la implicación de Moscú en la defensa del régimen de Yanukovych, anexionando Crimea, y apoyando a los separatistas en el este de Ucrania ha intensificado los sentimientos nacionalistas en Rusia, y los grupos ultranacionalistas y neonazis se han vuelto más activos.

Los ultranacionalistas y la cultura punk antifa han tenido un papel sorprendente en el modelado de la política y el panorama mediático actuales en Rusia. Dos personas relativamente desconocidas en el Moscú de 1980, Edward Limonov y Vladislav Surkov, tenían sus raíces en los primeros movimientos rusos de contracultura y punk rock y ejercerían una notable influencia en Rusia. Limonov, entre muchas, muchas otras cosas, fue un destacado novelista avant-garde, en la primera década del 2000, lideró el Partido Nacional Bolchevique, un partido ultranacionalista compuesto en parte por skinheads. (El partido político fue finalmente prohibido.) Limonov todavía tiene influencia en Rusia, contribuyendo en importantes revistas y celebrando conferencias políticas.

Surkov profundizó más en el Kremlin, convirtiéndose en vicepresidente y consejero y más tarde en viceprimer ministro. Aunque muchos le consideran uno de los principales arquitectos del sistema político moderno de Rusia, Surkov nunca dejó atrás sus raíces en el punk rock. Mientras trabajaba para el Kremlin, supuestamente escribió en secreto letras para la famosa banda rusa Agata Kristi.

Un futuro incierto para el movimiento antifa ruso

Si bien su influencia es difícilmente insustancial, los grupos ultranacionalistas y antifa siguen siendo populares solo entre una pequeña minoría de rusos. Muchos critican tanto a los grupos ultranacionalistas como a los antifascistas por su uso de la violencia. Los símbolos y el aspecto de los miembros de ambos movimientos, son además casi indistinguibles para los profanos.

Los grupos de punk extranjeros se quejan de que hacer giras en Rusia sin guardias de seguridad es casi imposible, ya que las peleas entre grupos neonazis y antifas frecuentemente llegan a ser mortales. Grupos musicales antifas también han fallado en establecer una base amplia de oyentes. Incluso las Pussy Riot, quizá el grupo musical ruso más conocido del mundo (y sin duda el grupo antifa más popular), solo han presentado siete canciones a audiencias limitadas.

Si el pasado perteneció a hombres como Limonov y Surkov, no está claro lo que el futuro guarda para personas como Sócrates. Su juicio, a ojos de muchos, es un golpe para el movimiento antifa y para la reputación personal de Sócrates. Cómo seguirá adelante el grupo dependerá de su habilidad para conseguir apoyo. De este modo, tras las rejas, Sócrates probablemente necesitará confiar en la comunicación vía internet.

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