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Despido de periodista de radio Eco de Moscú por tuit “insensible” pone el futuro de la estación radial en el limbo

Aleksandr Plushev and Ekho Moskvy are facing pressure from their owner, Gazprom-Media. Images mixed by Tetyana Lokot.

Aleksandr Plushev y “Eco de Moscú” sufren bajo la presión de su dueño, Gazprom-Media. Imagen editada por Tetyana Lokot.

Un nuevo escándalo ha desatado el clamor en la Runet, escándalo que amenaza el futuro de uno de los pocos medios de comunicación supuestamente independientes de Rusia. Un comentario realizado en Twitter por un veterano periodista de la radio Eco de Moscú (Ekho Moskvy), le ha traído no solo problemas con los dueños de la estación radial, sino que posiblemente le ha costado también su trabajo. ¿Pero se trata realmente de un tuit?

Aleksandr Plushev, periodista y conductor radial de Ekho Moskvy, una de las instituciones mediáticas más respetadas de Rusia, fue informado de su despido por la estación y su principal accionista, Gazprom-Media. Esta noticia llegó poco después de que Plushev realizara un comentario en Twitter sobre la muerte del hijo de Sergey Ivanov, Jefe de Gabinete de Putin. Algunos encontraron el tuit provocador y otros, como el diputado municipal y activista Maxim Katz, se quejaron directamente a Aleksey Venediktov, editor en jefe de Plushev.

Plushev:¿Creen que la muerte del hijo de Ivanov, quien atropelló a una anciana y luego demandó a su yerno, es una prueba de la existencia de Dios o de alguna justicia cósmica?

Katz: @aavst Aleksey Alekseevich, ¿es normal que los empleados de Ekho se comporten de esta manera en público? ¿Habrá repercusiones?

A pesar de la carencia de pruebas sólidas, todo parece indicar que el tuit y la queja de Katz atrajeron la atención sobre los comentarios de Plushev, quien poco después se enteró que iba a ser despedido.

El Director Ejecutivo me llamó y me despidió, no pude siquiera ver el decreto. @aavst (Venediktov) se enteró solo porque se lo dije.

Venediktov confirmó no haber firmado ningún documento como editor en jefe y que Plushev fue despedido sin su conocimiento, lo que va en contra de los estatutos de la estación y es, por ende, ilegal.

Я не подписывал приказ об увольнении Александра Плющева. Он остается журналистом «Эха Москвы».

No firmé ningún decreto sobre el despido de Aleksandr Plushev, por lo que sigue siendo periodista de Ekho Moskvy.

Si bien Venediktov no está de acuerdo con los contenidos del tuit, enfatizó que las redes sociales son un espacio personal que está fuera del control de editores o de salas de prensa. Algunos usuarios de Twitter, como el activista de la oposición Leonid Volkov, aplaudieron la postura de Venediktov.

Nunca pensé que lo diría, pero felicito a Venediktov. Es más, la sección 5 del artículo 29 de la Constitución de la Federación Rusa “prohíbe la censura”.

Finalmente, Plushev eliminó su tuiteo y pidió disculpas a quien lo encontrase ofensivo, pero afirmó que Katz lo habría criticado solo por despecho. Katz, a su vez, defendió su postura crítica en una publicación de LiveJournal, donde sostuvo que no se trataba de un problema de libertad de expresión, sino de decencia común y de responsabilidad periodística. Además, comentó que no esperaba ni quería que despidieran a Plushev y que solo unos días de suspensión hubieran sido suficiente. Pero tal parece que Gazprom-Media no compartía esta opinión.

Presuntamente la decisión de destituir a Plushev fue tomada personalmente por Mikhail Lesin, director general de Gazprom-Media, quien explicó que el despido es más “una cuestión de ética”, antes que algo específico por el tuit.

Это их право, писать такие вещи в «твиттере». На мой взгляд, когда дело касается моральных принципов, на первом месте должны быть они, а не формальные принципы устава. Я на их месте постеснялся бы.

Están en su derecho de escribir tales cosas en Twitter; pero en mi opinión, cuando se trata de principios morales, estos deberían tomar precedente por sobre los principios formales de los estatutos [de la empresa]. Me sentiría avergonzado en su lugar.

Yekaterina Pavlova, directora ejecutiva de Ekho Moskvy, se refirió a las dudas sobre la legalidad del despido de Plushev, argumentando que “solo los tribunales pueden decidir” si se actuó o no de manera ilegal; además añadió: “Estamos preparados para ir a juicio”.

Según insinuó Mikhail Lesin, Venediktov podría ser despedido a su vez en caso de no estar de acuerdo con la destitución de Plushev. De inmediato, la asistente de Venediktov citó su respuesta en Twitter.

Venediktov: Estoy preparado para renunciar; he estado preparado para la muerte desde que nací, pero este puesto [el de editor en jefe] no es ninguna maravilla.

No es la primera vez que Plushev, quien ha trabajado en Ekho Moskvy por casi 20 años, se encuentra en el centro de la mira del Kremlin: el 31 de octubre, la agencia a cargo de regular los medios de comunicación rusos, Roskomnadzor, emitió una advertencia a Ekho Moskvy por publicar en su sitio web la transcripción de una entrevista radial, realizada por Plushev, al periodista Timur Olevsky de TV Rain y al periodista y fotógrafo Sergey Loyko de Los Angeles Times. En ella, los periodistas hablaban sobre sus experiencias en el aeropuerto de Donetsk, donde fueron testigos de la lucha de las fuerzas armadas ucranianas con las fuerzas rebeldes. Algunos periodistas conjeturan que la verdadera razón detrás del despido de Plushev es este incidente y que el tuit es una excusa para causar problemas a Ekho Moskvy.

Irónicamente, el propio Lesin fue destituido de su cargo de asesor del presidente Medvedev por un incumplimiento de “la ética estatal oficial y sistemáticas infracciones disciplinarias” en 2009, cuando ya era una figura influyente en el mercado mediático ruso.

El verdadero motivo tras el despido de Plushev, sea este una “cuestión de ética” o solo un conveniente pretexto para aplastar a uno de los pocos medios independientes de Rusia, solo se aclarará a medida que pase el tiempo. Por otra parte, ya nos podemos encontrar con especulaciones desenfrenadas acerca de la posibilidad de que Venediktov pierda su puesto en Ekho Moskvy, al igual que sobre el por qué el Kremlin presiona a uno de los medios de comunicación propiedad de Gazprom, una empresa a favor de Putin, y acerca cómo reflejan estos eventos la relación del Kremlin con los medios rusos en general.

Sin importar la seriedad de las repercusiones de un solo tuit para Ekho Moskvy, por ahora Aleksander Plushev ha entregado su pase de seguridad y no se le permite entrar al estudio. A fin de cuentas, esta historia parece ser sobre la libertad de expresión y sobre qué se les permite a los periodistas rusos decir en público. Leonid Bershidsky, exeditor en jefe del sitio ruso de noticias Slon.ru, quien asegura haber emigrado a Berlin por lo desfavorable del clima mediático ruso, predice un negro futuro para los medios de comunicación libres en Rusia, algo que manifiesta en su comentario despiadado sobre la debacle Plushev-Katz-Ekho Moskvy:

If you don't want them to mess with you, work for the LA Times, not for Gazprom.

Si no quieres que se metan contigo, trabaja para el LA Times, no para Gazprom.

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