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Alexey Navalny se rebela ‘sin riesgos’

"Wedding locks and Navalny," Moscow, September 10, 2014, photo by Vladimir Varfolomeev, CC 2.0.

“Candados de boda y Navalny,” Moscú, 10 de setiembre de 2014, foto por Vladimir Varfolomeev, CC 2.0.

Sus admiradores lo comparan con Mahatma Gandhi. Sus adversarios dicen que se parece más a un joven Nelson Mandela. Periodistas en Rusia y alrededor del mundo saltan sobre cada uno de sus tuits. El 6 de enero salió a comprar leche (violando su arresto domiciliario) y The Guardian rápidamente escribió acerca del asunto.

Las personas dicen muchas cosas acerca del crítico de Putin Alexey Navalny, pero llamarlo insignificante simplemente no es una opción. 

Navalny ahora es el infeliz poseedor de dos condenas penales en suspenso. Recibió la segunda, tres años y medio de prisión en suspenso por presuntamente estafar a una empresa de cosméticos, el 30 de diciembre de 2014, lo que provocó una pequeña pero muy planeada marcha en el centro de Moscú, justo frente al Kremlin, en la plaza Manezh. El mismo tribunal condenó también a su hermano Oleg a tres años años y medio de prisión (efectiva no “en suspenso”). 

Es algo complicado tratar de contar cuántas veces Alexey Navalny ha incumplido las condiciones de su arresto domiciliario. La semana pasada, salió de su departamento y tomó el subterráneo con destino al centro, donde intentó (sin éxito) asistir a la marcha en la plaza Manezh. También hay indicios de que Navalny ha sido el autor de sus propios tuits y posts durante meses, actividad que le está prohibida según las condiciones de su arresto domiciliario.

Finalmente, esta semana, Navalny “lanzó un desafío” y cortó la tobillera electrónica que permitía localizarlo. Luego otorgó entrevistas a medios independientes rusos, en los que describió la remoción del dispositivo de monitoreo. Las autoridades penitenciarias rápidamente llegaron a su departamento, donde fotografiaron el trabajo de Navalny y se fueron, dejando el dispositivo donde lo encontraron. Al día siguiente, cuando Navalny salió y visitó una despensa, para comprar leche, tres hombres de civil (presumiblemente oficiales de policía) lo acompañaron de vuelta a casa.

¡Bueno qué te parece!

En línea, los rusos han seguido la saga del arresto domiciliario de Navalny, elogiando su valentía ante la tiranía y por otro lado, burlándose de su sed por atención. Navalny insiste en que no existen fundamentos legales para que continúe bajo arresto domiciliario. Citando dos artículos del Código de procedimiento penal ruso (107 y 311), sostiene que la ley lo hace un hombre libre, ahora que ha sido condenado.

Escribiendo en Facebook, Murad Musaev desafió la interpretación de la ley de Navalny. Musaev es famoso fuera de Rusia como el abogado defensor (y que contribuyó a la absolución) de los acusados de organizar y ser cómplices en el asesinato de la periodista Anna Politkovskaya. Actualmente, es el abogado que está diciendo que la descripción del arresto domiciliario de Navalny está “basada más en emociones que en normas legales.”

Según Musaev, el artículo 311 del Código procesal penal ruso requiere que los acusados sean liberados una vez dictada la condena, pero la norma no se aplica al arresto domiciliario, que subsiste hasta tanto la condena entre en vigor. (La sentencia a Navalny no entrará en vigor hasta que concluya el procedimiento de apelaciones que aún no ha comenzado). Musaev también acusó a Navalny de mal interpretar el artículo 107 del Código procesal penal, que según Navalny lo libera del arresto domiciliario porque ha dejado de ser considerado un “acusado” luego de recibir la condena. No es tan así, dice Musaev, citando otro artículo del código de procedimiento penal que especifica que Navalny continúa siendo un “acusado”, hasta tanto la sentencia entre en vigor.

Las autoridades penitenciarias rusas parecen compartir la interpretación de Musaev de las disposiciones del código procesal penal, y han denunciado ya en dos oportunidades a Navalny ante un tribunal moscovita por violar su arresto domiciliario. El tribunal, sin embargo, ha rechazado las demandas de la policía en ambas oportunidades. ¿Por qué? 

Musaev también tiene una explicación para esto, diciendo que Navalny ha quedado en una suerte de limbo legal, en el que su arresto domiciliario sigue vigente, pero el tribunal responsable de haberlo dictado carece de competencia para analizar las violaciones del arresto domiciliario, ahora que la condena ya ha sido dictada. 

Por eso la policía continúa acompañándolo a su casa, mientras el tribunal continúa encogiéndose de hombros. Navalny puede repetir su travesura tantas veces como lo desee, hasta que la policía lo acuse de un nuevo delito o su condena en suspenso entre en vigor. 

“Entonces el gesto de Navalny ha demostrado ser eficaz,” Musaev escribe, “y estuvo prácticamente libre de riesgos.”

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